La grasa y los huesos, piquetes otra vez, clase media a los comedores y el fondo de olla en provincias y municipios. La advertencia de Melconian, versión 2026.
A través de este ventanal, un joven les pidió a tres hombres la grasa y los huesos que separaban de la carne que almorzaban en un restaurante de La Plata.
El flaco de unos 30 años, bien vestido, bien peinado -o sea, no "un fisura", la categoría que inventó la ultraderecha para despreciar y criminalizar a las personas que empuja a situaciones de miseria y marginación-, golpea suavemente con uno de sus dedos índices el ventanal del restaurante para llamar la atención de los tres hombres que almuerzan en la mesa que está pegada al vidrio. Enfrascados en una conversación animada, los destinatarios no responden, así que el flaco repite el gesto un par de veces. Cuando consigue su cometido, con el mismo dedo señala uno de los platos y se señala el pecho. Los comensales no entienden el mensaje, así que lo invitan a pasar. Ya adentro, con una gestualidad que casi exagera el pedido de disculpas por la interrupción, vuelve a señalar uno de los platos y pregunta: "¿Me convidarías eso que separaste?". El flaco se refiere a la grasa y a los huesos de la carne que los tres están comiendo (costillitas de cerdo con papas rústicas, uno de los dos platos del menú del día). Los tres acceden y el flaco, después de hacer una reverencia de agradecimiento, se lleva la grasa y los huesos en una servilleta de papel. Desde afuera, mientras mastica, vuelve a agradecer: leve inclinación de cabeza y pulgar en alto. Adentro, los tres hombres siguen almorzando, ahora en silencio.
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Martes de terror en la Argentina del milagro libertario
La escena, cruelmente real, ocurrió en el mediodía de este martes en la confitería París, centro de La Plata, Argentina de Javier Milei, el presidente que, dice, sacó a 15 millones de compatriotas de la pobreza.
Ocurrió mientras organizaciones sociales -peronistas y de izquierda, juntas- que habían sido borradas de la calle a fuerza de palos y gases por las policías de Patricia Bulltichcortaban el tránsito en cien rutas a lo largo y a lo ancho del territorio nacional para protestar por la transformación del plan Volver al Trabajo en el Plan Voucher, es decir, la conversión de un aporte monetario directo en cupones para capacitación. Argentina año verde.
Piquete en la era Javier Milei
La protesta y la represión, la postal que vuelve a la Argentina de Javier Milei.
La medida de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, "impacta sobre cerca de 950.000 familias que van a dejar de percibir $78.000 por mes, un salario muy bajo pero que les permite planificar parte de su vida", le dijo Alejandro Gramajo, de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), a Letra P.
Ocurrió, también, mientras, como viene informando este medio, gobernadores e intendentes rascan el fondo de sus ollas, escuálidas por la caída "brutal" de la recaudación y, consecuentemente, de la coparticipación de recursos nacionales, como denunciaron, a través de un documento durísimo, autoridades municipales de todos los colores políticos reunidas en Paraná, Entre Ríos.
Intendentes en llamas. Alcides Alderete, de Sauce de Luna, Entre Ríos, pagará parte de los salarios con bono alimentario.
Ocurrió, también, mientras el vicepresidente de Cáritas de Posadas, Alberto Barros, alertaba que la entidad asiste cada vez más a familias de clase media que no logran cubrir necesidades básicas. El sacerdote dijo que es notorio el cambio del perfil social de las personas que demandan ayuda en la capital de Misiones desde la llegada de Milei a la Casa Rosada. En declaraciones al local Canal Doce, explicó que no solo creció la cantidad de personas asistidas, sino también el universo social afectado. Señaló que hogares con estabilidad económica comenzaron a requerir alimentos, medicamentos y ayuda para afrontar servicios.
El gasto social en la Argentina de Javier Milei, para atrás
Como señaló Lorena Hak en Letra P, la olla de la protesta social vuelve a levantar presión en un escenario de repliegue de la inversión social del Estado nacional.
Según la consultora C-P, ese renglón del gasto público se ubicaba, a comienzos de 2026, 36% por debajo del nivel de fines de 2023, incluyendo la AUH. "El reciente anuncio de la eliminación del programa Volver al Trabajo anticipa nuevos recortes", advirtió su director, Federico Pastrana.
Analytica, en tanto, indicó que durante el primer trimestre del año los programas sociales sufrieron una caída real del 29,8%, a lo que se sumó una reducción del 12,3% en las asignaciones familiares y una baja del 11,8% interanual en la AUH.
Esto ocurre mientras se deteriora el mercado laboral. Según datos del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO), la gestión libertaria destruyó 271.000 empleos registrados y provocó el cierre de más de 22.600 empresas.
El 7 de junio de 2017, en el Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), Carlos Melconian, que había durado un suspiro al frente del Banco Nación, advirtió: "Ojo, que se puede ir todo a la mierda".
El economista le pedía más shock y menos gradualismo a Mauricio Macri para ajustar el gasto público. Casi nueve años después, la advertencia vuelve a cobrar sentido después de dibujar una curiosa parábola: en medio del shock ajustador más duro de la historia de la Humanidad, según se jacta el Presidente, otra vez todo se puede ir a la mierda.