08|3|2021

Bullrich & Lombardi, la Alianza para el blindaje del ultramacrismo

25 de enero de 2021

25 de enero de 2021

Tras años de amistad, coinciden en el PRO con la misión de salvaguardar el legado del expresidente. Sinergia y candidaturas para ponerle coto al dialoguismo.

Patricia Bullrich y Hernán Lombardi trajinaron juntos el prólogo y el epílogo del frustrado gobierno de la Alianza. Con orígenes distintos, la exministra en el peronismo y el extitular del Sistema de Medios Públicos en el radicalismo, cultivaron una amistad que conservaron durante décadas: se volvieron a encontrar en el gabinete de Mauricio Macri y, ahora en el llano, hacen uña y carne para sostener el liderazgo del expresidente y conservar su legado político.

 

La sinergia entre ambos se da al calor de la penetración que tienen en la intimidad macrista. Al asumir la presidencia del PRO, Bullrich convocó al partido a excompañeros y excompañeras de ruta como Paula Bertol, Gerardo Milman, Eduardo Amadeo y al propio Lombardi, que pulula dentro del círculo de confianza de Macri, al cual jamás había accedido.

 

Lombardi pasó de villano a confidente estrecho de Macri y activador de marchas opositoras desde la Secretaría de Movilización del PRO. Su crecimiento se da en paralelo a un corrimiento de Marcos Peña de la primera plana. Con herramientas y culturas políticas distintas, Lombardi toca la sinfonía que Macri quiere escuchar y que ni Horacio Rodríguez Larreta ni María Eugenia Vidal, por citar dos ejemplos, están dispuestos si quiera a tararear.

 

Además, se une con Bullrich para despotricar a viva voz hacia adentro y afuera de la alianza Juntos por el Cambio (JxC). Lombardi no duda en cruzar al jefe de Gobierno porteño y sus aliados en pos de ponerle un coto al dialoguismo, una actitud que Macri celebra, en público y en privado. Este domingo, cuestionó al senador Martín Lousteau por proponer ampliar JxC para "ganar las elecciones", un mensaje que celebró públicamente Diego Santilli, también integrante del ala dialoguista de la coalición opositora.

 

 

"Hay una soberbia que no se fundamenta en la trayectoria de Lousteau al tratar de ubicar a Mauricio Macri a la categoría de 'legado'. Macri es el líder de una gran parte de nuestra fuerza, el fundador del PRO, y un gran presidente. No merece ningún destrato", le respondió al senador de la UCR y envolvió al vicejefe de Gobierno porteño en la disputa. El cruce vía Twitter es un fiel reflejo de la pelea interna en JxC: una batalla sorda por definir los límites de la ampliación de la alianza. Así como Bullrich juega en línea con Elisa Carrió para arrogarse el poder de curadería del peronismo que puede o no estar en JxC, encuentra en Lombardi un socio clave para ese discurso en la arena pública.

 

"Algunos creen, ingenuos o soberbios, que se pueden diluir las diferencias. La mayoría contundente para desplazarlos la lograremos este año con claridad y certezas", atizó Lombardi. "Desdibujarnos, por el contrario, desvanece la alternativa", la siguió horas después en la misma red social.

 

En el léxico del tándem Bullrich-Lombardi, "desdibujarse" es arriar las banderas de la polarización y la confrontación permanente con el peronismo para ensayar un discurso dialoguista en las elecciones de 2021. O, como dijo Jorge Macri ante la cúpula PRO, encarar los comicios de medio término con "un discurso menos gorila". Los guardianes y las guardianas del macrismo resisten y pregonan una batalla cuerpo a cuerpo con el Frente de Todos (FdT).

 

La riña entre halcones y palomas es por el mensaje y los límites de las alianzas que pueda suscribir JxC para 2021 y 2023, pero, también, por las boletas de la coalición opositora. Con la venia de Macri, Bullrich apuesta a encabezar la lista porteña de PRO para retornar al Congreso y Lombardi asoma como otra carta del ultramacrismo pero en la provincia de Buenos Aires.