28|11|2021

El Gobierno busca desactivar la bomba formoseña sin ceder a los ultras

02 de febrero de 2021

02 de febrero de 2021

Funcionarios de Insfrán se reunieron con Cafiero en la Casa Rosada. Defensa oficial ante el acoso opositor, con correctivos. El estigma y la campaña electoral.

Sin quitarle el apoyo a su aliado Gildo Insfrán, la Casa Rosada maniobra con cuidado quirúrgico su intervención en el conflicto desatado en Formosa, en torno a las denuncias sobre las condiciones de los centros de aislamiento destinados a personas infectadas con coronavirus en la provincia, y que pusieron al gobierno local en la mira de la oposición, los medios de comunicación y organismos ligados a los derechos humanos, como Amnistía Internacional.

 

El conflicto recaló este lunes en el despacho de Santiago Cafiero, que por la mañana había defendido al gobierno de Insfrán. “No hay centros clandestinos en Formosa, no hay violación a los derechos humanos”, dijo el jefe de Gabinete, en diálogo con radio La Red. Pero admitió que “sí hay casos de violencia institucional por parte de la policía, que se están estudiando".

 

Por la tarde, Cafiero recibió en el primer piso de la Casa Rosada al vicegobernador de Formosa, Eber Solís; el ministro de Gobierno, Jorge González; el jefe de Gabinete del Ministerio de Salud, Lisandro Bonelli; la ministra de Justicia, Marcela Losardo; el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla; y el secretario nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, Gabriel Lerner. También participaron la representante de la Dirección de Epidemilogía del ministerio de Desarollo Humano de Formosa, Claudia Rodríguez, la subsecretaria de Medicamentos y de Información Estratégica de la Nación, Sonia Tarragona, y el subsecretario de Estrategia Sanitaria, Alejandro Costa.

 

El jefe de Gabinete ya tenía sobre el escritorio una carta dirigida a González, con fecha 1 de febrero, firmada por la defensora de Niños, Niñas y Adolescentes de la Nación, Marisa Graham, en la que recomienda que “se revea y se disminuya la presencia de fuerzas de seguridad tanto en la búsqueda y traslado como en el manejo de niños, niñas y adolescentes”, alojados en los centros de aislamiento.  

 

A eso se sumó el informe preliminar de la Secretaría de Derechos Humanos, elaborado en base a la visita que Pietragalla hizo a la provincia la semana pasada, tras una ola de denuncias sobre restricciones a la libertad individual, y luego de la detención de dos concejalas de la oposición, Gabriela Neme y Celeste Ruíz Díaz, en una protesta. En Formosa, Pietragalla hizo planteos ante el gobierno local sobre posibles excesos por parte de las fuerzas de seguridad, pero descartó de plano la “violación sistemática” de los derechos humanos y la existencia de centros clandestinos de detención. “Se sucedieron una serie de hechos aislados que generaron el repudio de personas que vieron vulnerada su libertad, pero no podemos hablar de violaciones sistemáticas o centros clandestinos de detención", maniobró el secretario.

 

En su informe preliminar, Pietragalla resaltó el compromiso de los Estados “que deben asegurar que toda restricción de derechos de las personas en el contexto de la pandemia cumpla con los principios de legalidad, necesidad, proporcionalidad y temporalidad, y se ajuste al fin de proteger la salud y la vida”. El viaje del secretario fue el primer paso en la búsqueda de la Casa Rosada por descomprimir los cuestionamientos a la gestión provincial, que se terminan convirtiendo en un tiro por elevación a la Casa Rosada, con amplia repercusión mediática, y al peronismo en general, por el protagonismo partidario del siempre vigente Insfrán. “Encontraron un tema nuevo para pegarle al Gobierno y se subieron todos a eso”, apuntó un vocero de Balcarce 50.  

 

Aun con esa lectura, la Casa Rosada le pidió señales de colaboración al gobernador, que envió a sus funcionarios a Balcarce 50, tras agradecer la visita de Pietragalla y, este lunes por la mañana, la defensa de Cafiero. 

 

Pagar el costo

Desde Formosa, Insfrán mantiene la reivindicación de su política sanitaria, basada en estrictas restricciones a la circulación. Según el último parte informativo elaborado por la provincia, Formosa tuvo hasta este lunes 1.142 casos de coronavirus (de los cuales, solo 130 están activos) y acumula el menor número de muertos en el país: once, desde que empezó la pandemia. El índice de positividad está en 1,5%.

 

“En el resto del país ya tiraron la toalla con la pandemia. En Formosa no. Eso tiene un costo político, el gobernador ya lo sabía pero prefirió pagar el costo y cuidar la salud”, le dijo a Letra P un dirigente de confianza de Insfrán, que explicó que los centros de aislamiento se “desbordaron” a mediados de enero, cuando la provincia tuvo un brote de casos que se generó “por los contagios que hubo en las Fiestas de fin de año” en Formosa capital, Ingeniero Juárez y Clorinda. El total de personas aisladas llegó en esos días a 628 y se “descomprimió naturalmente cuando pasó el ciclo biológico del virus”, que coincidió con la visita de Pietragalla, cuando unas 300 personas fueron autorizadas a dejar los centros de aislamiento.

 

“Hay muchas provincias que tienen controles y nadie dice nada. El problema siempre es Formosa. Es parte de la campaña electoral”, se quejan en la provincia, donde aseguran ser el blanco permanente de “operaciones”, por haber sido Insfrán un gobernador rebelde con el macrismo, que siempre se mantuvo cerca de Cristina Fernández de Kirchner y fue clave en la reconstrucción de la unidad de 2019 y del triunfo de Alberto Fernández, que encontró gran parte de sus votos en el Norte del país.

 

Formosa es un bastión peronista por excelencia, que Insfrán gobierna desde 1995. En 2019, el gobernador fue reelecto por séptima vez consecutiva, con el 70.64% de los votos. En octubre, la fórmula Fernández –Fernández obtuvo en la provincia el 65,14% de los votos.