24|11|2022

El premio a Sujarchuk desacomoda a Perotti y al sector agroexportador

04 de diciembre de 2021

04 de diciembre de 2021

Desconfianza por la designación del intendente de Escobar para controlar la Hidrovía. Paracaidismo en un negocio reservado. Porteñismo pintado de federalismo.

Una vez más, la provincia de Santa Fe y todo el sistema agroexportador de la zona núcleo de la Hidrovía volvieron a quedar relegados a manos del protagonismo que el gobierno nacional le concede a Buenos Aires en el proceso que define el futuro de la vía navegable. La decisión de darle la silla del ente que controlará, gestionará y armará la concesión de fondo al intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, cayó como un balde de agua fría en tierras del gobernador Omar Perotti, quien pretendía hacer valer la preponderancia portuaria de la provincia.

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“Estamos sorprendidos. La mayoría descontaba que sería un representante de la provincia de Santa Fe propuesto por Perotti por la incidencia que tiene la provincia en la Hidrovía”, se sinceró una fuente de contacto con las agroexportadoras y el gobierno provincial. Se refiere al peso de la provincia en el comercio exterior: en el Gran Rosario se ubican las gigantes cerealeras que exportan el 80% de los granos y subproductos de soja del país. Además, la sede del ente se estableció en Rosario.  

 

Por esas características, Santa Fe ha pretendido una atención especial durante todo el proceso de la nueva Hidrovía, pero ha sido esquivo desde que el presidente Alberto Fernández anunció la frustrada Sociedad del Estado entre Nación y las provincias usuarias de la vía navegable, donde Santa Fe estaba a la misma altura de otras que ni siquiera tienen puertos.  

 

La otra decisión que volvió a hacer fruncir el ceño a las autoridades provinciales y al sector privado con interés en la agroexportación fue la de otorgarle a la Administración General de Puertos (AGP) la manija de la concesión y el peaje de la vía navegable en un esquema de estatización. Una vez más, el porteñismo del gobierno nacional, que desdibuja el mentado federalismo del Presidente, se posaba en un sistema al que, desde que se creó la Hidrovía, en 1995, le resultó ajeno.  

 

El eje de las objeciones es el presunto desconocimiento y la falta de experiencia de un negocio siempre reservado a los privados santafesinos, más cuando el nuevo ente deberá confeccionar el pliego de la nueva concesión para el mantenimiento del río, que debería comenzar en 2022 y continuar por al menos 15 años. Este punto es vital para las cerealeras, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), puertos y todos los privados afines al comercio exterior, que no tenían asegurada una silla en el órgano de control pero que con un representante local tendrían llegada a las decisiones.

 

“Esa elección no tiene nada que ver con la administración y conocimiento de la Hidrovía. Esperemos no tener que empezar de cero por algún desconocimiento”, disparó a Letra P un dirigente con interés directo en el funcionamiento de la vía navegable que optó por hablar off the record. Interpretan que, con la designación de quien amagó con eyectarse del Frente de Todos (FdT) tras la derrota legislativa de las PASO, se termina colocando la política y sus prendas por encima de la necesidad de nombrar a alguien que esté empapado con agua de río. Perotti pensaba darle esa silla al Ente Administrador Puerto Rosario (Enapro), puntualmente a Marcelo Terenzio, director de Asuntos Jurídicos y responsable de Medio Ambiente en tiempos del exgobernador peronista Jorge Obeid.

 

También es cierto que el ruido interno no pretende, al menos por ahora, traducirse en un chispazo que ponga más frenos a un proceso que tuvo indefiniciones y demoras infinitas. "Al margen del alcance del ente, el peso en el tema lo tienen que tener los gobernadores", agregó un dirigente político del justicialismo.