20|5|2022

Un pagador serial en apuros: el FMI cobra y las reservas vuelven al nivel de 2020

20 de diciembre de 2021

20 de diciembre de 2021

El Gobierno salda otro vencimiento con el FMI este miércoles con los DEG que recibió en septiembre. Con superávit récord, terminará 2021 sin acumular dólares.

Cuando Argentina gire al Fondo Monetario Internacional, este miércoles, los cerca de U$S1850 millones de dólares correspondientes al segundo vencimiento de capital del acuerdo stand by que firmó la administración de Mauricio Macri, las reservas del Banco Central caerán a un nivel similar al que tenían hace un año. Eso, con un superávit comercial que, según estimaciones privadas, cerrará 2021 en unos altísimos U$S16.000 millones y con el extra de Derechos Especiales de Giro (DEG) que el FMI giró a los países y que el Gobierno usó prácticamente en su totalidad para saldar deuda con el organismo.

 

Hasta este viernes, las reservas brutas totalizaban U$S41.117 millones. Al restarle el vencimiento de capital del miércoles 22, bajarían a unos U$S39.300 millones, sin contar movimientos adicionales -en la última semana, el Banco Central pudo comprar un remanente de divisas en el mercado de cambios. Con esos ajustes al margen, la cifra será similar a los u$S39.387 millones con los que la entidad que preside Miguel Pesce terminó 2020. El saldo positivo de la balanza comercial, que debía servir para acumular reservas, se evaporó con pagos de deudas a organismos multilaterales y del sector privado, intervención en el mercado de cambios y contención de la brecha cambiaria mediante compra y venta de bonos, algo que el BCRA dejó de hacer recién el día posterior a las elecciones generales.

 

Hasta el segundo trimestre del año, el Indec mostraba un saldo superavitario en la balanza de pagos. Esta semana, entregará los números del tercer trimestre, cuando empieza a menguar el efecto "cosecha gruesa" y se acelera el impacto electoral en el mercado cambiario. Así, el BCRA no puede sumar divisas en épocas de superávit. En la autoridad monetaria refieren que, además de la intervención cambiaria, impacta en la cuenta el pago de deudas del sector privado en moneda extranjera y el anticipo de importaciones. Según un reporte de la consultora Seido, el Central compró, hasta el 13 de diciembre, 5235 millones de dólares netos en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). A la vez, por el rubro "otros" salieron U$S5286 millones. En este último ítem se encuentran las ventas de divisas vía Bolsa (que los economistas estiman en torno a los U$S2400 millones en todo el año), operaciones de crédito bilateral y diferencias de cotización de los activos en los que el Central invierte sus reservas.

 

El Gobierno cree que el acuerdo con el Fondo per se ayudará a mejorar eso que el mismo FMI reclama para llegar al entendimiento: la acumulación de reservas. En la lectura oficial, la renegociación cambiará las expectativas. Un cambio de expectativas desactivaría el anticipo de importaciones -que cerrarán el año en niveles récord-, devolverá el crédito comercial al sector privado -que durante este año y el anterior canceló obligaciones en moneda dura-, atraerá inversiones privadas y liberará créditos de otros organismos internacionales. Además, según dejó trascender el ministro de Economía, Martín Guzmán, la negociación comprende recuperar los vencimientos de capital que el Gobierno saldó en septiembre y este miércoles 22.

 

Para los consultores, la cosa no es tan fácil. Eco Go, la consultora de Marina Dal Poggetto, advirtió: "Las principales dudas sobre la sustentabilidad de la propuesta (al FMI) están basadas en la disponibilidad de dólares, en un contexto donde el BCRA no logra parar la caída de reservas". Agregó: "Todo ello en un contexto donde las expectativas de la fuente de divisas comerciales distan de ser favorables para el próximo año".

 

La consultora estimó que las exportaciones caerán "algo más de 7%" contra un año excepcional en precios y cantidades. Para Abeceb, la consultora vinculada al exministro de Producción Dante Sica, "las recurrentes regulaciones del Gobierno y la falta de señales económicas y políticas claras incentiva a los agentes a aumentar la demanda de dólares y reducir su oferta, lo que termina opacando cualquier tipo de noticia positiva que pueda surgir del comercio exterior".