23|7|2022

Recreo para Kulfas: elogios en la UIA y sabor a revancha

02 de diciembre de 2021

02 de diciembre de 2021

El ministro destacó la “mejora generalizada” de la industria con una pila de cifras positivas. Siempre en la mira, no habló de Giorgi. Lo que no te mata...

El discurso del ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, en la 27° Conferencia Anual Industrial de la UIA tuvo 16 páginas. A lo largo del texto, se describen datos oficiales sobre la recuperación industrial, más rápida de la que preveían el empresariado y los organismos internacionales. Son las 18:15 y la subsecretaria de Comercio, Débora Giorgi, lleva cuatro horas afuera del despacho que, formalmente, depende de su cartera.

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Como ajeno a esa disputa pero visiblemente empoderado, Kulfas dio su discurso ante buena parte del gabinete productivo, integrantes de la CGT y algunos referentes de la UIA. El salón estuvo relativamente lleno, algo que fue inusual en los dos días del evento: hasta el presidente Alberto Fernández habló ante sillas vacías al cerrar las jornadas. A poco de iniciado su discurso, llegó Eduardo Eurnekian y se sentó en primera fila, al lado del cafetero Martín Cabrales. Fueron algunos de los pocos dueños que se acercaron a Parque Norte este jueves. El santafesino Guillermo Moretti introdujo al ministro con un elogio y un contraste con la gestión Cambiemos: “Hicimos una gran relación con Matías y su equipo. Cuando uno habla con ellos, hay pensamiento industrial. No encontramos a nadie que dijera ‘tu producto es inviable’ o ‘se tienen que reconvertir’”.

 

En ese escenario, Kulfas, se envalentonó: “Solemos escuchar que somos un gobierno antimercado o antiempresa. Algunos, desorientados, conceptualizan al peronismo a partir de una frase de nuestra popular Marcha Peronista. Sí, hemos sido históricamente una fuerza política que ha combatido y combate los excesos del capital”, dijo. “Nos ubicamos bien lejos del capitalismo financiero especulativo y también estamos muy lejos de prédicas anticapitalistas y antiempresas”, agregó.

 

Ante ellos, el ministro resaltó: “La rápida recuperación reciente explica por qué tenemos hoy 42.000 puestos de trabajo industriales más que a fines de 2019. La mejora es generalizada: 18 de 24 ramas industriales tienen más empleo que a fines de 2019, y 18 de las 24 provincias tienen más empleo industrial que a fines de 2019”. Los números de empleo de Kulfas, datos oficiales, contrastan con la sensación que transmite el empresariado, en on y en off the record, de que “nadie quiere contratar”. “En el conurbano, es increíble la industria del juicio. En las pymes hay resistencia a tomar nuevos empleados. En la última encuesta de la UIA no tuvimos nuevo empleo y sí muchísimas horas extras”, había descrito el tesorero de la entidad y presidente de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires, Martín Rappallini.

 

Kulfas estaba cómodo ante la dirigencia industrial que, sabe, es cada vez más crítica con la marcha de la economía. “El 62% de los sectores industriales está produciendo más que en 2019. Este desempeño contrasta con lo ocurrido entre 2015 y 2019, cuando Argentina sufrió una caída del PBI industrial per cápita superior al 17%, por lejos la más profunda dentro de los 50 países más importantes del mundo”, enfatizó.

 

El ministro enumeró los desempeños auspiciosos de distintos sectores. “El sector de alimentos y bebidas corona un año récord en producción, igualando el pico de 2015”, dijo. “La maquinaria agrícola tiene el mejor año en lo que va del siglo XXI”, añadió. “La industria automotriz se recupera y supera en 31% los niveles de producción de 2019”, siguió. “La industria farmacéutica superó los 40.000 empleos formales y está en su máximo histórico”, continuó. “Hemos recuperado la política productiva; estamos ejecutando un presupuesto de $140.000 millones”, destacó, en referencia a los programas de créditos blandos para distintos sectores productivos.

 

Foco habitual de las críticas del cristinismo, Kulfas parece revitalizado. La salida de Paula Español de la secretaría de Comercio -estuvo pasilleando y saludándose con todo el mundo en los dos días de conferencia industrial- y su reemplazo por Roberto Feletti y Débora Giorgi significaron prácticamente la creación de un ministerio informal dentro de su estructura. Ahora, la salida de la exministra de Industria de Cristina Kirchner pareció una revancha. En el libro Los tres kirchnerismos, blanco de las críticas del cristinismo que lo repele, fue particularmente duro con la política industrial de la ahora exsubsecretaria. En paralelo, protagonizó el anuncio de inversión en hidrógeno verde de Fortescue, en Glasgow, por U$S 8.400 millones, y acompañó a la cúpula de la empresa a la provincia de Río Negro. También anunció un proyecto minero en San Juan por U$S 2.400 millones.

 

“Ahí lo tenés, consiguió U$S 12.600 millones en diez días”, bromeaba uno de sus colaboradores, cansado de tener que responder sobre rumores de salida del Gabinete.

 

Kulfas confía en que el crecimiento se consolidará en 2022, apalancado en el mercado interno y en un crecimiento de las exportaciones. Responde al empresariado que duda sobre la disponibilidad de divisas para producir que habrá dólares, aunque con lo que en su entorno llaman “un esquema de priorización”. No hay divisas para todos: “Los autos de lujo no son prioridad”, responden en Desarrollo Productivo, con cierto sarcasmo.

 

El ministro cree que avanzará el acuerdo con el FMI y que el combo de proyectos de ley tendientes a aumentar las exportaciones -economía del conocimiento, cannabis industrial, automotriz, litio, agroindustria y el discutido texto de hidrocarburos- contribuirá a generar los dólares que pide el programa plurianual que se negocia con el Fondo.