SIRENAZO

Cede la tensión en Olivos tras un sólido respaldo al Presidente

Se retiraban los policías que rodeaban la quinta, acorralados por un amplio repudio multipartidario. La rosca en el oficialismo, con Berni en la mira.

Tras una jornada completa de máxima tensión por la decisión de policías bonaerenses de rodear la quinta presidencial de Olivos, una relativa calma regresaba al caer la noche de este miércoles a la residencia oficial del jefe de Estado, de donde se retiraban los uniformados.

 

El sólido blindaje político que recibió el primer mandatario, Alberto Fernández, a partir un amplio repudio multiparidario a la amenaza policial fue clave para que los manifestantes cedieran en su postura, que fue calificada como inadmisible por el oficialismo y la oposición.

 

La revuelta policial, no obstante, continuaba en distintos puntos de la provincia, con focos centrales en La Matanza y La Plata.

 

Todavía con la Quinta de Olivos rodeada por agentes de la Policía bonaerense, Alberto Fernández recibía al gobernador Axel Kicillof y evaluaba hacer un anuncio, en plena tensión por la protesta que se desató el lunes con base en el reclamo salarial pero escaló hasta llegar este miércoles a las puertas del poder presidencial, donde los uniformados se negaron a dialogar con el jefe de Estado.

 

 

 

Tras dos días de tensión, este miércoles el Presidente le dio su respaldo irrestricto al gobernador Kicillof durante un acto que compartieron en Quilmes. “Voy a afrontar este problema junto con el gobernador. Somos dos amigos en la misma causa y estamos comprometidos con lo mismo", dijo Fernández, tras afirmar que el Gobierno nacional no se iba a “hacer el distraído con el conflicto”. 

 

Para entonces, las apuestas oficiales a que el conflicto desescalara se habían evaporado. Los uniformados ya habían comenzado a congregarse en torno a la Quinta de Olivos, en un hecho de gravedad con pocos precedentes en la historia democrática argentina y a apenas nueve meses de la asunción del gobierno del Frente de Todos.

 

 

 

El martes, el Gobierno nacional había intentado bajarle el precio al conflicto, luego de la marcha que los uniformados hicieron frente a la residencia del gobernador Kicillof. La disputa estaba, todavía, en terreno bonaerense. Durante todo el día, se sucedieron los llamados entre funcionarios nacionales, provinciales y dirigentes de peso en el peronismo de diferentes provincias. 

 

La decisión fue esperar a que las negociaciones provinciales avanzaran y la orden de la Casa Rosada para ministros y referentes fue que mantuvieran el silencio, que rompió este miércoles el Presidente al ver que el conflicto escalaba frente a la Quinta de Olivos.

 

 

 

Ya entrada la tarde, el Presidente convocó al gobernador Kicillof, a intendentes del conurbano bonaerense, oficialistas y opositores, además de dirigentes del Frente de Todos como el presidente del bloque de Diputados, Máximo Kirchner.

 

En tanto, envió al secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, y al secretario de Comunicación y Prensa, Juan Pablo Biondi, a hablar con los uniformados que rodeaban la Quinta, quienes, en declaraciones a la prensa, aseguraron haber rechazado una invitación a ingresar a la residencia para dialogar con el jefe de Estado. "No es con el Presidente; queremos hablar con el gobernador en Puente 12", dijeron.

 

 

 

REACCIÓN. El abroquelamiento del oficialismo se consolidó este miércoles, tras varias horas de deliberaciones. El martes, las máximas autoridades del Partido Justicialista discutieron desde la mañana hasta la noche sobre la necesidad de emitir un comunicado de respaldo a Kicillof en el conflicto. El presidente del partido, José Luis Gioja, se comunicó con la vicepresidenta tercera, Lucìa Corpacci; con el titular del Congreso Nacional, Gildo Insfrán, y también con la mesa de decisiones del PJ bonaerense, encabezada por los intendentes Gustavo Menéndez y Fernando Gray

 

A las conversaciones se sumó el ministro del Interior, Eduardo de Pedro. La decisión fue demorar el comunicado institucional para evitar “subirle el precio” a la protesta. Mientras, se dio vía libre a que cada dirigente se expresara de manera personal, algo que se expresó en las redes sociales bajo el hashtag #FuerzaAxel.

 

 


La demora no obedeció solo al análisis de la conveniencia. A esta altura, es un secreto a voces en el Frente de Todos que los intendentes mantienen una interna con el ministro de Seguridad, Sergio Berni, que en las últimas semanas sumó, además, una interna feroz con los movimientos sociales. Tampoco cayeron en gracia en las últimas semanas las declaraciones de Berni sobre sus aspiraciones a presidir el PJ Nacional, que llamó a elecciones para el 20 de diciembre.

 

La controversia prevaleció hasta que, este miércoles, quedó en claro que el conflicto se agravaba y que excedía claramente la disputa salarial cuando los uniformados se congregaron en torno a la Quinta Presidencial.
 

 

 

Las alarmas sonaron en la Casa Rosada y en todo el Frente de Todos, que puso en marcha el operativo para respaldar a Kicillof y al Presidente. Al mediodía, el PJ publicó un comunicado que fue reforzado por pronunciamientos de los bloques de diputados y senadores del Frente de Todos, al tiempo que varios gobernadores decidieron adelantarse para evitar las réplicas en sus provincias y anunciaron aumentos salariales a las fuerzas policiales locales. En esa línea salieron en las últimas horas Jorge Capitanich (Chaco), Omar Perotti (Santa Fe), Ricardo Quintela (La Rioja) y Juan Schiaretti (Córdoba), entre otros.

 

La línea oficial se mantuvo en todos los niveles y apuntó a remarcar la legitimidad del reclamo salarial, sin romper puentes con los uniformados, pero repudiando la modalidad de la protesta, que constituye una afrenta a la autoridad política en plena democracia.

 

Javier Milei y Santiago Abascal
Guillermo Francos, representante del Gobierno en las negociaciones. 

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