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Ruido silencioso Fase II: el PRO y el peronismo vuelven a chocar en la Ciudad

Con el pacto Fernández-Larreta aún vigente, se avivó la disputa en la Legislatura porteña. El oficialismo dejó al Frente de Todos afuera de un organismo clave.

Por 10/07/2020 19:55

El PRO y el Frente de Todos (FdT) rompieron en las últimas horas el equilibrio que hacen semana a semana para garantizar una convivencia en paz en la Ciudad. El choque se produjo porque el bloque oficialista de Horacio Rodríguez Larreta hizo pesar su mayoría en la Legislatura, arrimó a los aliados que responden a la Unión Cívica Radical (UCR) de Martín Lousteau y tejió con otros opositores para repartir los lugares vacantes de un organismo público porteño que tradicionalmente siempre tuvo presencia peronista.

Tras meses de tranquilidad, el PRO eligió plantarse ante el peronismo y el FdT mantuvo su férrea postura opositora. La discusión se profundizó por el reparto tres bancas en el Consejo del Plan Urbano Ambiental (CoPUA), un organismo con poco poder de fuego en la política porteña. Esa es una excusa. En rigor, fue la gota que rebalsó el vaso de una relación que funciona con altibajos. El oficialismo viene de acuerdos semanales frustrados con el peronismo, al calor de idas y vueltas en las negociaciones parlamentarias que mancillaron el vínculo.

A comienzos de la cuarentena, el FdT aprobó una ley reclamada por el Ejecutivo para endeudarse para hacer frente a la pandemia, respaldo trabajado internamente por el propio presidente Alberto Fernández y el jefe de la bancada Claudio Ferreño. Buena parte del bloque quería obstaculizar ese préstamo de 150 millones de dólares y aunque triunfó el ala dialoguista desde entonces la paz mermó en la Legislatura. Tiempo después, Juntos por el Cambio pidió apoyo al peronismo para que avancen las modificaciones al proceso de audiencias públicas y para que se pueda adelantar el tratamiento de una ley para regular los servicios de Rappi, Glovo y Pedidos Ya, pero no obtuvo respuesta. El primer tema prosperó con apoyo de otros aliados y el segundo quedó en el tintero. En paralelo, surgió la negociación por los candidatos integran el Consejo del Plan Urbano Ambiental (CoPUA), el organismo de la polémica disputa.

El PRO ofreció esa serie de acuerdos para mantener el statu quo peronista en el CoPUA, pero la negociación naufragó y el oficialismo asumió el costo político de repartir el organismo con otros opositores. Esa desavenencia crispó el vínculo.
 

 

El FdT denunció que el jefe de Gobierno excluyó a sus candidatos para silenciar investigaciones sobre futuros emprendimientos inmobiliarios y otros ya concretados. Cuando el PRO avanzó con la para el CoPUA, los legisladores Javier Andrade y Juan Manuel Valdés pusieron el grito en el cielo. La venta de tierras públicas a privados para posteriores desarrollos inmobiliarios fue uno de los temas centrales de aquella primera charla en Puerto Madero entre Fernández y Rodríguez Larreta. El entonces presidente electo adelantó que sus legisladores no acompañarían el "remate" ni los "negociados". A siete meses de ese encuentro, mantienen una alianza sólida, que trasciende a la gestión sanitaria del coronavirus en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

 

 

Un sector del FdT armó una cruzada por lo que considera una "discriminación" y un "desprecio" a la voluntad popular por parte del PRO. Lo que pasó con el CoPUA es el síntoma de una relación desgastada de meses entre Juntos por el Cambio y el peronismo en la Ciudad. El ámbito de discusión es la Legislatura, donde la disputa tiene oscilaciones, pese a la química que exhiben Fernández y Rodríguez Larreta.

La gravitación del CoPUA en la política porteña está marcada por el impacto mediático de sus informes. Si bien entiende en lo que refiere a políticas urbanas y obras con impacto ambiental, los dictámenes técnicos que emite no son vinculantes y el grueso de esas definiciones pasan por la Legislatura de la Ciudad o dependen directamente del gobierno.

 

 

Además de su dimensión política, el caso del CoPUA debe ponerse en contexto desde otras dos dimensiones. En términos legales, el oficialismo no incumplió la ley 71 al dejar fuera a los representantes del FdT. El artículo dos de la normativa no exige que para nombrar a los nueve representantes que autoriza la Legislatura se tenga que tomar en cuenta la representatividad de los espacios políticos del recinto ni los resultados de la última elección.

 

 

En términos históricos, el peronismo tuvo siempre representación en ese organismo y el PRO definió cortar esa tradición producto de la inestable relación política con el FdT. Excluir al peronismo del CoPUA con votos propios y aliados circunstanciales, herramientas legales incluidas, es el mensaje político que vino a barrer con esa historia de presencias peronistas en el organismo urbano ambiental. Entonces, el PRO abrió el CoPUA para la UCR, Consenso Federal y el GEN que, como indica el peronismo, tienen menos presencia nominal en la Legislatura. La jugada fue en una reunión conjunta de las comisiones de Planemiento Urbano y la Junta de Ética, por lo cual la última palabra aún no está dicha. Pese a la riña, aún continúa el diálogo para que el peronismo conserve al menos una de las plazas que históricamente tuvo en el organismo.

 

 

Esos cortocircuitos golpearon la relación, pero el diálogo entre las cúpulas del PRO y del peronismo porteño se mantiene. Como los cargos aún no se votaron en el recinto, el oficialismo aún negocia un entendimiento y un lugar en el CoPUA para el peronismo. A pedido de Fernández, el FdT se mete en la agenda política de la Ciudad y buscaba mantener su lugar en el CoPUA para continuar con esa construcción. Hace 15 días, el peronismo y la izquierda convocaron a una sesión especial para interpelar al jefe de Gabinete porteño, Felipe Miguel, para que explique por qué la Policía de la Ciudad cedió dos efectivos a la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) que luego quedaron imputados en la causa de espionaje ilegal que complica a Cambiemos. La sesión fracasó porque la oposición no llega al número necesario para forzar ese tipo de reuniones parlamentarias, pero el mensaje quedó capitalizado e inmortalizado en los medios de comunicación nacionales. Un hecho que, de no ser porque Fernández es presidente, posiblemente hubiese pasado desapercibido.

El FdT tensiona la relación con el PRO y en el bloque de la Legislatura hay una especie de división de roles. No todos atacan a Rodríguez Larreta, ni todos tratan de acercar posiciones. Una de cal y una de arena parece ser la estrategia para rodear a Juntos por el Cambio en la Ciudad.