09|1|2022

La maldición de la Cuarta

16 de mayo de 2021

16 de mayo de 2021

Sin comandancia clara, el FdT busca hacer pie en el distrito clave de la elección de senadores. La muerte de Meoni, la superestructura y Magario a la cancha.

En la guerra por el Senado, que este año libra el oficialismo para darle a Axel Kicillof las herramientas necesarias para el segundo tramo de su mandato, la batalla de la Cuarta sección puede ser la clave del éxito, pero también la de la derrota. El peronismo se juega una parada brava, no solo porque allí se mantiene el poderío de la alianza Juntos por el Cambio sino porque, a diferencia de otros tiempos, carece de referencias claras que actúen como faro para atraer al electorado. La muerte de Mario Meoni golpea sensiblemente a la alianza de gobierno, que la tiene a la vicegobernadora Verónica Magario empujando una campaña que corre de manera solapada en medio del desastre que causa la pandemia.

 

Algunos números para dimensionar la importancia de esta zona del noroeste bonaerense: con apenas algo más de 520.000 electores, pone en juego siete bancas, una menos que la Primera sección, donde el número de votantes supera los 4,5 millones. Ambos distritos acumulan el 65% de las senadurías que se elegirán este año y determinarán la correlación de fuerzas en la Cámara, convertida en talón de Aquiles del gobernador.

 

En tiempos de un florecido Randazzo, vigencia del desaparecido en acción Julián Domínguez y autoridad de Emilio Monzó, el peronismo irradiaba poder desde Chivilcoy, Chacabuco y Carlos Tejedor, de este a oeste en este mapa proclive al voto sojero que luego supo cautivar el macrismo. Terminaba de darle espesor la comandancia de Meoni, entre 2003 y 2015, en Junín, corazón de la sección, hoy en manos del macrista Pablo Petrecca.

 

Dirigentes del Frente de Todos con despacho en La Plata y otros igual de importantes de distritos de la Cuarta con los que habló Letra P afirman que la desaparición de Meoni no altera la estrategia, aunque reconocen la dimensión de la baja; “por su capacidad de articular política y su cercanía con Sergio Massa, le daba el centro de gravedad a la sección”. Se conjuga allí la importancia del distrito de origen del massista y la exposición -tracción de votos- que le daba liderar el poderoso Ministerio de Transporte. Con la elección de Alexis Guerrera para sucederlo, el tigrense conservó su quinta y suma un activo oriundo de la sección: fue intendente de General Pinto. “Alexis va a ganar visibilidad”, adelanta alguien que trabaja en el armado electoral.

 

Los esfuerzos del exministro de Interior por repavimentar la avenida del medio no preocupan al peronismo oficialista, al menos por ahora. “Florencio tiene la voluntad, llama a todos, pero nadie se sube. Viene muy flaco, no consigue pata territorial”, dice una fuente, y mide la (des)preocupación en números: tres, cuatro puntos, no altera nada. Y amplía: aunque puede presentar una lista con una estructura marginal, pero, con mucha tele, capaz que mueve un poco. El otro aliciente para el oficialismo es la cantidad de bancas que el macrismo pone en juego, las cinco que cosechó en 2017, la época dorada de María Eugenia Vidal a la que contribuyó la dispersión del peronismo.

 

Verónica a la cancha

Fruto de un supuesto acuerdo con el gobernador, ocupado full time junto a su Gabinete de ministros en la pandemia, Magario cobra relevancia en los territorios clave de la batalla. Camina algunas secciones del interior donde deben mejorar la performance electoral. Eso incluye los cuatro distritos que eligen representantes para la Cámara que conduce, aunque destacada importancia en la que es objeto de esta nota.

 

En las últimas semanas hizo pie en los distritos de Alberti, Chacabuco, 9 de Julio y Bragado. En esas visitas mantuvo agenda intensa, se reunió con intendentes, otros dirigentes, empresarios, docentes, comerciantes, industriales y vecinos. En todos los casos, reforzó además la campaña de vacunación, convertida, por necesidad y urgencia, en la llave maestra del oficialismo para la elección. En las próximas semanas visitará Carlos Casares y Lincoln. Luego irá al oeste seccional.

 

La complejidad de la Cuarta se explica repasando el reparto de poder. De los 19 partidos que la componen, JxC domina once. De esos once, el PRO tiene solo dos (Junín y 9 de Julio) y el radicalismo, seis. El monzoísmo, que se arroga Bragado, General Villegas y Rivadavia, perdería en la negociación de la lista de postulantes.

 

Pese a que falta menos de dos meses para el cierre de listas, todos los consultados esquivan el vizcachazo cuando se los consulta por los nombres que podrían acceder a los lugares expectantes de la lista. Y todos coinciden en lo mismo: la cosa se define en la superestructura. Este año, se les vence el mandato a María Elena Dafunchio y Gustavo Traverso.

 

Resultaría lógico que ambos representantes sean elegidos para competir por la reelección. El hecho de que ambos acompañen a Magario en sus bajadas a territorio dan un indicio en ese sentido. No se despeja la duda sobre el futuro de los intendentes Pablo Zurro (Pehuajó) y Walter Torchio (Casares), quienes podrían dar el salto a la lista legislativa. Pero eso podría depender, entre otras cosas, de la suerte de las gestiones judiciales que subterráneamente lleva adelante un grupo de dirigentes para voltear la vigencia de la ley que pone tope a las reelecciones, de las que nadie prefiere hablar.