08|1|2022

Vidal 2022: una gira nacional para consolidar el gran comodín electoral PRO

26 de noviembre de 2021

26 de noviembre de 2021

La diputada electa por la Ciudad planea viajar por todo el país y alimenta su sueño 2023. La dupla con Larreta, una hipótesis. Volverá a caminar la provincia.

Ganó. Por menos del 50% de los votos, pero siente que ganó y que ya puede volver a la provincia de Buenos Aires en plan de campaña nacional y sin Diego Santilli, a quien acompañó en apenas un par de ocasiones en este turno electoral. María Eugenia Vidal planea un 2022 con viajes a todas las provincias. Repetirá su estrategia para conquistar el distrito que gobernó entre 2015 y 2019: caminar sin descanso, incluso donde la crean derrotada, y nacionalizar su figura. 

 

El plan revela una intención: por primera vez en su carrera política irá más allá de los límites de la Ciudad y de la Provincia. Repite que quiere ir por una candidatura presidencial y que definirá su futuro político con su amigo y socio Horacio Rodríguez Larreta, que no se tomó descanso y también avanza con sus planes y propone ampliar el bloque opositor. En sus respectivos entornos hay quienes piensan incluso en una fórmula compartida para 2023, en potenciar lo mejor de los dos. Se verá. El mensaje que está dando es que no piensa meterse en ninguna disputa interna, que no se va a pelear con Mauricio Macri ni con Patricia Bullrich ni con Rodríguez Larreta. "Quiero meterme con los temas de la gente", bajó línea sobre su perfil en uno de los periódicos almuerzos con su círculo más cercano, mientras las esquirlas de la interna se reflejan por ahora en el ámbito parlamentario.

 

En 2022, Vidal planifica repartir su tiempo en mitades entre el AMBA y el resto del país. El 50% de sus viajes será a ciudades bonaerenses, allí donde se concentra el 37% del padrón electoral con 12.704.518 personas habilitadas para votar. En la Capital son más de dos millones y medio de votantes y en Córdoba, casi tres millones. En Mendoza son 1.400.000 y en Santa Fe, 2.768.000. Todos distritos donde ganó Juntos por el Cambio (JxC) con gran aporte del radicalismo. Sin embargo, no esquivará los distritos más chicos, ni oficialistas ni opositores, y en un año pretende dar la vuelta completa al país. 

 

En pandemia, el diputado nacional y exministro de Seguridad bonaerense Cristian Ritondo organizó reuniones por Zoom para Vidal, que se contactó con militantes de cada provincia. Esa estrategia mutará a la presencialidad. En enero, irá como diputada nacional a la costa bonaerense de la mano de Guillermo Montenegro en Mar del Plata y Martín Yeza en Pinamar. No quiere ir sin una agenda concreta ni que parezca que solo le interesa la campaña. No improvisa y, aunque el equipo de asesoría y consultoría que tuvo este año ya no trabaja con ella, la mesa chica más chica delineará un perfil de dirigente política nacional en base a su trabajo legislativo. El motivo de cada viaje estará atado a las leyes y proyectos que defenderá en el Congreso. En principio, no los revela pero, en línea con sus promesas de campaña, podrían tener que ver con la generación de empleo, educación e impuestos.

 

Para fomentar ese perfil nacional, la diputada electa necesita estar libre de la rosca política. Dejará ese rol para su amigo Ritondo, que acaba de ganarle una pulseada a Bullrich. La jefa del PRO intentó sin éxito arrebatarle la jefatura del bloque pero Ritondo, hábil y experimentado en el Congreso, logró más adhesiones dentro el PRO que el diputado electo Gerardo Milman y acordaron dejar todo como está. Dialoguista, el exministro de Seguridad no es menos halcón que otros halcones del PRO. "Le salió mal a la compañera", ironizaba esta semana un dirigente de la oposición que arrancó su carrera política en el peronismo pero que no es Ritondo. Bullrich aceptó y dejó un mensaje público para que el bloque no se aleje del mandato recibido en la última elección.

 

Vidal trata de no ensuciarse con ese lodo y, en apariencia, permanece ajena a esas peleas. No repetirá el error que le atribuyen por guardar silencio durante un año, después de no haber conseguido la reelección como gobernadora. Tras el triunfo del 14 de noviembre, agendó entrevistas periodísticas casi a diario. "No quiere dejar de estar presente", explicaron cerca suyo aunque en las redes sociales, tribuna favorita de Juntos por el Cambio, no esté muy activa.

 

La mesa chica que la rodea se achicó tras los comicios. El núcleo más cercano se reduce a Federico Salvai, Federico Suárez, Gustavo Ferrari, Alex Campbell, Emmanuel Ferrario, Ritondo y solo una mujer, la Secretaria de Bienestar Integral de la Ciudad, Milagros Maylin. Salvo Ferrario, que será vicepresidente primero de la Legislatura, y Maylin, que sigue en el gabinete de Rodríguez Larreta, ninguno de los dirigentes que acompañan a Vidal se sumará al Ejecutivo de la Ciudad. Todos quieren estar libres para acompañarla y trabajar para potenciar su figura nacional. 

 

En ese equipo aseguran que la ven contenta, que pasó la parte más dura, que volvió a la campaña y ganó y que superó las críticas por su silencio de un año y su mudanza. Admiten que después de no haber conseguido la reelección, para volver al ruedo político, necesitaba sí o sí ser candidata. En la Ciudad no corrió riesgos y volvió.