31|12|2021

Quién es quién en la colectora sindical que arma Patricia Bullrich

20 de noviembre de 2021

20 de noviembre de 2021

La jefa PRO impulsa un sello de pequeños gremios y cámaras con referentes marginales del sector. Peretta, el liberal peronista. Camaño, gastronómico en crisis.

Durante los últimos días de esta semana se conoció el movimiento de la titular del PRO, Patricia Bullrich, para construir una corriente sindical afín al macrismo. La maniobra tiene como protagonistas a dos sindicalistas que encarnan posiciones semejantes a las de los halcones amarillos y un rechazo militante al kirchnerismo.

 

El más visible de ellos es Marcelo Peretta, el secretario general del Sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos, una organización que logró reconocimiento primario en el Ministerio de Trabajo a fuerza de presentaciones judiciales, pero que carece de una representación significativa en el sector de laboratoristas que hegemoniza el Sindicato de la Sanidad, el gremio que conduce Héctor Daer. Sin embargo, esa plataforma le permitió operar para proyectarse públicamente a fuerza de escándalos, arengas antivacunas en plena pandemia y giros políticos de 180 grados.

 

Mal visto en la CGT y autodefinido como "neosindicalista, liberal y peronista" en su perfil de Twitter, Peretta integró, durante 2017, las 62 Organizaciones Peronistas, cuando el fallecido Mario Ayala manejaba el sello y, en tándem con el entonces ministro de Trabajo, Jorge Triaca, agitaban la reelección de Mauricio Macri. Dos años después, buscó presentarse como el promotor de la mesa sindical Roberto Lavagna 2019, intentando primerear el apoyo de la CGT al exministro de Economía antes de que se conociera de la postulación de Alberto Fernández.

 

Algunos meses después, con el objetivo de recuperar protagonismo, lanzó su jugada más peligrosa cuando, en plena pandemia, se convirtió en el primer "profesional" de la salud en posicionarse abiertamente en contra de las vacunas contra la Covid-19. "Una vacuna te puede dañar o matar", disparó en plena campaña de vacunación y aseguró que "la política del Gobierno ha sido apostar al encierro, que baja las defensas, y a vacunas malas, inseguras, que se aprobaron por el método de fast track, de aprobación rápida, y la verdad es que no son efectivas". Esas declaraciones coincidieron con las arengas antisanitarias de parte de la oposición y le facilitaron el regreso a las filas macristas de la mano de Bullrich, la figura opositora que expresó las posturas más radicales en aquellos meses.

 

Pese a que el vínculo entre ambos referentes se presentó esta semana como una novedad, en mayo de este año, en ocasión del Día del Trabajador, la dupla recorrió una planta láctea en Cañuelas, donde se comenzó a hablar de la Confederación de Trabajadores y Empresarios (CTE), el sello de goma con el que ahora apuestan por un sindicalismo amarillo. Se autodenominan “Los Flacos”, en contraste con “Los Gordos” de la CGT y en virtud de que nuclean agrupaciones con modestas afiliaciones.

 

El otro dirigente que acompañó a Bullrich esta semana en el relanzamiento de la CTE (aunque a la distancia, ya que no estuvo y lo excusaron públicamente) es más reconocido, pero no por eso asume posiciones más mesuradas. Se trata de Dante Camaño, un dirigente identificado históricamente con el peronismo ortodoxo que desde hace casi cuatro décadas maneja con mano de hierro la seccional Capital de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA), aliado a Luis Barrionuevo.

 

A diferencia de Peretta, Camaño siempre se reivindicó antikirchnerista, incluso en tiempos de Néstor Kirchner, cuando asumió una banca en la Cámara de Diputados como reemplazante de Luis Patti, cuando el excomisario de la Policía bonaerense fue impugnado para asumir en el parlamento por su participación en crímenes de lesa humanidad. C

 

Camaño, hermano de la diputada Graciela Camaño, fue uno de los principales sostenes de Cambiemos en el mundo sindical y pionero en respaldar la candidatura presidencial de Mauricio Macri. Ese posicionamiento lo colocó como el sindicalista preferido del fundador del PRO, una postura que tuvo sus costos internos, ya que durante una de las visitas a la casa de los Gastronómicos el expresidente fue abucheado por los afiliados.

 

Ahora, en un escenario de ruptura con Barrionuevo que amenaza su continuidad al frente de la seccional porteña de UTHGRA, Camaño reactivó sus vínculos con el macrismo para buscar dónde pisar seguro.