Villa Gesell: Gustavo Barrera enfrenta una crisis política, gremial y de gobernabilidad
Fracasó en otro intento por aprobar el Presupuesto, clave para apuntalar una gestión golpeada. Violenta sesión en el Concejo y protestas. Salvataje de Kicillof.
La gestión del intendente de Villa Gesell, Gustavo Barrera, atraviesa una crisis institucional marcada por la falta de presupuesto para este 2026 que derivó en las últimas horas en conflictos gremiales y problemas de gobernabilidad. El rechazo reiterado en el Concejo Deliberante expuso la debilidad política del jefe comunal que no tiene mayorías para sostener el funcionamiento del municipio.
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El Ejecutivo viene acumulando fracasos en su intento de aprobar la principal herramienta de gestión, algo que se suma a la asfixia por el ajuste nacional, la baja en la coparticipación provincial y en la recaudación municipal. La oposición calificó el proyecto como “invotable” y lo rechazó una vez más, lo que derivó en hechos de violencia en el deliberante local donde los gremios de municipales y camioneros presionan para que se apruebe el presupuesto.
La tensión escaló a niveles críticos y este martes la ciudad amaneció con un paro de recolectores por tiempo indeterminado que logró destrabarse durante la tarde por la intervención del gobierno provincial liderado por Axel Kicillof.
Hoy en Villa Gesell el oficialismo kirchnerista mandó una patota a golpear a nuestra concejal Clarisa Armando y a toda la oposición que se negó a avalar su presupuesto de 64 mil millones de pesos, el doble de lo que costaba gobernar este municipio. Les pegaron adentro del… pic.twitter.com/SF05RBxLxs
El punto más crítico de una situación que se viene arrastrando hace tiempo ocurrió este lunes en la última sesión del Concejo Deliberante cuando se volvió a tratar el presupuesto y la oposición lo rechazó. Lo que debía resolverse en términos institucionales terminó en un escándalo con agresiones físicas dentro del recinto. Concejales opositores denunciaron ataques tras votar contra el proyecto y señalaron a sectores vinculados al oficialismo y a los gremios.
Las acusaciones fueron rechazadas por el oficialismo local que se desentiende del accionar del gremio conducido por Pablo Moyano. "Ellos (Camioneros) entendieron que para destrabar el conflico con el servicio de barrenderos el presupuesto tenía que aprobarse, ellos iniciaron los hechos de violencia y no tiene que ver con nosotros, vienen hace semanas en conflicto con el intendente, a quien le querían ir a tirar la basura a la puerta de la casa", señaló una fuente desde el municipio.
El episodio dejó ediles heridos y derivó en traslados en ambulancia. A su vez, la falta de presupuesto provocó una reacción inmediata de los sindicatos. El gremio de Camioneros impulsó un paro por tiempo indeterminado en la recolección de residuos, mientras que trabajadores municipales adoptaron medidas similares. Durante la tarde de este martes el conflicto se resolvió con la intervención del ministerio de Trabajo de la provincia que dirige Walter Correa, a través de un convenio con la empresa que presta el servicio de barrenderos.
Axel Kicillof, Gustavo Barrera y Jorge Paredi.webp
Presión sindical y parálisis de servicios
El reclamo sindical se centró en la incertidumbre laboral que reina y la falta de actualización salarial. Sin una ordenanza aprobada, las garantías contractuales quedaron en discusión y condicionaron la prestación de servicios básicos. En ese escenario, la gestión quedó atada a negociaciones con actores gremiales. El vínculo con Camioneros, que en otro momento funcionó como respaldo político, se transformó en un foco de presión constante sobre el Ejecutivo.
La situación configuró un triple frente de tensión para Barrera. Por un lado, un Concejo sin mayorías claras; por otro, sindicatos que condicionaron el funcionamiento cotidiano, y además, episodios de violencia que erosionaron la legitimidad institucional. Con más de una década al frente del distrito, el intendente atravesó uno de sus momentos más delicados. La combinación de bloqueo político, conflictividad gremial y deterioro institucional dejó a Villa Gesell en un escenario de inestabilidad que exigirá reconstruir acuerdos básicos para recuperar la gobernabilidad.