El bloque libertario anticipa que va a presentar proyectos en la Legislatura porteña para marcar agenda en la Ciudad y replicar el modelo de Javier Milei.
El año legislativo de bajo voltaje que se proyectaba en la Ciudad de Buenos Aires empezó a cambiar de tono. El bloque de La Libertad Avanza en la Legislatura porteña decidió pisar el acelerador con una batería de proyectos para marcar agenda propia, replicar el “espíritu reformista” del gobierno de Javier Milei y disputar el sentido político.
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El movimiento ya tuvo un primer capítulo visible con la polémica por la línea de créditos hipotecarios anunciada por el jefe de Gobierno, Jorge Macri. Desde LLA salieron a adjudicarse la iniciativa y denunciaron que se trataba de una propuesta libertaria, en lo que fue leído en la Legislatura como una señal de competencia directa por la agenda.
Ese episodio anticipa una estrategia más amplia: LLA no se limitará a acompañar o bloquear proyectos, sino que buscará disputar la iniciativa política en temas centrales de gestión con la mira puesta en 2027. “Hoy La Libertad Avanza es el espacio más reformista de la Ciudad, con una agenda clara para mejorar las condiciones en las que viven, trabajan y producen los porteños”, afirmó Pilar Ramírez, presidenta del bloque violeta.
En la misma línea, desde el espacio remarcan la necesidad de alinear la Ciudad con la dinámica nacional: “El Gobierno viene impulsando soluciones de fondo que la Ciudad tiene que acompañar. El país avanza pero la Ciudad se queda a medio camino. Perdió agilidad. Es hora de que la Ciudad avance a la velocidad de la Nación”.
El núcleo del paquete legislativo replica la lógica de la ley Bases de Milei. El proyecto central propone promover la descentralización y desburocratización de la administración pública, reducir el gasto público y modernizar el procedimiento administrativo.
En ese marco, LLA impulsa la eliminación de organismos, la transformación de empresas estatales y la revisión de concesiones, junto con una reforma impositiva que incluye la baja o eliminación de tributos locales. La agenda económica se completa con incentivos a la inversión, como el RIMICABA, orientado a promover inversiones y empleo, y la adhesión al RIGI nacional para proyectos de gran escala.
También LLA propone reorientar el rol del Banco Ciudad para abaratar créditos hipotecarios y eliminar el Instituto de la Vivienda, en línea con la idea de reducir estructuras estatales. EL IVC quedó envuelto en la polémica alrededor del patrimonio del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ya que compró su primer departamento gracias a un crédito hipotecario de ese organismo que obtuvo su esposa.
Seguridad, orden público y desregulación
El bloque libertario también avanza sobre uno de los ejes históricos y actuales del PRO: la seguridad. Entre las iniciativas se destacan el endurecimiento de sanciones para los llamados “trapitos”, con penas de hasta 60 días de arresto en casos agravados, y cambios en el régimen penal juvenil que habilitan intervenciones desde los 14 años.
A eso se suman reformas en el sistema de faltas, ampliando responsabilidades sobre menores, y modificaciones en el esquema de Verificación Técnica Vehicular (VTV) para habilitar un modelo "más abierto y competitivo".
Acá no hay zonas liberadas. No hay excepciones. No hay lugares donde la ley es opcional. Se terminó el ingreso de material para seguir agrandando esto.
La avanzada libertaria reconfigura el clima político en la Legislatura porteña en un escenario más complejo. El peronismo se consolidó como primera minoría, con un tercio de las bancas, lo que le otorga capacidad de bloqueo para proyectos que requieren mayoría especial.
En ese contexto, eventuales alianzas tácticas entre bloques opositores en temas específicos podrían trabar la agenda del oficialismo y tensionar el funcionamiento parlamentario. La ofensiva de LLA, lejos de ordenar el tablero, anticipa un año legislativo más conflictivo para el PRO.