X

Es la pandemia: la reapertura comercial en el interior viene con caída del 50%

Fuera del AMBA, persianas abiertas no ahuyentan crisis. Cierres en Chacabuco. En Bahía temen un retroceso letal. En MDQ, hasta 80% de baja. Pedidos al Gobierno.

Por 08/07/2020 12:02

Levantar las persianas lejos está de ser garantía de salvación para aquellas empresas y comercios no esenciales que volvieron a la actividad, sea en fase 4 o 5, en el interior de la provincia de Buenos Aires. Semanas después del retorno presencial en varios rubros de numerosos distritos bonaerenses, el registro de ventas marca un derrumbe promedio de 50%, según consignó a Letra P el titular de la Federación Económica provincial (FEBA), Camilo Kahale, quien sostuvo: “No es poco si se considera que la gente no sale mucho y tampoco tiene dinero en el bolsillo”.

Pero la complejidad asoma con mayor crudeza en algunos casos puntuales, donde la operatoria no superó el 20% con relación a los movimientos del mismo periodo del año pasado. Bajo ese escenario y con los aguinaldos a la vista, es unánime el pedido al Gobierno por medidas más a fondo para no acentuar el tendal de cierres que ya se registra en diversos puntos.

“Sabíamos que el movimiento iba a estar muy tranquilo y está más de lo previsto, con un panorama un poco trágico, porque las grandes estructuras no se pueden sostener. La gente no consume y tampoco se la ve”, resumió a Letra P el dirigente de la Corporación del Comercio, la Industria y Servicios (CCIS) bahiense Luis Amore, quien detalló que “con puertas abiertas, se está trabajando al 40%”. “Por un lado, (la situación) tiene una buena lectura, porque pudimos levantar las persianas y la podemos pelear de esta manera”, señaló, para recordar que, bajo la modalidad take away, estaban trabajando al 20%.


 

En fase 4, que permitió a la ciudad abrir varios comercios (excepto los gastronómicos), Amore hizo foco en la preocupación del sector ante la posibilidad de que el distrito retroceda de fase ante la aparición de nuevos casos: “Nos pusimos de acuerdo con el gremio para trabajar el viernes 10 y me entero que en el municipio están reunidos para retroceder la fase”.

De concretarse ese retroceso que se traduciría en el nuevo cierre de varios locales, este comerciante con más de 40 años en el microcentro bahiense subrayó: “Terminaría de noquear al comercio. Imaginate tener que cerrar este miércoles en un mes de aguinaldo. Desde ya, no se llega a pagar”.

Sin capacidad de pago de alquiler en varios casos, Amore focalizó en la complejidad de afrontar salarios: “El empleado, con lo que aumentaron las cosas, tendría que ganar mucho más. Pero los comercios no le pueden pagar ni la mitad. Estamos en un callejón sin salida. Nadie tiene la culpa de esto, el tema es cómo lo resolvemos”. Para ilustrar el panorama en Bahía, señaló que sobre una cuadra de la calle Donado –una de las más importantes del microcentro bahiense– “hoy tenés cinco locales vacíos. Nunca pasó esto. Meses vacío y con una reducción en alquileres al 50% ni siquiera se alquila”.

 

 

Así, remarcó que el regreso a la actividad “para nada” representó una mejora suficiente para capear lo que resta de la crisis. Y se preguntó: “Se habla de aguantar un par de meses más, pero, ¿adónde lleva esta lucha?, ¿a que quienes cerraron fueron más inteligentes?, ¿a sostener algo que no sabés cuánto va a durar? Te lleva a muchos interrogantes. La única solución es que el Estado apoye a las empresas de alguna manera, a que tengan en corto plazo una vista clara de que valga la pena pelearla. Entiendo que el Estado tenga que recaudar, pero peor va a ser que se quede con la mitad de los aportantes”.

En esa sintonía, el dirigente de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP) de Mar del Plata, Alejandro Lamacchia, expresó a Letra P: “Las autoridades deben planificar con el mayor grado de detalle posible la salida de la pandemia aunque no tengamos fecha cierta porque así se logrará bajar la incertidumbre y aumentar la esperanza. Harán falta medidas audaces e innovadoras con la colaboración de todos los actores  para poder revertir este futuro incierto”.

Un reciente informe de la UCIP ilustra un cuadro comercial preocupante en la ciudad balnearia, que persiste en fase 4 pero que avanzó en una prueba piloto en cafeterías (rubro de fase 5). Para los que ya estaban en actividad, junio cerró con una caída en las ventas del 42%, en algunos casos el derrumbe llegó hasta el 80%. De los comercios relevados, un tercio encuadró su situación entre “mala” y “crítica”.

 

 

En Coronel Rosales (Punta Alta), su intendente, Mariano Uset (PRO), señaló a Letra P que “rubros como indumentaria, gastronomía y otros no esenciales funcionan a la baja”. “Crecieron los vinculados a ferretería, construcción, limpieza; otros, como alimentos, se mantuvieron estables pero la gran mayoría se ven perjudicados”, añadió el jefe comunal de este distrito en fase 5.

En el noroeste bonaerense también la situación es compleja. En Chacabuco (fase 5), 70 comercios de distintos rubros dieron de baja sus servicios eléctricos desde mediados de marzo a la actualidad, en muchos casos no tendrían previsto reabrir cuando el panorama mejore, según indicó El Diario de hoy, de esa ciudad.

En Trenque Lauquen (fase 5), Ricardo Sacco, expresidente de la Federación del Nucleamiento Empresarial del Noroeste, dijo a Letra P: “La mayoría está trabajando a un 50% de lo que se venía”. Destacó casos complicados como salones de eventos, gimnasios y agencias de turismo. Aunque también ilustró indicadores positivos, como en su rubro, inmobiliaria: “Este mes repuntó mucho ayudado por la caída de los precios en dólares de inmuebles. El que tenía  los dólares guardados aprovechó. Departamentos que estaban el año pasado en 65 o 70 mil dólares, hoy se venden en 40 o 45 mil”.