22|11|2021

El bloque peronista no hace pie en la movediza Legislatura santafesina

12 de octubre de 2021

12 de octubre de 2021

Aunque es el tercero en cantidad de bancas, naufraga en rencillas internas y no consigue garantizarle gobernabilidad a Perotti.

El nuevo escenario que se abrió en la Cámara de Diputados de Santa Fe con la salida de Maximiliano Pullaro del Frente Progresista para armar un bloque propio, el UCR Evolución, expuso sin ambages la debilidad que tiene el gobernante Partido Justicialista cuyo bloque, presidido por Leandro Busatto, se parece más un conjunto de solistas que a un espacio homogéneo que banque los trapos de Omar Perotti en la Legislatura.

 

Con seis bancas, el peronismo santafesino constituye el tercer bloque más numeroso en la Cámara baja, detrás del Frente Progresista (18) y el flamante espacio del exministro de Seguridad, que ostenta 10 escaños.

 

Pero, en la práctica, el peronismo no muestra cohesión ni peso propio. Enredado en la pelea del gobernador con el exministro de Defensa Agustín Rossi y el Nuevo Espacio Santafesino de los senadores, el Bloque Justicialista se muestra como un espacio loteado en el que cada cual atiende su juego.

 

Al igual que Busatto, Lucila De Ponti, del Movimiento Evita y Luis Rubeo jugaron abiertamente para la nómina Rossi - Alejandra Rodenas. Incluso, los dos primeros formaron parte de las listas. Por su parte, la camporista Paola Bravo y la bielsista Matilde Bruera se inclinaron por la nómina confeccionada por el gobernador y que lideró Marcelo Lewandowski, pero ninguna puede considerarse perottista. El presidente del PJ provincial, Ricardo Olivera, juega al equilibrio entre todos los bandos. En otras palabras: es oliverista.

 

En ese archipiélago de lealtades, Busatto poco pudo, supo o quiso hacer para cohesionar voluntades. Rossista de la primera hora, jugó fuerte en la madre de todas las batallas peronistas como candidato suplente al Senado. Perdió feo y, ahora, tiende puentes con Roberto Mirabella, mano derecha de Perotti y candidato a diputado nacional, para recomponer el diálogo. El perottismo, en ese sentido, no le sacó la bolilla negra como al propio Rossi o a Rodenas, y lo cuenta para tejer los acuerdos que le permitan al rafaelino reconstruir gobernabilidad en una legislatura cada vez menos favorable.