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La muñeca de un dirigente flexible, el rol clave de un ministro fierrero, el ablande de un jefe de Gabinete y las curvas y contracurvas de dos gobernadores.

Por 18/09/2020 12:29

El primer deporte que volvió a la actividad después del parate por el coronavirus fue el Turismo Carretera, la categoría más importante del automovilismo local. Para que eso ocurriera, fue importante el rol del ministro de Salud, Ginés Gonzalez García, que aprobó el protocolo y traccionó para la apertura. Inicialmente se había pautado en La Plata pero lo bajó el gobierno nacional; el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, habilitó Rafaela, pero la intendencia no quiso y finalmente se corrió en San Nicolás, a pesar de la reticencia inicial del mandatario bonaerense, Axel Kicillof. El calendario seguirá a principios de octubre en la ciudad de Buenos Aires, con la venia del gobierno porteño.

 

 

El 8 de marzo, cuando el Torino de Juan Cruz Benvenuti cruzó la meta en el Parque Provincia del Neuquén, nada hacía vislumbrar que podía ser la última carrera del TC en el año. Una semana después, el Turismo Nacional y el Top Race fueron las últimas categorías en competir y luego empezó el aislamiento.

Entonces, la Asociación de corredores del Turismo Carretera (ACTC) comenzó con la rosca para volver a las pistas. A fines de mayo, Hugo Mazzacane, presidente de la entidad, y Fernando Miori, gerente general, presentaron el protocolo y tuvieron el primer gesto de Gonzalez García. El ministro, oriundo de San Nicolás y amante de los autos, designó a Alejandro Costa, subsecretario de Estrategias Sanitarias, para monitorear la vuelta con Rodolfo Balinotti, jefe del departamento médico de la ACTC.

En paralelo comenzaron las charlas virtuales con los ministros de Turismo y Deporte, Matias Lammens, y de Transporte, Mario Meoni, a quien conocen de la época en que el massista era intendente de Junín. Los dos dijeron que, una vez que Salud diese el aval, ellos iban a apoyar. Meoni es quien debía avalar la circulación de los camiones con los autos y equipos del TC por el país.

Las primeras conversaciones, sin embargo, fueron a principios de agosto con el intendente de Rosario, Pablo Javkin, que se mostró dispuesto, pero en ese momento la situación epidemiológica era diferente a la actual, con Santa Fe como segundo distrito en contagios diarios.

 

 

A finales de ese mes, el gobierno nacional autorizó el regreso del automovilismo, pero aclaró que la decisión final quedaba en manos de las provincias y los municipios. Dos semanas antes de asumir la presidencia, Alberto Fernandez recibió a Mazzacane y su hijo Gastón, piloto y vicepresidente segundo, para hablar del futuro de la categoría.

Mazzacane padre trabó una buena relación con Cristina Kirchner en 2012, cuando se oficializó el “Automovilismo para todos” para televisar el TC por la Televisión Pública. Si bien no se autopercibe públicamente como peronista, se siente cómodo en ese sector, lo que no quita que mantenga buenas relaciones con todos los espacios. En 2017, por ejemplo, fue anfitrión de Mauricio Macri en la “Carrera del siglo” por los 80 años de la categoría y lo visitó en la Casa Rosada.

 

 

El ministro de Salud le comunicó la habilitación a la ACTC antes de que fuese oficial e incluso sugirió que la vuelta fuera en el autódromo Roberto Mouras de La Plata. Miori coordinó una visita con 400 personas a la pista para testear la logística, pero el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, lo bajó puesto que la ciudad está en Fase 3.

Ahí apareció Marcos Di Palma, excorredor y diputado provincial del Frente de Todos bonaerense, que hizo de puente con Perotti, a quien también conocía por las carreras. El justicialista se comunicó con Omar Castellanos, actual mandatario rafaelino, que también aceptó. Pero, entre el crecimiento de casos diarios de coronavirus -Santa Fe es el tercer distrito en cantidad de positivos- y la negativa de los vecinos, Castellanos finalmente no avaló.

 

 

Luego de la negativa comenzaron las negociaciones de Miori con Manuel Passaglia, intendente de San Nicolás por Juntos por el Cambio, para llevar la carrera al autódromo local, que en el calendario original estaba pautada para el 25 de octubre. La ciudad está en Fase 4 y eso permitía mayor seguridad, pero todavía faltaba la habilitación de la provincia de Buenos Aires, que llegó el 5 de septiembre. Esa semana, Mazzacane se había reunido con Kicillof, que inicialmente se había mostrado reacio, pero terminó aceptando. Cerca del dirigente sostienen que, para hacer cambiar de idea al gobernador, fue importante el Jefe de Gabinete, Carlos Bianco. Distinto fue el vínculo con el ministro de salud bonaerense, Daniel Gollan, que en una reunión llegó a calificar al TC de “hobby para gente con plata”. Actualmente tiene en su escritorio el pedido de habilitación del circuito de La Plata.

 

 

El fin de semana pasado, en San Nicolás, se corrieron dos fechas para aprovechar la estructura y que el circuito està lejos de la ciudad. El jueves pasado, llegaron los camiones con los autos y se montó un campamento al estilo del Dakar donde las más de 400 personas que participaron de la carrera vivieron hasta el domingo a las 16.30, cuando la policía permitió la salida y escoltó a los equipos.

La habilitación en la provincia se dio en simultáneo con la de Ciudad de Buenos Aires. Caída la chance de La Plata, solo había dos lugares viables para la carrera: Olavarría, que se bajó por un rebrote, y la mencionada San Nicolás. A pesar de ser dos municipios de Juntos por el Cambio, una persona al tanto de la negociación sostiene que el gobierno bonaerense prefirió que fuera en un municipio opositor pero en la provincia a que la foto de la vuelta se la quedara Horacio Rodriguez Larreta. Tras la carrera, Bianco le escribió a Mazzacane felicitándolo por el éxito de la burbuja sanitaria y el presidente volvió a pedir por el autódromo platense. “Hugo, aguantame una semana y nos juntamos”, fue la respuesta del jefe de gabinete de Kicillof.

La continuidad del torneo será en el Oscar y Juan Galvez porteño, que recibirá la fecha 5 el fin de semana del 2 al 4 de octubre. Apenas se abrió el permiso para los autos, Miori habló con el vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, que además tiene el desarrollo del autódromo. La Ciudad ya tenía confirmada las fechas del Súper TC 2000 para el 20 y el 27 de septiembre y la negociación con el TC se solucionó rápidamente.

Inicialmente, el calendario contemplaba 15 carreras y ahora serán solo diez, con cinco fechas por resolver. La intención de la cúpula de la ACTC es correr hasta noviembre las fechas 6, 7 y 8, entre el circuito porteño y el de La Plata, para evitar traslados y maximizar los recursos. No descartan que las dos fechas finales puedan correrse en alguna provincia. Para ello están a la expectativa de la apertura de los vuelos de cabotaje y ya hay chances de que una de esas carreras pueda realizarse en San Juan, que iba a recibir la décima fecha. El gobierno de Sergio Uñac ha sido sede regular de distintos eventos además del automovilismo, como la Vuelta ciclística anual, la Copa Davis, la Copa Argentina y partidos de los seleccionados masculinos de handball, rugby y fútbol. 

El eje ahora está puesto en definir las plazas de las cinco fechas finales y conseguir los avales políticos que faltan para terminar una temporada que, como les pasa a todos los deportes, vive su año más complicado.