20|11|2021

23 de agosto de 2020

23 de agosto de 2020

Hace cinco años era concejala de un pueblo santafesino de 25 mil habitantes. Hizo cristinismo duro y prolijo y la reforma judicial la puso en el prime time. 

María de los Ángeles Sacnun metió puñito de festejo este jueves. Cerró el plenario de comisiones de la reforma judicial con mucha soltura. La oposición, sobre todo Juntos por el Cambio, esperaba un traspié de su parte, un furcio que le diera prime time en todos los medios amigos. Pero, puntillosa y prolija, la senadora santafesina pasó la prueba con solidez y le aportó dictamen favorable al Frente de Todos.

 

“Defendió la reforma como no lo hizo la ministra (Marcela) Losardo”, dijeron a Letra P desde las entrañas del cristinismo. Después de que Clarín la corriera con su participación en el gobierno de Mauricio Macri, la titular de la cartera de Justicia se borró de la escena, según entienden integrantes del kirchnerismo. La legisladora, todo lo contrario: pegó un salto cualitativo y en la semana, si el Senado aprueba, será una de las principales triunfadoras.

 

 

Sacnun pasó sin escalas de su pequeña Firmat santafesina al Congreso de la Nación. En 2015, pertenecer a La Cámpora le valió el sorpresivo cetro, acompañar a Omar Perotti en la dupla del Frente para la Victoria en la categoría senadores nacionales. Desde allí empezó a construir su poder. De relación directa con la vicepresidenta Cristina Fernández, se cargó al hombro el debate en comisiones de la reforma judicial. A la par, lanzó en Santa Fe su plan reelección.

 

Ubicada en el sur de la provincia, Firmat tiene unos 25.000 habitantes. Cinco años atrás, Sacnun era concejala y se animó a ir por la intendencia en el primer semestre. Compitió bajo el sello del Partido por el Progreso Social. Le fue mal: sacó 4.701 votos y perdió a manos del Frente Progresista.

 

 

 

Pero su revancha personal llegaría unas semanas después. El diputado nacional Marcos Cleri, jefe de La Cámpora en Santa Fe, jugó a la dedocracia y la eligió como compañera de fórmula de Perotti. El PJ le ganó al Cambiemos de Carlos Reutemann, y el rafaelino y la firmatense se convirtieron en senadores. Allí arrancó su partido en la cancha grande. “De la nada a la gloria me voy”, como canta Indio Solari.

 

 

 

Abogada, de 50 años de edad, Sacnun procuró acumular peso específico y en el medio de su mandato rompió con Cleri por entender que él construía de manera “muy cerrada”. Quién me cobija ahora, habrá pensado la senadora. La expresidenta entró al Congreso luego de perder con Esteban Bullrich y armó el bloque de Unidad Ciudadana, compuesto por ocho mujeres y Marcelo Fuentes. De ese modo, la santafesina entabló una relación directa y personal, sin intermediarios, con CFK. Ya no necesitaba de Cleri.

 

Pese a su pelea con el diputado nacional, Sacnun asegura que mantiene vínculo con la conducción nacional del camporismo, con Máximo Kirchner en particular. Se enorgullece de tener diálogo con los popes del cristinismo y de integrar, a la vez, la mesa chica de la vicepresidenta.

 

 

 

Reconocida por su solidez en el terreno político - intelectual, la senadora vio en la apertura de la Casa Patria, en Rosario, en 2019, el plafón para ensanchar su armado. Carente de peso propio, su estructura dentro del kirchnerismo es nítidamente inferior a la de La Cámpora y la Corriente de la Militancia, que lidera el ministro Agustín Rossi.

 

Así y todo, se lanzó a la competencia este año. Defendió sus laureles y lanzó su plan de reelección. Tiene dos armadores en Santa Fe: el exconcejal rosarino Fabio Gentili y el exprecandidato a senador provincial Cristian Recchio. Suma la relación con un par de gremios y una ronda de reuniones no menor para engordar su armado.

 

 

 

La definición llegará el año que viene. Sus credenciales están sobre la mesa, relación con Cristina y Máximo, dice. Su plan A es renovar la banca del Senado. Caso contrario, el plan B, renovar una de las tres bancas que el PJ santafesino pondrá en juego en Diputados; no es para desechar.