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El juez habilitaría una intervención, pero el gobernador dice que es tarde y que no sirve si las acciones siguen en manos de los dueños. Un callejón sin salida.

Por 03/09/2020 10:58

Los intentos de salvataje a Vicentin por parte del Estado nacional y provincial naufragaron, principalmente, por los constantes obstáculos que pusieron los dueños de la cerealera. Eso ha hecho que tanto el presidente Alberto Fernández como el gobernador Omar Perotti se retiraran de las negociaciones con los propietarios. Pero quedó en pie la vía judicial, que en breve podría admitir la intervención provincial en la administración de la empresa. Sin embargo, el Gobierno de Santa Fe avisa que el tren del rescate ya pasó y es difícil que vuelva a hacerlo. 

“La política es dinámica. Hay momentos y oportunidades, y estas fueron hace un mes y medio atrás. No sabemos si en unos meses esas oportunidades existirán”, se sinceró el secretario de Justicia, Gabriel Somaglia, en contacto con Letra P. Similar a lo dicho por el gobernador: “En su momento era una alternativa superadora, pero no fue tomada así por el juez ni por los accionistas, y la provincia decidió retirarse”. Estas declaraciones se dan en momentos en que el juez del concurso, Fabián Lorenzini, se mostró procesalmente activo, incluso admitiendo una auditoría forense del comité de acreedores que promete revolver hasta debajo de las alfombras de Vicentin. Fuentes al tanto de la causa creen que aceleró por miedo a la quiebra, tal como contó este medio.
 


El secretario de Justicia provincial encabezó las negociaciones por Vicentin

 


A su vez, las palabras del secretario van en consonancia con la etapa final de alegatos que comenzará el lunes, y con la inminente resolución del juez sobre el viejo pedido de la Inspección General de Personas Jurídicas (IGPJ) de Santa Fe de correr al directorio para hacerse cargo de la administración de Vicentin y poner en marcha el plan Perotti.  

Justamente, el desencanto de Somaglia tiene que ver con la tardanza de las definiciones. No es nuevo, ya lo habían alertado a Letra P. Es que esa petición se hizo a mediados de junio, en momentos en que el tema aturdía y encendía la agenda política nacional, pero el juez decidió patear la definición y tratarlo como un expediente paralelo al concurso. Como un atajo, buscó la conciliación entre las partes, que terminó fracasando porque los accionistas rechazaron ceder las acciones para conformar un fideicomiso que gestionaría el negocio. 

 

 

 

Ahora, el gobierno santafesino teme que, por más que el juez admita la intervención, como creen que puede suceder por la contundencia de las pruebas, los accionistas terminen adoptando la misma postura de resistencia y la resolución no tenga real impacto. “Incluso ganada la pretensión de desplazar al directorio, quizás en los hechos no se pueda concretar el propósito final (administrar) porque dependerá de que los accionistas cedan las acciones”, dijo Somaglia. 

¿Por qué se muestra escéptico en este sentido? Por el poder total que tienen los derechos de las acciones en manos de los dueños y que terminó siendo el quid de la novela. “Al gestionar una firma, hay muchas cuestiones que deben ser aprobadas por la asamblea de accionistas que son más de cien miembros en Vicentin. Si tengo los derechos de esos accionistas, puedo tomar las decisiones trascendentes, pero si tengo solo la administración, los accionistas pueden no admitir estrategias para el salvataje. De hecho, se han mostrado renuentes a ceder algo y obstruyeron un apoyo”, apuntó. Se vislumbra un callejón sin salida.