13|1|2022

Uñac, Tapia y las conveniencias de un matrimonio afianzado

11 de noviembre de 2021

11 de noviembre de 2021

Trastienda política del clásico del martes, que consagra el Pacto de San Juan. El juego de los caudillos federales en la AFA y el camino de Todos a 2023.

Sergio Uñac y Claudio Tapia lideraban la Cabalgata de Fe que se hace todos los años en San Juan. Montando un caballo marrón, el gobernador llevaba la bandera argentina, mientras el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino lo acompañaba a su lado con un sombrero negro. Las fotos en el paraje Vallecito, antes de rendirle homenaje a la Difunta Correa, son de 2017, cuando Chiqui recién había asumido en el tercer piso de Viamonte 1366, pero anticiparon una relación que con los años se afianzó hasta el paroxismo: San Juan es, desde que llegó Chiqui a la AFA, la capital nacional del fútbol.

 

Los pingos en la cancha. Uñac y Tapia, en 2017: amor a primera cabalgata.
 

El martes que viene, volverá a quedar claro: la Selección de Lionel Scaloni recibirá a Brasil, líder de las Eliminatorias, en el estadio Bicentenario de San Juan. El clásico sudamericano se jugará en esa provincia por primera vez en la historia, otro objetivo cumplido para la gestión de Uñac: de esta manera, el nombre de San Juan recorrerá la región y el mundo, porque, si el deporte sirvió para posicionar a la provincia a nivel nacional, también sirve para saltar fronteras y llegar a lugares insospechados.

 

“Estamos muy agradecidos con la AFA, en la persona de su presidente, Claudio Tapia, por la confianza que tienen en la provincia”, dijo el secretario de Deportes de San Juan, Jorge Chica, cuando en septiembre se confirmó que el Bicentenario hospedaría al clásico sudamericano. 

 

En el inframundo político, esa área sanjuanina se hizo conocida por manejar un presupuesto superior al de la Secretaría de Deportes de la Nación, a cargo de Inés Arrondo. Pero el crecimiento y las erogaciones económicas no tendrían sentido si San Juan no hubiera contado con el sustento de Tapia en la AFA. Chiqui, sanjuanino de nacimiento, aportó la vidriera que implica el fútbol en el país: finales de copas y torneos nacionales y los partidos de la Selección complementaron el ingreso de la Vuelta de San Juan al calendario de la Unión Ciclística Internacional, las carreras de automovilismo, la participación de Los Pumas y el desarrollo ya histórico del hóckey sobre patines, el deporte más popular de la provincia. 

 

“La ciudad está convulsionada con la llegada de la Selección”, le dicen a Letra P. Eso, a pesar de que los precios de las entradas están lejos de ser accesibles: los tickets van de los 3.000 a los 7.500 pesos. Se esperaban 25 mil hinchas, aunque las sanciones de la FIFA por banderas discriminatorias y cantos homofóbicos en la última fecha en el Monumental hicieron que el aforo haya quedado reducido. Ahí, en ese detalle que bajará la recaudación, San Juan también podrá exponer la diferencia con lo que sucede en Buenos Aires.  

 

Relaciones de poder

Mientras se ríe, un dirigente hace una pregunta de la que dice no tener una respuesta certera: “¿Qué pesa más, ser presidente de la AFA o gobernador de San Juan?”. En ese juego asegura que está una de las claves del vínculo de Tapia con Uñac: los dos se fortalecen mutuamente, uno accediendo a que determinados partidos importantes actúen como vidriera y el otro, ayudándolo a blindar su gestión en tiempo de turbulencias. 

 

Uñac es uno de los principales andamios de Tapia al frente de la AFA: lo defendió cuando Marcelo Tinelli y la Casa Rosada querían desestabilizarlo, ayudó a fidelizar votos y adhesiones y sonrió hace pocos días, cuando Tapia anunció el nuevo comité ejecutivo para el mandato 2021-2025. 

 

El vínculo entre Tapia y gobernadores como Uñac y Gerardo Zamora, de Santiago del Estero– sirvió para enviar un mensaje al siempre esquivo presidente Alberto Fernández: Chiqui tenía el apoyo político de las gobernaciones y, por propiedad transitiva, de ese vasto y subestimado fútbol que es el del interior, con tres mil clubes y más metros cuadrados que la Iglesia Católica.

 

Desde que Uñac amagó con ser candidato a vicepresidente en fórmula con Roberto Lavagna, en 2019, el kirchnerismo observa al sanjuanino con cautela. En guerra con su antecesor, José Luis Gioja, con altibajos con sectores de la Casa Rosada, el mandatario encunetra en Tapia un refugio de alcance nacional.  

 

Incluso a través de Tapia la relación del gobernador con el kirchnerismo puede afianzarse: los fan fest y los eventos que prepara YPF para el clásico Argentina-Brasil en los alrededores del estadio, aprobados con entusiasmo por Santiago Carreras (gerente de Relaciones Institucionales de la petrolera estatal y el dirigente en quien Máximo Kirchner delega todo lo relacionado al fútbol y AFA), son parte de la luna de miel con Chiqui luego de las turbulencias de todo este año.

 

No es un momento cualquiera para el peronismo: con el Frente de Todos astillado por la derrota electoral de las PASO, que podría confirmarse este domingo, la carrera por la sucesión presidencial podría tener el 15N, en la previa de la gran pantalla de Argentina-Brasil, como fecha de largada. Con dos períodos de gobierno sobre sus hombros, en 2023 Uñac podría anotarse para dar el salto.

 

Un pacto en el recuerdo  

La génesis del Tapia presidente de la AFA se remite indefectiblemente a esa provincia. Durante años lo llamaron el “Pacto de San Juan”, un entendimiento en el que Chiqui, Pablo Toviggino y Daniel Ferreiro sentaron las bases y condiciones para presentarse a elecciones y ganarlas con el apoyo del Ascenso y de las ligas provinciales. Toviggino y Tapia continúan en Viamonte 1366; Ferreiro intentó este año derribar lo que había construido, pero todo quedó en un intento fallido. 

 

En aquellos meses de 2017, el Pacto de San Juan consolidó la acción de los tres referentes de la patria baja del fútbol argentino: Ferreiro (Nacional B), Toviggino (Consejo Federal) y Tapia (Ascenso Metropolitano). Ellos tres –respaldados por casi la totalidad de los presidentes de los clubes, de las mesas de todas las categorías, de las ligas y federaciones del Interior– le demostraron a la Comisión Normalizadora de la FIFA que se podía readecuar el estatuto y llamar a elecciones. El 38-38 todavía estaba fresco.

 

El pacto terminó con Tapia en el sillón presidencial de la AFA. Desde aquel día, San Juan siempre estuvo cerca.