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El Presidente sumó dos asesores jurídicos para conocer los detalles del único esquema que por ahora avanza. Semana clave para correr a los dueños.

Por 21/07/2020 19:36

El presidente Alberto Fernández volvió a poner las manos en el tema Vicentin para empezar a desandar una novela que no encuentra su cierre aunque sí un nudo de lo más complejo. Mediante un encuentro virtual, se reunió con el gobernador Omar Perotti para conocer en detalle qué tan superadora es la alternativa que trabaja la provincia de Santa Fe para administrar la cerealera con un fideicomiso mixto y allanar el camino del rescate que por ahora se sigue estirando. 

Como si fuera una mesa de examen en la que Fernández fue el titular de cátedra, estuvo sentado el secretario de la presidencia, Julio Vitobello, una presencia nada usual en el tema. En el otro extremo se acomodó el jefe de asesores, Juan Manuel Olmos, activo e interesado en un tema jurídico que mostró conocer en la reunión y se convirtió en el encargado de consultar los detalles finos. Todo supone que sacarán una conclusión y actuarán en consecuencia, aunque por ahora es la única opción encaminada.  

Fuentes del gobierno santafesino resaltaron que fue total el respaldo al fideicomiso y la conformidad al armado que por estas horas busca darle forma la Inspección de Personas Jurídicas de Santa Fe (IGPJ), con su titular María Victoria Stratta, quien participó de la reunión junto al secretario de Justicia, Gabriel Somaglia. El dato que suma al respaldo es que Gabriel Delgado volvió a la provincia enviado por Fernández a ser actor central en la formación del diseño impulsado por Perotti y aceptado por los dueños. El interventor corrido por el juez del concurso aporta un plus: tiene el respeto de los dueños de Vicentin y de los posibles inversores y acreedores.

 

 

A la misma hora, el director del Banco Nación Claudio Lozano, quien encabezó el avance de la causa contra la cúpula de la banca en épocas macristas por préstamos irregulares a la cerealera, tiró piedras al Plan Perotti y pidió por la expropiación. “Eso es un rescate a un grupo empresario que llevó adelante una estafa monumental”. Lo cierto es que Lozano nunca comulgó con una “alternativa superadora”. 

El trazo del fideicomiso tarda porque requiere de un trabajo fino y simultáneo: el inversor no cierra sus promesas de aportes hasta que los dueños entreguen las acciones, y los accionistas también tienen sus tiempos porque, además, son 98 que no están agrupados. Son días en que se deben formalizar las dos etapas.

 

 

Fernández dio el aval para que se concrete cuanto antes la transferencia de acciones de los dueños. Ese paso significa la llave para levantar la barrera de ingreso al fideicomiso al resto de quienes participen. “Hasta que el fiduciario no tome las acciones de los dueños, la confianza no se va a restaurar”, sostuvieron a este medio funcionarios al tanto de la negociación. 

Quien está en la línea de largada esperando que las acciones se corran de manos, y “muy interesados”, es el comité de bancos extranjeros. Las entidades crediticias que lo componen son las mayores acreedoras con 500 millones de dólares. Pero también privados, como el caso de la histórica corredora Grassi SA, tal como contó Letra P, que mediante su acopio Commodities SA es una de las máximos acreedoras. La firma tiene algo bien valorado por los productores y el mercado: se hizo cargo de las deudas de Vicentin con sus clientes.