GIRA PRESIDENCIAL

Guzmán: estrellato europeo, inflación en la mira y la espina Basualdo

El ministro, centro de elogios en Europa, mantuvo una agenda compartida con el Presidente y otra paralela. Además, estuvo atento al índice de precios de abril.

“Martín aquí presente es nuestro héroe, sabe cómo lidiar con ellos y forjar un acuerdo”. Wolfgang Schmidt, secretario de Finanzas de Alemania, hablaba en el seminario “Soñar un reinicio mejor”, que la Pontificia Academia de las Ciencias organizó en el Vaticano el viernes 14, último día de la gira de Alberto Fernández en Europa.

 

El elogiado en la alusión a las renegociaciones de deuda con acreedores privados era Martín Guzmán, ministro de Economía de la Argentina, sentado a su lado en el evento del que participaron, también, la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva; la subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo, Julie Kozack; el premio Nobel Joseph Stiglitz; el profesor Jeffrey Sachs; la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen; entre un puñado de economistas destacados.

 

El primer tema de debate, el alivio de la deuda para los países en vías de desarrollo y la arquitectura internacional y fiscal, digitado por el Vaticano, le cayó como anillo al dedo a la discusión que el Gobierno le planteó al FMI sobre la revisión de las sobretasas y la redistribución de los derechos especiales de giro, entre otros temas. En 2020, Georgieva y Guzmán también habían sido convocados a un seminario en el Vaticano, en el que el papa Francisco llamó a no “pretender que las deudas contraídas sean pagadas con sacrificios insoportables”. Fue pocos meses antes de que Argentina sellara su renegociación con los acreedores privados. El seminario de 2021 llegó justo para la segunda renegociación, que incluye al FMI y el Club de París. Todas las intervenciones fueron música para sus oídos. 

 

Guzmán cerró, así, una semana que lo tuvo como coprotagonista de la gira que el Presidente hizo por Portugal, España, Francia, Italia y Ciudad del Vaticano, de la que se llevó apoyos para las negociaciones con el FMI y el Club de París. Una suerte de lado B de la recorrida por los mismos países – a excepción de Portugal -, sumado a Alemania y Rusia, que el ministro había hecho tres semanas antes que el Presidente para atar con sus pares de economía lo que Fernández formalizó ahora con los jefes de Estado, además de reunirse con empresarios para contarles su plan para la macroeconomía argentina en busca de nuevas inversiones.

 

Ahora con Fernández al frente de la delegación, Guzmán tuvo una agenda compartida con el Presidente y otra paralela, también intensa. Se reunió con el ministro de Finanzas de Portugal, Joao Leao; con el Director Gerente de operaciones del Banco Mundial, Axel van Trotsenburg; con el secretario de Hacienda y Crédito Público de México, Arturo Herrera; con la Secretaria General Iberoamericana, Rebeca Grynspan; y varios encuentros de carácter técnico con la subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo y funcionaria a cargo de las negociaciones con la Argentina, Julie Kozack, con quien coincidió en Roma. 

 

En Europa, Guzmán despejó los nubarrones que rodearon sus últimos días antes de salir desde la Argentina, con el enfrentamiento que mantuvo con el subsecretario de Energía, Federico Basualdo, con terminal política en el Instituto Patria, y que desató una guerra a cielo abierto en el Frente de Todos, que incluyeron varias operaciones en su contra y hasta búsquedas de reemplazos, desde el sector cristinista.

 

Fernández se recostó en su trabajo y lo destacó cada vez que tuvo oportunidad. “Martín ha trabajado mucho en eso y estamos avanzando muy bien”, dijo cuando le preguntaron por las negociaciones con el Club de París. Guzmán habló poco. Orgánico, metódico y disciplinado, se ubicó en rol de colaborador silencioso y no quiso interferir con dichos en la estrategia del Presidente, el jefe de la misión.

 

Mientras llevó las conversaciones económicas, vio a Fernández desenvolverse en la política y admiró su posicionamiento como referente regional frente a sus interlocutores europeos. Quedó “fascinado” con la charla que el Presidente y Emmanuel Macron tuvieron en el Palacio del Elíseo, en la que discutieron cómo cambiar las reglas de juego globales en un mundo arrasado por la pandemia. Cree que las conversaciones de este tiempo serán “un puente” hacia una nueva forma de entender el mundo.

 

Libreta roja en mano, mantuvo reuniones de trabajo hasta después de la medianoche, dio paseos nocturnos y, como Fernández, desde Europa, tuvo el ojo puesto en los números que llegaban desde Argentina. El jueves, estando en París, recibió el número de inflación de abril, 4,1%, según el Indec, alto pero menor al de marzo.

 

“Lo importante ahora es que la tendencia de que esa baja se afiance. Vemos que se va desacelerando”, dicen en el Ministerio de Economía, donde afirman que la inflación es el tema que más preocupa a Guzmán y al Presidente porque “la recuperación económica ya está en marcha”.

 

El ministro tiene claro que el año electoral no perdona bolsillos vacíos y sus colaboradores admiten que en los cuatro primeros meses del año el número de inflación estuvo tres puntos por encima de los proyectado. El descongelamiento de tarifas, la actualización de precios de combustibles, la inflación internacional – la interanual en Estados Unidos fue del 4,8% en abril, el mayor salto desde 2008-, las determinaciones de cierres en la pandemia, y la demanda de alimentos por parte de China, empujaron el número. Pero esperan que en los próximos meses se consolide la tendencia a la baja. El Presidente espera resultados concretos. 

 

La pulseada por las tarifas sigue. Para cumplir su plan macroeconómico, Guzmán reafirma que el Gobierno debe hacer todo aquello que se planteó en torno al aumento en materia de tarifas, es decir aplicar el 15%. El Presidente coincide con el número mágico, pero cree que no es momento de aplicarlo. El número alto de inflación en los primeros meses del año lo obligó a poner freno de mano. Por ahora, autorizó un avance del 9%. Guzmán espera.

 

Mientras tanto, Economía ratifica que el pedido de renuncia a Basualdo “sigue vigente” pero que “el Presidente es el encargado de garantizar la gestión”. En último de los casos, será más importante el porcentaje de aumento que un nombre propio. Pero el 15% no se baja. 

 

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