23|11|2022

Lousteau, con los rulos llenos de preguntas

18 de marzo de 2021

18 de marzo de 2021

El senador porteño busca despliegue nacional pero perdió en Córdoba y tiene una elección abierta el domingo en Buenos Aires. Sanz y Morales le bajan el precio.

El senador nacional por la capital Martín Lousteau no padece la disputa interna del radicalismo. Al contrario. En su entorno aseguran que está entusiasmado con el segundo puesto que obtuvieron sus candidatos en las elecciones partidarias cordobesas del último domingo y aguarda una sorpresa para el que viene en Buenos Aires. Sin embargo, con victoria o sin ella, el exembajador en Washington de Mauricio Macri considera que cada cuchara que meta en la pelea por el control del partido lo consolida como el representante de un sector interno de la UCR que acumula poder dentro de su estructura orgánica.

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La foto que definirá el alcance de este primer despliegue se jugará este domingo en territorio bonaerense, con la contienda que protagonizan el legislador bonaerense Maximiliano Abad y el intendente de San Isidro Gustavo Posse por la presidencia del Comité provincial. Abad cuenta con el respaldo del extitular del partido Ernesto Sanz, del gobernador jujeño Gerardo Morales y del jefe del bloque de diputados de Cambiemos, Mario Negri, mientras que Posse batalla con el respaldo de Lousteau, como una apuesta del porteño para fortalecer su influencia en el conurbano. Sus competidores tienen más peso en el interior provincial y consideran que tanto Posse como su aliado porteño son dos "recién llegados" al partido que hacen campaña desde la gestión de uno de los distritos más ricos del conurbano norte.

 

Este miércoles, de paso por Buenos Aires para respaldar a su candidato, Morales disparó munición más gruesa. Opinó que Posse es el jefe de un "feudo hereditario" que controla hace 22 años y sostuvo que su socio porteño "no es Lousteau, sino (el exministro del Interior Enrique) Coti Nosiglia", que integra la conducción del partido y es "leal a los intereses de la capital", frente al resto del país. "Gobernar San Isidro es administrar Bruselas", dispara Morales para deslizar que el sanidrisense vive en una burbuja. 

 

Las críticas llegaron este jueves a los oídos del senador. Las considera la confirmación de una decisión correcta. "En Buenos Aires está pasando lo que sucedió en Córdoba, le estamos dando voz y un impulso a muchos dirigentes que hasta ahora no se animaban a plantear sus diferencias dentro del partido. Pueden decir lo que quieran, pero esto es el comienzo de una expresión que va a crecer en todo el país", contestaron cerca de Lousteau para desestimar los dardos discursivos de sus contrincantes. 

 

Los cruces son sólo el anticipo de lo que vendrá. También una continuación de la tensión vivida en Córdoba. Este domingo se midieron el intendente de General Cabrera Marcos Carasso y el extitular de Arsat, Rodrigo de Loredo, por la conducción de la UCR Córdoba. En la provincia donde Macri obtuvo la mayor cantidad de votos en las generales de 2019, Lousteau respaldó a De Loredo y se enfrentó a una unidad impensada hace un año atrás, integrada por el exintendente de la capital provincial, Ramón Mestre y Negri. Los dos vienen de disputar una durísima interna hace dos años y esta vez promovieron a Carasso como prenda de unidad para cerrar heridas y remontar la derrota que luego sufrieron a manos del peronista Juan Schiaretti

 

La contienda cordobesa contó con un padrón de 226.822 afiliados, pero sólo votó el 17%.  El equipo de Carasso vaticinó una victoria del 70%, pero las diferencias no superaron los dos puntos. De Loredo perdió por 800 votos, en un comicio interno que al cierre de esta nota todavía no contaba con datos oficiales. 

 

"Nos hicieron de todo, nos impugnaron, pero la Justicia habilitó las elecciones y la Junta Electoral recién oficializó nuestra lista 4 días antes de las elecciones", acusan cerca de Lousteau para señalar a Negri, con quien no tiene diálogo. Sin perder la dureza con el diputado, insisten que todo el despliegue mediterráneo fue ganancioso porque no sólo amplía la proyección del senador sino que afianza su llegada en otras latitudes del partido. "Para él sería mucho más cómodo sentarse a hablar de economía en los medios. Es cierto que hablar de la interna tiene sus costos, pero es necesario", acotan para reconocer que se trata de una cuestión del microclima político. 

 

También hay dividendos en el poroteo radical. Cuando se confirmen los resultados, la lista Sumar se habrá quedado con la mitad de los convencionales cordobeses y dos delegados en el Comité Nacional que a fin de año renovará a sus autoridades, encabezadas actualmente por el diputado y exgobernador de Mendoza Alfredo Cornejo, uno de los dirigentes radicales que mejor trata a Lousteau. 

 

El objetivo inmediato es contar con voz y voto en la definición del futuro del partido. "A fin de año hay que renovar autoridades y recibe llamado de intendentes, concejales, diputados provinciales de todo el país, que nunca tuvieron un paraguas dentro el partido", explicó un colaborador del senador para reflejar el clima que respiran en la previa de la contienda bonaerense, con un padrón superior a los 600.000 afiliados.

 

Más allá del resultado en la provincia mediterránea y de lo que ocurra este domingo en territorio bonaerense, Lousteau dice que seguirá "caminando el país" y acompañará a los espacios del interior que tejen puentes con el radicalismo porteño desde Entre Ríos, Santa Fe, Salta, San Luis y Río Negro. En esas latitudes el senador buscará ampliar la base de sustentación de su espacio, mientras sus correligionarios antagonistas lo definen como la "cara joven" del incombustible Nosiglia, que sigue con detalle el desarrollo de las internas provinciales, un terreno que conoce y trasiega desde hace cuatro décadas.