26|1|2023

La promesa amarilla que pelea la franquicia Larreta en Entre Ríos

27 de enero de 2021

27 de enero de 2021

Emanuel Gainza fue uno de los fundadores del PRO. Ahora, tributa al plan nacional del alcalde porteño y se anota para 2021 con una idea fija: Paraná 2023.

“El Pibe”, el título que la periodista y hoy legisladora Gabriela Cerruti usó para su biografía de Mauricio Macri en 2010, bien podría servir para un perfil de Emanuel Gainza. Por esos años, cuando el expresidente no tenía otra aspiración que ser reelecto como jefe de Gobierno en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el joven militante de la entonces escudería Propuesta Republicana se paseaba por las redacciones de los medios de Paraná con Armando Saliva, un dirigente de Concordia que se había quedado con el sello en Entre Ríos.

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Hoy, con un recorrido a cuestas fuera y dentro de la provincia, se convirtió en el principal armador de Horacio Rodríguez Larreta en Paraná, encolumnado dentro del sector dialoguista del partido amarillo que en Entre Ríos marcha detrás del ariete principal de cara a las elecciones legislativas y con vistas a 2023: el exministro del Interior Rogelio Frigerio.

 

Después de cosechar en 2019 unos 20 mil votos en la interna de Juntos por el Cambio para la intendencia de la capital provincial con el radical Sergio Varisco, hoy condenado por narcotráfico, su celular se llenó de mensajes de felicitaciones, incluso de radicales. Hoy, con ese bagaje y su prosapia de pureza PRO, Gainza juega sus cartas lejos de la línea de los halcones del ultramacrismo.

 

Paraguas

Gainza conoce a Rodríguez Larreta desde hace varios años, cuando el joven paranaense ostentaba el cargo de vicepresidente del PRO nacional y el actual alcalde porteño era el jefe de Gabinete de Macri en la Ciudad. De hecho, en 2015, cuando el partido tuvo que ir a las PASO para dirimir la candidatura a jefe de Gobierno por la resistencia de Gabriela Michetti a bajarse de la contienda, el entrerriano militó en las filas larretistas.

 

Su vínculo de confianza con el universo Larreta es Claudio Romero, secretario de la Tercera Edad en la Ciudad entre 2008 y 2017 y actual titular de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Legislatura porteña. A diferencia de Gainza, Romero viene del peronismo y teje en las provincias para el proyecto presidencial del alcalde. Es un larretista puro con el que el paranaense habla asiduamente y coordina cuestiones políticas. 

 

Bajo ese paraguas, Gainza dejó trascender que quiere ser candidato a diputado nacional en 2021. El primer lugar del PRO en Juntos por el Cambio en Entre Ríos está reservado para Frigerio, que ya manifestó que competirá, como adelantó Letra P. Al igual que el exministro del Interior, Gainza mira las legislativas como el primer round de cara a 2023. Uno quiere ser gobernador; el otro, intendente de Paraná.

 

Alto perfil

Gainza se relacionó desde el día uno con el círculo político de la misma manera que lo hace hoy: bien PRO. Llama a las personas por su nombre de pila y no deja nada al azar en materia de estética y comunicación. En 2011 su nombre estuvo por primera vez estampado en una boleta como candidato a concejal. Su padrino, Saliva, peleó la gobernación. No llegaron al 3 por ciento. Era la panacea del kirchnerismo.

 

El joven PRO no esperó el otro turno electoral para hacer política. Sin ninguna chance de construir algo en la capital provincial, emigró a la provincia de Buenos Aires, donde se convirtió en funcionario de Jorge Macri, por entonces, el segundo alcalde del país de la incipiente fuerza amarilla. Coordinó, desde la Secretaría General de la Municipalidad de Vicente López, el programa Carrera Verde, dedicado a acopiar y reciclar envases.

 

Gainza en enero 2021 con el intendente Montenegro en Mar del Plata.

Un lugar en el Concejo Deliberante de Paraná lo consiguió recién con la ola de Cambiemos en 2015. Asumió una banca con 27 años. En la gestión tuvo un perfil alto que le permitió mostrar sus relaciones con la cúpula del PRO nacional en una galería de fotos que incluye entre otros a los exministros Jorge Triaca, Andrés Ibarra, Pablo Avelluto, Hernán Lombardi y al propio Macri. Esos contactos los mantiene aún hoy. La semana pasada estuvo en la playa con Lombardi y con el intendente de Pinamar, Martín Yeza. Unos días antes se mostró con el jefe comunal de Mar del Plata, Guillermo Montenegro.

 

La promesa amarilla del larretismo entrerriano con el entonces ministro Jorge Triaca (h).

De regreso de la gira por la Costa Atlántica, dijo: “Quiero consolidarme como líder de la oposición en Paraná”, lo que le mereció una respuesta por parte del radical Leandro Brasesco, que aparece como una cara de la renovación en las filas de Juntos por el Cambio pero con el sello de Martín Lousteau.

 

Referente de la agrupación Evolución Radical Entre Ríos, Brasesco avisó que “previo a cualquier liderazgo debe primar la consolidación de la oposición y la construcción de una propuesta para un verdadero desarrollo de la ciudad de Paraná”. Y le tiró por elevación a Gainza: “la consolidación de la oposición debe basarse en términos de construcción organizativa, no de liderazgos personales”. 

 

El tropiezo del pibe

El trago más amargo que Gainza atravesó en su raid político fue sin dudas la imputación en la causa en la que fue condenado por narcotráfico Varisco. Gainza decidió tomarse licencia en el Concejo Deliberante hasta tanto la Justicia decidiera su situación procesal. Cuando fue sobreseído, el concejal se sentó de nuevo en su banca y comenzó a diagramar lo que sería la interna de 2019. Perdió. Sin embargo, no se alejó del ámbito de palacio. Sus concejales, que entraron por la minoría, lo nombraron secretario político de la bancada. 

 

En la interna partidaria de noviembre pasado colocó al frente del PRO Paraná a su candidata, Silvia Campos. Su sala de operaciones es la ONG “Hacemos”, que fundó antes de la pandemia. Su norte es conducir los destinos de la ciudad capital, pero el boleto para las legislativas de este año ya lo compró. Hay que ver si lo suben.