28|2|2021

28|2|2021

"En 2021 se podrá debatir el aborto aunque sea un año electoral"

10 de junio de 2020

10 de junio de 2020

La vice del bloque del Frente de Todos en la Cámara baja asegura que la pandemia cambió los tiempos, pero anticipa que la base será el debate anterior.

La diputada nacional Cecilia Moreau, vicepresidenta del bloque del Frente de Todos, transita su quinto año en la Cámara baja. En su primer mandato tuvo un rol protagónico en el debate legislativo para implementar la interrupción voluntaria del embarazo. En diálogo con Letra P, luego del quinto aniversario del Ni Una Menos, dice que espera que el presidente Alberto Fernández envíe pronto el nuevo proyecto que anunció en marzo, pero considera que no hay impedimientos para debatirlo en 2021, aunque se trate de un año electoral. Sobre los aprendizajes del round anterior, asegura que el Senado podrá afrontar el lobby religioso de otro modo gracias al cambio generacional de sus nuevos integrantes y al apoyo de la Casa Rosada.

 

 

BIO. 40 años. Bonaerense. Comenzó su militancia en el radicalismo. Fue diputada provincial de la UCR y militó activamente en el Movimiento Democracia Social, la corriente radical identificada con el alfonsinismo que luego se sumó al Frente de la Victoria. Después saltó al Frente Renovador, el partido que conduce Sergio Massa. En 2015 fue electa diputada por esa fuerza y el año pasado, reelecta por el Frente de Todos. 

 

-¿Tuvo acceso al proyecto de legalización del aborto que enviará el Presidente?

 

-Una base importante será la media sancion de Diputados de hace dos años. Será el punto de partida y me parece que lo hará para reforzar el trabajo que ya hicimos en la Cámara, en combinación con otros, como el que presentó el diputado Eduardo Bucca para que el Estado acompañe los primeros mil días de vida del niño. Debemos tener el mismo respeto y el mismo cuidado por la mujer que toma la decisión de seguir adelante con el embarazo, aún en condiciones no deseadas, que por la que decide no hacerlo. El Presidente se va a focalizar en la salud publica, en la justicia social y en la equidad, porque quien tiene plata puede comprar las pastillas en las farmacias y quien no la tiene debe acudir a metodos rústicos que no tienen ninguna condición de seguridad. 

 

-¿Qué lugar tendrán los proyectos compensadores para contener los reclamos de los credos?

 

-No se ha avanzado mucho en ese punto. Tenemos en claro que son cuestiones totalmente distintas. Hablamos de una discusión laica y gratuita y no lo digo como una provocación, sino como un gesto de seguir hacia adelante. El Presidente ratificó su decisión en Roma para ir adelante con el proyecto y demostró que no le van a torcer el brazo. 

 

-¿Cuáles fueron los aprendizajes de la aprobación en 2018 ante la presión de la Iglesia?

 

-Me dio la sensación de que hay una doble moral y una doble vara no solo de la Iglesia, sino de la política y de muchos legisladores que por un lado nos acompañaban, pero tenían denuncias de parejas que contaban cómo las habían empujado a abortar. 

 

 

 

-¿Y qué aprendió del freno que tuvo la iniciativa en el Senado?

 

-Me cayó la ficha del poder de la Iglesia. Cuando hablaban del poder de la iglesia, me parecía un término un tanto exagerado, pero en el Senado me di cuenta. Nunca se imaginaron que la media sanción en Diputados iba a ser posible. Empezamos a construir consensos, tuvimos que ponernos de acuerdo con colegas del Partido Obrero, del PRO, de la UCR. No hubo mezquindad con la campaña y nosotros nos sumamos a un trabajo que las impulsoras del Ni Una Menos venían llevando adelante. Si no hubiera sido así, no habríamos logrado esa media sanción.

 

 -¿Cómo vivió el rechazo del Senado?

 

-Todo fue muy inesperado, porque empezaron a salir las sotanas de atrás de los cortinados. Muchos senadores nos decían que los había llamado el obispo. Esa ofensiva comenzó cuando el proyecto se estaba tratando en Diputados y los grupos autodenominados celestes se reunían en el obispado. Somos ciudadanos electos por el pueblo y tenemos que dejar nuestras ideas religiosas en la puerta del Congreso. Me constan los esfuerzos de compañeras y compañeros que dejaron cuestiones de creencias, como (José Ignacio) el Vasco de Mendiguren, que tiene una relación muy cercana a la iglesia y nos acompañó. 

 

-¿Cómo será la estrategia en esta oportunidad?

 

-El Senado ahora tuvo un recambio generacional muy importante y eso es clave. Entiendo que algunas senadoras no quisieron acompañar este proceso por una cuestión de formación como mujeres. Lo que no entendieron nunca es que no era una ley para ellas, porque ya estaban menopáusicas. Era una ley que iba a servir para que sus nietas tuviesen la necesidad o la decisión de llegar a un aborto ante un embarazo no deseado, para que pudieran tener un acceso igualitario, no era para ellas. Parece que no lo entendieron: se creyeron lo de padres de la patria y que estaban resguardando un bien. 

 

 

 

-¿En qué se diferencia la experiencia de Diputados?

 

-Nos dimos un debate de meses, que fue intenso, pero escuchamos a todos: médicos, biólogos, genetistas, credos, victimas de situación de violencia, familiares de mujeres que por no acceder a un aborto seguro terminaron muertas. Nuestro trabajo no tuvo nada que ver con lo que hizo (la exvicepresidenta Gabriela) Michetti en el Senado. Fue una chantada. Lo que les jodió en el Senado es que discutiésemos la sexualidad de los pibes. Creen que eso está mal, que la politica no tiene que dar esos debates. No a la ESI, no al preservativo, no al aborto, y mejor que no tengan relaciones sexuales porque es un tema que nosotros no podemos poner encima de la mesa. 

 

-¿Cuando ingresará el nuevo proyecto a Diputados?

 

-Sería irresponsable hablar de una fecha porque hay muchas cosas que las impone la pandemia. La situación sanitaria dejó muchas cosas en suspenso y, si bien dejó muchas cosas abiertas y en las que se está trabajando, los esfuerzos ahora son frenar la pandemia. 

 

-¿Será este año?

 

-Ojala sea cuanto antes y sea este año para que podamos ponernos de acuerdo. 

 

-¿Que haya elecciones el año que viene es un impedimento para que el Ejecutivo envíe el proyecto?

 

-Espero que no se demore por lo electoral, pero cuando Macri tiró el título de que iba a habilitar el debate lo hizo porque Jaime Durán Barba le recomendó que lo hiciera, porque le estaba yendo mal en las encuestas, especialmente entre los más jóvenes. Lo hizo porque pensó que le convenía, pero no estaba convencido, porque toda la estructura jerárquica del PRO estaba en contra del proyecto. Por fuera de esto, creo que, aunque 2021 sea un año electoral, igual se podrá debatir sobre el aborto. 

 

-¿Por qué?

 

-Si se le pregunta a un dirigente si quiere hablar de este tema, va a decir que no quiere meterse, porque son temas que generan controversia. Va a contestar que mejor no, pero gracias al debate público todos ya tuvieron que decir lo que pensaban. Por eso creo que ahora, frente a un año electoral, no habrá impedimentos para debatir.