28|6|2022

Copandemia América: por La Plata baila Kicillof

28 de mayo de 2021

28 de mayo de 2021

En estas horas se define si Argentina será única organizadora del torneo. La capital bonaerense podría sumar una sede. Discurso público y privado.

El Gobierno recibió a la cúpula de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) y le presentó un protocolo para que la Copa América se juegue exclusivamente en Argentina tras la decisión de eliminar a Colombia como co-organizadora. Para suplir las que hubiera aportado el país cafetero, a las cuatros sedes originales se sumarían otras, por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires. Aunque públicamente emite otras señales, en privado el gobierno que conduce Axel Kicillof se muestra abierto a recibir el torneo.

 

En el formato original, Argentina y Colombia iban a repartirse el campeonato en 2020 con seis equipos jugando en cada país, incluyendo a Australia y a Qatar como invitados. Los dos desistieron de jugar este año porque se superponían las fechas con las eliminatorias asiáticas para el Mundial de Qatar 2022. Con esas bajas, se había caído el Estadio Ciudad de La Plata, donde Argentina iba a cerrar la zona de grupos contra Bolivia. Quedaron firmes River, el "Mario Kempes" de Córdoba, el "Malvinas Argentinas" de Mendoza y el "Madre de Ciudades" de Santiago del Estero, aunque hoy se barajan opciones.

 

El gobierno bonaerense administra la complejo platense, que incorporó el nombre de "Diego Maradona" en homenaje al excapitán del seleccionado masculino fallecido el año pasado. En la Casa Rosada afirman que la Provincia “no tendría problema en ser sede” y en el entorno de Kicillof confiesan que la chance existe y que incluso la Conmebol realizó esta semana inspecciones también en el estadio de Velez Sarsfield. Pero hay funcionarios que no piensan lo mismo.

 

Sin embargo, hay competencia. Con la baja de Colombia, Estudiantes presentó credenciales para que su nuevo estadio, inaugurado en 2019, pueda recibir el torneo. La propuesta estuvo a cargo del presidente del club platense, Martín Gorostegui, funcionario durante diez años del Ministerio de Ciencia y Tecnología, quien reemplazó a Juan Sebastián Verón, hoy vicepresidente primero de la entidad. Uno de los vocales del club es Javier Porta, dirigente del círculo más estrecho de Verón, subsecretario de Comunicación Pública de la Nación y vocero del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.

 

Justamente el nieto de Antonio recibió a las autoridades de la Conmebol el miércoles en la Casa Rosada, junto al ministro de Turismo y Deporte, Matías Lammens. Se reunieron con Alejandro Dominguez, presidente del ente sudamericano, y Gonzalo Belloso, secretario general adjunto y director de Desarrollo, que mencionó la posibilidad de sumar a Chile como acompañante. De Balcarce 50 se fueron a la Quinta de Olivos, donde a las conversaciones se sumó el presidente Alberto Fernandez. De acuerdo a la información oficial, el Gobierno presentó un protocolo estricto para garantizar que el torneo se juegue en Argentina y que “el análisis de la disputa de esta Conmebol Copa América y sus protocolos sanitarios para que se pueda organizar en el país quedará bajo el riguroso estudio de funcionarios del Ministerio de Salud de la República Argentina”.

 

Una de las prerrogativas es que quienes vengan al país lo hagan vacunados. La Conmebol adquiriió 50.000 vacunas del laboratorio chino Sinovac, que no están aprobadas en el país, gracias a la gestión del presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou. La última palabra será de la cartera que conduce Carla Vizzotti, que en una entrevista ya adelantó opinión. “Cuando uno habla de la Copa América en Argentina, lo que significa el mensaje, lo que significa para la población tener este entretenimiento, estrictamente recibir a 1.200 personas con un protocolo estricto no es una situación epidemiológica de gran relevancia si podemos trabajar con el Ministerio de Turismo y Deporte y con todas las selecciones”, le dijo a la señal TN, aunque también reconoció que, si la situación sanitaria lo amerita, el certamen se suspenderá.

 

La respuesta presenta un doble dilema. Por un lado, la organización exclusiva permitiría una inyección de dinero en materia hotelera por el movimiento de las delegaciones que ingresen. Lo negativo es que el nivel de contagios es el más alto desde el inicio de la pandemia y suena contradictorio armar un torneo con tantas personas circulando cuando hay un promedio de más de 30.000 casos diarios en la última semana.

 

Ahí es donde aparecen las diferencias públicas en el gobierno bonaerense que hacen dudar sobre la voluntad política para que el distrito sea una de las sedes -podría sumar al estadio de Independiente-. El viceministro de salud provincial, Nicolás Kreplak, planteó sus dudas y hasta deslizó que lo mejor sería postergar el torneo. "Si se pospusiera un par de meses, sería mucho más simple. Hay un automatismo en alguna toma de decisiones, como si estuviéramos viviendo un contexto normal. Es un momento muy complejo. Se podría posponer. Nosotros amamos el fútbol. No es que no queremos la Copa o que no se haga en el pais, pero no es el mejor momento", advirtió en una entrevista con la radio El Destape. El antecedente inmediato marca que la Conmebol no habilitó ese mismo pedido en Colombia y luego sacó a ese país de la cancha.

 

El 12 de septiembre del año pasado, el Turismo Carretera fue el primer deporte en volver a competir con la carrera que se hizo en San Nicolás, municipio gobernado por Cambiemos. El gobierno de Kicillof no estaba convencido de esa apertura e incluso el ministro de Salud, Daniel Gollán, dijo en una reunión que era “un hobby para gente con plata”. El jefe de gabinete, Carlos Bianco, fue vital para la aprobación de un calendario que terminó incluyendo cinco de 11 carreras en suelo bonaerense. Bianco también se refirió a la Copa América y tiró la pelota afuera: "Es un tema que compete al Gobierno nacional. Nosotros vamos a adoptar todas sus medidas. Nuestra advertencia es que se apliquen los protocolos a rajatabla". Tampoco el Presidente estaba convencido de la vuelta del fútbol el año pasado, pero esa discusión estuvo a cargo de Cafiero y Lammens, que terminaron de dar el visto bueno en una reunión con el titular de la AFA, Claudio Tapia, en la Casa de Gobierno, donde se anunció la vuelta a los entrenamientos en agosto pasado.

 

La primera señal de disconformidad fue del ministro de Seguridad provincial, Sergio Berni, la semana pasada. "Cuando la ley no es pareja, no es rigurosa. Muchas cuestiones, más allá de si desde el punto de vista científico contagian o no, son más que nada gestuales. Si todos tenemos que hacer un esfuerzo, todos tienen que hacer un esfuerzo", sostuvo y, además, dijo que, en virtud de la relevancia de esa “gestualidad”, no debería realizarse la Copa, que el fútbol no deja de ser un negocio y que él no va a mandar la Policía a “cuidarles el negocio a tres o cuatro empresarios”. Berni viene mostrando diferencias con el gobierno nacional.

 

Se espera que entre el fin de semana y principios de la otra termine de decidirse si habrá organización solitaria o si se sumará algún otro país. Por las altas tasas de vacunación y disponibilidad suenan como candidatos Uruguay y Chile, pero el objetivo es que Argentina sea sede única. La duda, hoy, es si la provincia de Buenos Aires pondrá estadios o no.