EDUARDO AMADEO

El coronel de la batalla cultural

Hace un año el exdiputado se hizo cargo de la escuela de dirigentes del PRO a pedido de Bullrich y con aval de Larreta. Formación de cuadros y un ¿no? al 2021.

Cuatro meses después de la derrota electoral de Mauricio Macri, cuando estaba por asumir la presidencia del PRO, Patricia Bullrich pactó una convivencia pacífica con el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y se quedó con el control de la Escuela de Dirigentes del partido con la designación del exdiputado nacional Eduardo Amadeo como director. El cargo no tiene vencimiento. Lo asumió un mes antes del comienzo de la cuarentena con la misión de orientar esa instancia de formación política para dirigentes que ocupan bancas en cámaras legislativas y cargos en poderes ejecutivos con el objetivo de darle mayor densidad conceptual al partido de derecha y abandonar la era líquida de los globos, que duró hasta la caravana del "Sí, se puede". 

 

"En el PRO teníamos esa cosa liviana de que íbamos con el globito. Ahora estamos con bastante más densidad. Hablamos de la libertad, de la defensa de la propiedad, del mérito, de nuestros valores", dijo Bullrich en noviembre pasado, durante el conversatorio "Salgamos a la cancha", dedicado especialmente a los cuadros más jóvenes del PRO. "A contrario sensu de lo que mucha gente puede pensar, hay una rebelión de los jóvenes ante los intentos de quitarles libertad: por eso, creo que hay un concepto de batalla cultural muy fuerte que se está dando en los jóvenes y es un rescate de las ideas", dijo la exministra de Seguridad en una de sus intervenciones. 

 

Amadeo es el encargado de organizar la formación política de esa "batalla cultural" hacia afuera del PRO y formar parte de la "lucha táctica" que impulsa Bullrich adentro del partido con los sectores dialoguistas. Para evitar que esa tensión afecte el desarrollo de la escuela, el exdiputado reporta a Bullrich, pero también a Eduardo Macchiavelli, secretario general del PRO y ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad. Hasta ahora no tiene ningún contacto con la flamante Fundación Mauricio Macri, la ONG que lanzó el fundador del PRO hace dos semanas. 

 

A partir de ese acuerdo de convivencia, la Escuela ya lleva un año en manos de Amadeo y contabiliza 7.000 participantes el año pasado en las charlas y cursos. Algunos conversatorios fueron realizados con el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer de Alemania. Su informe de rendición de cuentas sobre las tareas de 2020 indica que se realizaron 44 eventos virtuales de los participaron 774 cuadros partidarios con cargos públicos en distintos niveles de gobierno y poderes del Estado.

 

De ellos hubo 210 que recibieron diplomas por participar de cursos de "sensibilización política", sobre pobreza y derechos humanos; de "movilización política" para reforzar el alcance territorial de los clásicos timbreos del macrismo y de entrenamiento para jefes de campaña, en el que reciben orientaciones de comunicación, cuestiones jurídicas electorales y mecanismos de recaudación de fondos. 

 

Según explicó Amadeo a Letra P, la fundación se financia con los fondos que destina la Ley de Partidos Políticos a la formación de sus dirigentes y tiene 24 direcciones provinciales, a razón de una por distrito, cuyos titulares son nombrados o nombradas a propuesta de la conducción de cada territorio.

 

Hasta 2019, la escuela fue conducida por la exdiputada y exembajadora ante la OEA Paula Bertol, compañera de Amadeo en Diputados dentro del Grupo A. Desde el año pasado, su estructura está concentrada para reforzar el alcance nacional del PRO y prepararse para las elecciones de este año. A partir del contacto y la contención virtual de la dirigencia de todo el país, en su mayoría con funciones legislativas, Amadeo asegura que es parte de la estrategia electoral para que este año la alianza opositora pueda aumentar la cantidad de representantes en las dos cámaras del Congreso. 

 

Este año cumple los 74 y, ante las consultas de este portal, Amadeo dice que no sabe si será candidato este año en las listas de JxC. Luego de formar parte del sector renovador del peronismo, acompañó a Carlos Menem en su campaña presidencial de 1989 y dos años después juró por primera vez como diputado nacional. Fue en 1991 y en 1994 dejó el cargo para asumir como secretario de Desarrollo Social en el gabinete del entonces presidente, que luego lo nombró jefe de la Sedronar y embajador argentino en Washington. 

 

En 2009 obtuvo un segundo mandato y en 2015 logró el tercero. Hace un año y medio que no está en el recinto. Asegura que está cómodo con su nueva misión y no sabe si este año intentará regresar al Congreso. La hiperactividad que mantiene confirma que el aliado político que eligió Bullrich para dirigir la escuela está empeñado en garantizar que el ala más dura del partido amarillo no pierda la interna que se avecina cuando llegue el momento de definir las listas.

 

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