12|4|2021

No me atosiguéis: Vidal rechazó presiones para que decida si juega o no juega

07 de abril de 2021

07 de abril de 2021

Fue en una reunión cerrada con Larreta, Santilli y los intendentes Macri y Grindetti. Los alcaldes le pidieron que se defina. Les contestó con su proyecto 2023.

Los principales dirigentes del PRO convocaron la semana pasada a la mesa chica de conducción política que une intereses porteños y bonaerenses para intentar ordenar los conflictos que padecen de cara a las próximas elecciones primarias. A puertas cerradas y con total hermetismo, se reunieron en Uspallata 3100, la sede de la adminitración capitalina, la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal; el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; su vice, Diego Santilli, y los intendentes Jorge Macri (Vicente López) y Néstor Grindetti (Lanús). La agenda principal giró en torno a la estratégica indefinición de la exmandataria provincial que genera incomodidad e incertidumbre en amplios sectores de Juntos por el Cambio y principalmente el armado amarillo. Allí, los jefes comunales le pidieron claridad y definición sobre su futuro político, y una eventual candidatura. Se fueron de allí sin certezas, con la sola seguridad que deberán seguir esperando y que lo que decida la dirigente será en función de su proyecto para 2023. “Si juega o no lo va a decidir sin presiones y sin apuro”, dijeron en su entorno a Letra P.

 

Los principales interesados en decodificar el enigma sobre en qué jurisdicción decidirá jugar la exgobernadora (en Buenos Aires o en la Ciudad) si es que lo hace son quienes buscan encabezar la lista de diputados y diputadas nacionales de Juntos por el Cambio este año, para hacerse lugar en la pelea mayor en 2023; entre ellos, el presidente del PRO bonaerense, Macri, y el vicejefe de Gobierno porteño, Santilli, pero también otros dirigentes que buscan influir en la interna como el expresidente de la Cámara de Diputados de la Nación durante el macrismo Emilio Monzó, el exministro de Gobierno bonaerense Joaquín De la Torre y los demás jefes comunales del Grupo Dorrego.  

 

Tal como dio cuenta este medio, Vidal tiene la opción de encabezar la lista de aspirantes a la Cámara de Diputados de la Nación por la provincia de Buenos Aires o disputar un lugar en el Congreso representando el terruño que gobierna Larreta. Buenos Aires elegirá a 35 legisladores y por el territorio porteño se pondrán en juego 13 bancas. En uno u otro caso, su presencia limita a otros dirigentes que buscan quedarse con su lugar, por lo que su silencio genera hoy tensiones a su alrededor. La tercera opción es directamente no ser candidata. 

 

“Todos esperan una definición de María Eugenia, pero es muy probable que ella decida qué hacer sobre el cierre”. Con esta frase, un dirigente de la mesa chica de la exmandataria graficó su estrategia de encaminarse a la Casa Rosada en 2023 y recordar a sus aliados políticos el acuerdo al que llegaron después de la derrota electoral de 2019.

 

Fuentes del vidalismo puro recordaron a este portal que los jefes comunales le pidieron a Vidal mayor horizontalidad y que se quedara al margen de la política por un tiempo porque creían que era el turno de ellos de conducir la oposición en la provincia. “Así lo hizo, entonces ahora no pueden apurarla porque no saben qué hacer”, dijo un estratega del vidalismo que, además, destacó la “falta de conducción” de los alcaldes sobre los demás espacios de la oposición. Puso como ejemplos el surgimiento de La Territorial, que aúna a unos 15 dirigentes sin tierra, y el lanzamiento de Peronismo Republicano, que conduce Joaquín De la Torre, que amenazan la dispersión política.   

 

Los jefes comunales creen que la indefinición electoral de Vidal se debe a un acuerdo con Larreta para posicionar a último momento a Santilli en territorio bonaerense, indicaron fuentes municipales a Letra P. Le reiteraron que se encolumnarán detrás de ella si decide ser candidata, pero destacaron el problema que genera su indefinición: una batalla interna a la que irán no solo las distintas vertientes del PRO sino, además, el radicalismo y la Coalición Cívica.

 

“Si quiere ser candidata nos parece bien, vamos a estar todos detrás de ella, pero si no se presenta tenemos que sentarnos a charlar con los otros partidos”, grafica un armador de un distrito del conurbano y advierte que Vidal podrá tener pretensiones en la lista sólo si su nombre va en la boleta. 

 

De todos modos, la idea no preocupa a la abanderada del dialoguismo. Cree que su propio peso electoral y el liderazgo que ejerce sobre una buena porción de la oposición le serán suficientes para exigir los lugares en las listas.

 

Como sea, el intendentismo sabe que, aunque no sea candidata, Vidal tendrá sus lugares en las listas. Desafiarla puede salirles caro. “Si pretenden dejarla afuera, ella se va a acordar en 2023”, jugó al fleje un dirigente que la conoce bien. La tensa relación que mantuvo con Monzó durante buena parte de su mandato -e incluso luego de su salida del sillón Dardo Rocha- y con Miguel Ángel Pichetto durante el último año y medio son ejemplos, una forma en que Vidal envía sus mensajes. Al primero lo freezó por su deslealtad al espacio y la ruptura del bloque que motorizó en la Legislatura bonaerense; al segundo, por culparla de no cumplir un acuerdo al que en realidad nunca habían llegado en el cierre de listas de 2019 y por abrir una serie de críticas “innecesarias” contra la exministra de Desarrollo Social de la Nación Carolina Stanley.