15|10|2021

El gol olímpico del magnate polideportivo

24 de julio de 2020

24 de julio de 2020

Gerardo Werthein consiguió silla en la mesa chica del COI. De la Rusia zarista a un imperio de negocios, Clinton, Scioli, Macri y CFK. Biopic de un Forbes boy.

El 23 de julio deberían haber empezado los Juegos Olímpicos de Tokio, pero la pandemia los dejó en stand by. Sin embrago, Gerardo Werthein ya tiene su medalla: fue elegido para integrar la mesa chica del Comité Olímpico Internacional, donde convivirá con políticos, empresarios y miembros de la realeza. Amigo de Bill Clinton, jugó por Daniel Scioli en las elecciones de 2015, logró que Mauricio Macri y Cristina Kirchner trabajaran juntos y pertenece a una de las diez familias más ricas del país.

 

Los Juegos de verano son el evento deportivo de mayor audiencia televisiva del mundo, por encima del Mundial de fútbol masculino. Cuentan con presupuestos multimillonarios y movilizan alrededor de 500.000 personas al país organizador. El COI los pasó a 2021, pero desembolsó 800 millones de dólares para compensar a Japón, que invirtió alrededor de 12.000 millones de dólares, y a las federaciones internacionales por el dinero perdido este año. Desde esta semana, Werthein es parte de los 15 dirigentes del Comité Ejecutivo que monitorean la evolución del coronavirus y el futuro de la sede japonesa. En 2011, ingresó al club más exclusivo de la dirigencia deportiva mundial, que cuenta con 104 miembros. En esa élite es compañero del príncipe Alberto de Mónaco, la expresidenta de Costa Rica Laura Chinchilla y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

 

En el plano local, debió administrar, junto al ministro de Turismo y Deporte, Matias Lammens, las demandas de los atletas clasificados a Tokio que reclamaban volver a entrenar. Presentaron los protocolos, lograron la aprobación del ministro de Salud, Gines Gonzalez Garcia, y del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y los olímpicos volvieron a las prácticas en junio.

 


De acuerdo al relevamiento que hace la revista Forbes, los Werthein cuentan con un patrimonio que oscila los 1.900 millones de dólares que los ubica en el séptimo lugar entre las familias más ricas del país. Una de las últimas adquisiciones fue el ex Tiro Federal, una operación por 151 millones de dólares que realizaron en 2018 junto al Grupo Sielicki. El predio está pegado al Cenard, donde entrenan los atletas olímpicos, dato que alimentó los rumores que decían que el macrismo quería vender esos terrenos para mudar el predio a Villa Soldati, cosa que finalmente no ocurrió.

 

Amigo de Clinton, fue al casamiento de su hija Chelsea, suele aportar dinero a su fundación y ha traído al expresidente estadounidense a la Argentina en un par de oportunidades, como en 2009, cuando cenaron con la entonces presidenta Fernández y su esposo, Nestor Kirchner, en Puerto Madero.

 

En 1904, su bisabuelo León llegó al país desde Besarabia escapando de la persecución de los zares rusos a los judíos. Gregorio, Numo y Noel, tres de sus ocho hijos, fundaron en 1928 GNNW, la empresa madre del Grupo Werthein. El clan tiene inversiones en la producción ganadera, la agricultura, las telecomunicaciones y los seguros. Durante varios años, tuvo un porcentaje de Telecom que vendió en marzo de 2017. En 2014, se desprendió de La Caja de Ahorro y Seguros, pero no abandonó el rubro, ya que posee QBE Art, Experta Seguros y La Estrella Seguros de Retiro, donde es accionista el presidente de River, Rodolfo D´Onofrio, amigo de Gerardo y exgerente de La Caja.

 

 

 

Werthein se recibió de veterinario en la Universidad de Buenos Aires y se especializó en finanzas. Practicó rugby, karate y por la equitación entró a la dirigencia. En 2004, viajó a los Juegos de Atenas como jefe del equipo hípico que integraba su hijo Gregorio, quien hoy maneja sus negocios. También es dueño del Haras El Capricho en Capilla del Señor, donde se entrenan su hijo y sus hijas Sara y Anabella.

 

En 2008, fue elegido jefe de Misión de la delegación que fue a los Juegos de Beijing. Antes de viajar, comenzó el repudio contra el entonces presidente del Comité Olímpico Argentino, Julio Cassanello, intendente de Quilmes durante la dictadura, que había asumido en 2005 y renunció tres semanas después de los Juegos. El año pasado, Cassanello se jubiló de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial quilmeña. En 2009, Werthein ganó las elecciones y fue reelegido en 2013 y 2017.

 

 

 

Cuando se postuló, propuso la creación del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD), para recaudar dinero a través del cobro del 1% a los abonos de telefonía celular. Presentó el proyecto en octubre de 2009, el Senado lo sancionó el 2 de diciembre y el 21 recibió como regalo de Navidad la promulgación de la ley. En 2017, el gobierno de Cambiemos quitó el impuesto que financiaba al ENARD y lo reemplazó por un monto que aporta el Tesoro nacional, ajustado por la tasa anual de crecimiento de los gastos primarios. Ese porcentaje es inferior a la inflación y, con la devaluación del año pasado, ese dinero rinde cada vez menos. En 2019, además, el deporte sufrió la degradación de la Secretaría a una Agencia, pero recuperó su rango con el cambio de gobierno.

 

A Macri lo conocía del mundo empresarial y, tanto por el ENARD como por la secretaría, se manejó con perfil bajo. Al principio del gobierno de Cambiemos todavía le facturaban el apoyo que le dio a Scioli en 2015, cuando lo recibió en el COA una semana antes de la primera vuelta.

 

 

 

En 2013, vivió dos momentos intensos. El primero en julio, cuando Buenos Aires ganó la sede para los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2018. Fue una de las pocas políticas públicas en las que CFK y Macri trabajaron en conjunto. El día de la elección, Werthein festejó en Suiza con el exjefe de Gobierno, el entonces secretario de Deportes, Claudio Morresi, y Agustín Pichot, una persona de gran confianza para el empresario. Ya pasaron casi dos años de los Juegos y todavía el Gobierno porteño no presentó la rendición sobre el dinero que costaron.

 

Tres meses después, la Ciudad recibió a la asamblea anual de COI, donde fue elegida la sede de los fallidos Juegos de este año y al presidente del organismo. Tokio, Madrid y Estambul fueron las finalistas y se pudo ver en el hotel Hilton al premier Shinzo Abe, al entonces presidente Mariano Rajoy, al Rey Felipe VI y al polémico Receo Tayyip Erdogan. Finalmente, el festejo fue japonés. El otro que cantó victoria fue el alemán Thomas Bach, que fue elegido al frente del organismo. El europeo confía mucho en el empresario argentino y ahora lo tiene dentro de la mesa de decisiones.

 

Tras la muerte de Julio Grondona y la derrota este año de Pichot en las elecciones de World Rugby, Werthein quedó posicionado como el dirigente global más importante del deporte argentino. Además de su ascenso, es uno de los coordinadores de los Juegos de 2024 y 2028 y seguramente desde ahí intentará conseguir lo que busca desde hace años: que en 2032 la sede sea Buenos Aires.