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Dice que quiere liderar la “cuarta pata” de Cambiemos porque no hay contención al PJ de derecha. La batalla por la pesca de "sin techo" con Monzó y De La Torre.

Por 26/06/2020 14:11

Miguel Ángel Pichetto caminó entre las caras largas del búnker de Costa Salguero y el 27 de octubre de 2019, cuando las pantallas de televisión oficializaban el triunfo del Frente de Todos, se dirigió a Mauricio Macri para adelantarle que quería seguir trabajando a su lado. Minutos después, el propio ingeniero lo dijo públicamente en el escenario, tras reconocer la derrota y convocar a Alberto Fernández a una transición moderada. El candidato a vicepresidente de la fórmula de Juntos por el Cambio prometió y cumplió: a seis meses de ese juramento, mantiene el vínculo directo con el fundador del PRO y ahora quiere armar el peronismo antikirchnerista en la provincia de Buenos Aires.

Alejado y sin boleto de retorno al peronismo que milita con los Fernández, Pichetto seguirá junto al expresidente y le propuso conducir la "cuarta pata" de Juntos por el Cambio. Sostiene que la coalición opositora "adolece" de un armado del peronismo de derecha que pueda convivir en paralelo al PRO, la Unión Cívica Radical (UCR) y la Coalición Cívica.

 

 

Al igual que durante la campaña, Pichetto insiste en que Juntos por el Cambio debe acercar posiciones con el peronismo que quedó afuera del Frente de Todos y apunta a Roberto Lavagna y Consenso Federal. Sin embargo, a seis meses del comienzo de la presidencia de Alberto Fernández, el exministro de Economía se mantiene alejado de ambos campamentos y muestra la hilacha cuando es necesario. Con un simple tuit, pegó para los dos lados por el tema Vicentin.

 

 

Macri no opina y deja jugar a Pichetto, que también se arrima al Partido FE y hace migas con la senadora provincial de Juntos por el Cambio Claudia Rucci. El plan de Pichetto para desembarcar en la provincia de Buenos Aires choca con el trabajo de Emilio Monzó y Joaquín De La Torre, que se mueven en territorio bonaerense con sus diferencias, pero ambos con los pies adentro de Juntos por el Cambio.

El expresidente de la Cámara de Diputados, enrolado en el Grupo de los Cinco, diseña el esquema dialoguista de Cambiemos para que la oposición entierre los postulados extremistas y la radicalización ideologizada al peronismo que hoy lideran Macri y Patricia Bullrich. Junto a Monzó están Rogelio Frigerio, Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal.

De La Torre juega en línea con Vidal y busca llevar para Cambiemos al peronismo de la derecha bonaerense que no tenga identificación con el PRO. Tanto Pichetto como el exministro vidalista buscan al peronismo radicalizado que está fuera de la alianza del Gobierno, mientras que Monzó va por otro carril y busca crecer desde la provincia de Buenos Aires con las y los peronistas que quedaron al margen del Frente de Todos, pero que quiere mantenerse también al margen de la grieta.

 


De acuerdo con lo que charló con Macri, Pichetto va al frente para captar a ese votante peronista "republicano" que "valora la cultura del trabajo" como contraste a los planes sociales. Es el mismo segmento que trabaja De La Torre, junto al electorado que se opone a la legalización del aborto. En tanto, Monzó batalla para que esa franja no sea la única capa peronista dentro de Cambiemos.

Tras la salida del Gobierno, Macri presentó a la cúpula del PRO sus nuevas oficinas en Vicente López, a metros de la Quinta de Olivos. Pichetto estrenó despacho propio en el mismo piso que Macri y es de los pocos dirigentes que cuenta con llave. Además, en esas oficinas también tienen escritorios propios el exsecretario general de la Presidencia Fernando De Andreis, el exsecretario privado Darío Nieto -allanado este jueves en la causa del espionaje PRO-, la “sombra” del expresidente durante su paso por la Casa Rosada, y su histórica secretaria, Ana Moschini.

En plena mudanza, Macri le dijo a Pichetto que lo quería en la Auditoría General de la Nación (AGN). Insistió semana a semana y fue su último pedido ante la mesa nacional de Juntos por el Cambio. En rigor, el expresidente quería Pichetto sea el titular del organismo, pero la UCR le torció el brazo al PRO. Finalmente, el exsenador asumirá, tras la votación del Congreso, como auditor.