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Iglesia 38, Estado 31: el aborto, por ahora, no será legal, gratuito ni seguro

El lobby eclesiástico pudo en el Senado lo que no pudo en Diputados y frenó la ley. Jugó fuerte en las provincias, financió las movidas "pro vida" y tuvo un jugador propio en el debate: Michetti.

La Iglesia consiguió 38 votos en el Senado y pudo así voltear la ley de aborto legal, seguro y gratuito que no logró detener, casi dos meses atrás, en la Cámara de Diputados. Para alcanzar ese objetivo, apeló a todas las herramientas que tenía a mano: escarnio público en misas y homilías de obispos y sacerdotes en varias provincias para atemorizar a senadores y alinear y bajar instrumentos discursivos al electorado católico; lobby privado para llevar advertencias a oídos de los legisladores que debían discutir el proyecto o, incluso, a sus jefes políticos, los gobernadores, y financiamiento de actos, solicitadas y hasta amenazas públicas de los “pro vida” a través de afiches.

 

 

“Ayer (por el martes), me la pasé atajando y esquivando crucifijos". El senador del bloque Justicialista (BJ) Pedro Guastavino soltó esta frase sin ánimos de hacer correr su discurso por el lado del humor. Más bien lo contrario. “Torturaban a nuestras compañeras embarazadas en detenciones clandestinas y estos mismos sectores de la Iglesia miraban para otro lado”, agregó.

Guastavino fue uno de los 31 senadores que votaron a favor del proyecto aprobado en la madrugada del 14 de junio gracias a tres inesperados votos de diputados pampeanos que, sobre la hora, lograron torcer una votación que se encaminaba al fracaso. Los crucifijos que menciona son parte de la ola de amenazas que recibieron él y algunos más de estos senadores por Whatsapp en vísperas de la sesión de este miércoles.

 

 

Una senadora del Frente para la Victoria (FpV) recibió los mismos mensajes. “Me mandaban fotos de bebés ensangrentados, imágenes violentísimas”, contó. Eso fue en estos días. Antes, desde que el proyecto salió de Diputados con luz verde, debió soportar que su nombre retumbara en la excelente acústica de la catedral de su provincia. 

Una situación similar atravesaron los senadores por Chaco. El padre Rafael del Blanco, que atiende en Resistencia, dijo que, según el derecho canónico, “toda persona que contribuyere o que efectuara una acción concreta para producir el aborto tanto como los que hacen la práctica, será excomulgada”. Ser excomulgado significa no pertenecer más a la Iglesia Católica.

 

Contra todo siguió adelante, tuvo fé !!!! Confió !!!!! Tuvo coraje !!!!!!

Una publicación compartida por Silvina Garcia Larraburu (@garcialarraburu) el

 

Tal vez quien con más claridad expuso el rol de la Iglesia en la discusión del aborto en la Cámara alta fue la senadora del FpV Silvina García Larraburu. La legisladora estuvo, hasta días antes de la votación, contabilizada entre los votos a favor. No era un conteo caprichoso: ella era parte del bloque kirchnerista, el único que adelantó que unánimemente aportaría la totalidad de sus votos a la legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Pero, sin mediar advertencia, publicó una imagen de la virgen en su cuenta de Instagram y se sumó a lo que, a esa altura, ya era una ola de votos contra el aborto. Se subió a la definición de otros senadores que aparecían como indecisos: Ángel Rozas (UCR, Chaco), María Belén Tapia (Cambiemos, Santa Cruz), Julio Martínez (UCR, La Rioja), Inés Blas (PJ, Catamarca) y Juan Carlos Romero (PJ, Salta) fueron encadenando el blanqueo de su posición anti aborto.

Larraburu aparece sonriente en la foto con la que el bloque cristinista adelantó su postura en favor de la ley. Fue el 14 de junio, horas después de la aprobación en Diputados. El 5 de agosto confesó su voto en contra y, en una entrevista, desbarrancó: “Los pobres no abortan”. Hay furia en el bloque del FpV. “Silvina fue consultada por su posición antes de anunciar el voto unánime del bloque”, dijo una compañera de García Larraburu. “Por eso su cambio nos tomó muy sorpresa”, agregó.

 

 

La presencia de la influencia de la religiosidad de algunos senadores a la hora de legislar en un país regido por una Constitución laica atravesó toda la sesión. “Acá hay dos posiciones en las cuales hay convicciones y dogmas: uno es laico y otro, de origen religioso. Es un dogma tanto el derecho absoluto a la vida como la posición del derecho absoluto de disponer de la vida que alguien lleva dentro”, dijo Rodolfo Urtubey (BJ).

“Empobrece a este Senado que haya senadores que durante este debate nos hayan pedido que dejáramos de lado nuestras convicciones”, deslizó Esteban Bullrich (PRO), sin aclarar que las únicas convicciones que se le pedía que quedaran sin intervención son las religiosas. Al ex ministro de Educación le respondió Ana Almirón (FpV): "Soy una de las tantas que hace tres años estaba en contra de esta iniciativa. Hoy pude dejar de lado mis creencias religiosas".

Para esta victoria parlamentaria, la Iglesia tuvo sus activos actores puertas adentro del Congreso. La más influyente, la vicepresidenta de la Nación y presidenta del Senado, Gabriela Michetti. Según una nota publicada en el portal Anfibia, la compañera de fórmula del presidente Mauricio Macri abrió las puertas de la Cámara alta a los pañuelos celestes, pero le cerró la puerta a los verdes. Se las cerró, literalmente: el mismo miércoles de la sesión, por la mañana, a dos periodistas de la agencia Latfem se les prohibió el ingreso sin otra explicación que haber sido declaradas por el Senado “personas no gratas”.

 

 

“El aborto es muerte del inocente, de un niño, de un argentino… Y nadie tiene derecho a eliminar voluntariamente la vida de un ser humano.” Carlos Sánchez, arzobispo de Tucumán, calificó de homicidio al aborto. Entre los feligreses que seguían el tedeum por el 9 de Julio estaba la propia Michetti. Se había trasladado hasta esa provincia para escucharlo.

La Iglesia no midió mucho sus acciones desde la aprobación de la ley en Diputados. Tal vez por confiarse de más de lo que iba a ocurrir en la Cámara baja, cuando el proyecto pasó esa instancia parlamentaria pisó el acelerador: llamó a movilizarse a la Quinta de Olivos para que el mensaje de la curia llegue a oídos del propio Presidente. Antes de eso, el presidente del Episcopado, Oscar Ojea, desde la Basílica de Luján le alcanzó a Macri un adelanto de sus sensaciones: si la ley se sanciona, dijo, “sería la primera vez que se dictaría en la Argentina, en tiempos de democracia, una ley que legitime la eliminación de un ser humano por otro ser humano”.

 

Selfie celeste. Este miércoles, Vidal dijo que la "aliviaría" el rechazo del Senado al aborto legal.

 

¿QUÉ DICE TU PARED? "Fuimos incluidos en un inmenso afiche en todo Córdoba, junto a los senadores (Carlos) Caserio y (Laura) Rodríguez Machado, acusándonos de asesinos, de genocidas. Éste es el pensamiento de esta facción", contó Ernesto Martínez Carignano al turno de su discurso. "¿Quién paga eso?", se preguntó otro senador. Ellos también fueron víctimas de solicitadas de sectores "pro vida" en las páginas de diarios locales donde les recordaban que el año que viene hay elecciones. Mismo esquema que sufrió Omar Perotti -quien, tras infinidad de idas y vueltas, se abstuvo- en matutinos santafecinos.

Los actos, la organización y la logística de las movidas anti aborto requieren un financiamiento del que hasta ahora nadie se hizo cargo. También las afichadas como las que denunció Martínez Carignano o como la que sufrió el senador tucumano José Alperovich, cuya imagen se incluyó en carteles en los que, haciendo un uso burdo de su judaísmo, denunciaban un "Holocausto prenatal" si se aprobaba la ley como llegó de Diputados. Finalmente, el mismo día en que debía votar, el ex gobernador anunció su voto en contra.

Según la Jefatura de Gabinete, el Estado financiará este año a la Iglesia Católica con un presupuesto de 130.421.300 pesos.

 

Los afiches que pegaron en Tucumán para presionar a Alperovich, cuando aún no había definido su voto.

 

LA GENTE Y LAS ENCUESTAS. "Luego de escuchar al pueblo tucumano, decidí que voy a votar en contra", confirmó por la mañana Alperovich, cuando contaba unos 45 días anotado como "indeciso". ¿Cómo escuchó Alperovich a todo el pueblo tucumano? No lo explicó. Sin embargo, es la misma explicación que utilizaron otros senadores para justificar su voto en contra. La fuerte religiosidad de una mayoría de la población de algunas provincias fue el argumento al que se abrazaron los anti aborto.

-"Este voto no es en contra de nadie sino a favor de la vida. Es mi convicción y la de la mayoría de los santiagueños", sostuvo Ada Iturrez de Cappellini (Frente Cívico por Santiago del Estero).

-"Por los jóvenes formoseños, por las madres que en este momento siguen apostado a una vida justa y libre, mi voto es en contra", la siguió Teresa González (BJ-Formosa).

-"Entendí que era importante preguntarles a los jóvenes, porque esto que estamos discutiendo va a aplicar a esas generaciones. Quiero agradecer porque he podido, a partir de esas conversaciones, ir consolidando una postura previa que tenía", continuó Dalmacio Mera (BJ-Catamarca).

-"Habiendo escuchado a diversos sectores de la sociedad a favor y en contra, advierto que existe la convicción mayoritaria de los salteños de que la ley sobre la legalización del aborto no prospere", afirmó Romero.

 

 

Las especulaciones electorales en un debate que atraviesa varias capas sociales, con impacto distinto en cada una de ellas, son hasta naturales. No es casual que los que no habían confirmado su voto lo hayan hecho en masa: cuando vieron que la ley no salía, fue más fácil abrazarse al voto negativo que, en un marco de paridad, era más complejo de asumir.

Tal vez la que desnudó con mayor fiereza los cálculos detrás de algunos votos fue Cristina del Carmen López Valverde (Frente Todos-San Juan). Luego de la más estruendosa de sus declaraciones, cuando dijo que votaba en contra aunque no había leído el proyecto, admitió el uso de sondeos para resolver su postura. "La sociedad a la que yo represento, de quien yo tengo que ser vocera, la mayoría de esa sociedad está en contra de la despenalización del aborto: lo indican las encuestas". 

"Yo creo en Dios, creo en la existencia de Dios. Creo que nosotros no salimos de un repollo y hay mucha gente que, como nosotros, cree en eso. Pero mucha gente, eh", se plegó José Mayans, casi al cierre de la sesión.

"Nos han votado para transformar este país -le respondió Rodríguez Machado-, no para andar leyendo encuestas y andar viendo para dónde va el viento."

A su turno, el presidente del interbloque Argentina Federal, Miguel Pichetto, dejó un mensaje para la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien minutos antes -y por primera vez públicamente- se había manifestado a favor del aborto. "Debemos hacer una autocrítica. Este tema se nos pasó. Tal ves le tuvimos miedo a posiciones dominantes, como la Iglesia", deslizó. 

"La religión no puede imponerle al resto del país y del Estado el pensamiento sobre normas que son del Estado laico", protestó Pichetto casi al final de su discurso. Sin embargo, la Iglesia sí pudo. Al menos esta vez, pudo.

Iglesia 38, Estado 31: el aborto, por ahora, no será legal, gratuito ni seguro

El lobby eclesiástico pudo en el Senado lo que no pudo en Diputados y frenó la ley. Jugó fuerte en las provincias, financió las movidas "pro vida" y tuvo un jugador propio en el debate: Michetti. 

La Iglesia consiguió 38 votos en el Senado y pudo así voltear la ley de aborto legal, seguro y gratuito que no logró detener, casi dos meses atrás, en la Cámara de Diputados. Para alcanzar ese objetivo, apeló a todas las herramientas que tenía a mano: escarnio público en misas y homilías de obispos y sacerdotes en varias provincias para atemorizar a senadores y alinear y bajar instrumentos discursivos al electorado católico; lobby privado para llevar advertencias a oídos de los legisladores que debían discutir el proyecto o, incluso, a sus jefes políticos, los gobernadores, y financiamiento de actos, solicitadas y hasta amenazas públicas de los “pro vida” a través de afiches.

 

 

“Ayer (por el martes), me la pasé atajando y esquivando crucifijos". El senador del bloque Justicialista (BJ) Pedro Guastavino soltó esta frase sin ánimos de hacer correr su discurso por el lado del humor. Más bien lo contrario. “Torturaban a nuestras compañeras embarazadas en detenciones clandestinas y estos mismos sectores de la Iglesia miraban para otro lado”, agregó.

Guastavino fue uno de los 31 senadores que votaron a favor del proyecto aprobado en la madrugada del 14 de junio gracias a tres inesperados votos de diputados pampeanos que, sobre la hora, lograron torcer una votación que se encaminaba al fracaso. Los crucifijos que menciona son parte de la ola de amenazas que recibieron él y algunos más de estos senadores por Whatsapp en vísperas de la sesión de este miércoles.

 

 

Una senadora del Frente para la Victoria (FpV) recibió los mismos mensajes. “Me mandaban fotos de bebés ensangrentados, imágenes violentísimas”, contó. Eso fue en estos días. Antes, desde que el proyecto salió de Diputados con luz verde, debió soportar que su nombre retumbara en la excelente acústica de la catedral de su provincia. 

Una situación similar atravesaron los senadores por Chaco. El padre Rafael del Blanco, que atiende en Resistencia, dijo que, según el derecho canónico, “toda persona que contribuyere o que efectuara una acción concreta para producir el aborto tanto como los que hacen la práctica, será excomulgada”. Ser excomulgado significa no pertenecer más a la Iglesia Católica.

 

Contra todo siguió adelante, tuvo fé !!!! Confió !!!!! Tuvo coraje !!!!!!

Una publicación compartida por Silvina Garcia Larraburu (@garcialarraburu) el

 

Tal vez quien con más claridad expuso el rol de la Iglesia en la discusión del aborto en la Cámara alta fue la senadora del FpV Silvina García Larraburu. La legisladora estuvo, hasta días antes de la votación, contabilizada entre los votos a favor. No era un conteo caprichoso: ella era parte del bloque kirchnerista, el único que adelantó que unánimemente aportaría la totalidad de sus votos a la legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Pero, sin mediar advertencia, publicó una imagen de la virgen en su cuenta de Instagram y se sumó a lo que, a esa altura, ya era una ola de votos contra el aborto. Se subió a la definición de otros senadores que aparecían como indecisos: Ángel Rozas (UCR, Chaco), María Belén Tapia (Cambiemos, Santa Cruz), Julio Martínez (UCR, La Rioja), Inés Blas (PJ, Catamarca) y Juan Carlos Romero (PJ, Salta) fueron encadenando el blanqueo de su posición anti aborto.

Larraburu aparece sonriente en la foto con la que el bloque cristinista adelantó su postura en favor de la ley. Fue el 14 de junio, horas después de la aprobación en Diputados. El 5 de agosto confesó su voto en contra y, en una entrevista, desbarrancó: “Los pobres no abortan”. Hay furia en el bloque del FpV. “Silvina fue consultada por su posición antes de anunciar el voto unánime del bloque”, dijo una compañera de García Larraburu. “Por eso su cambio nos tomó muy sorpresa”, agregó.

 

 

La presencia de la influencia de la religiosidad de algunos senadores a la hora de legislar en un país regido por una Constitución laica atravesó toda la sesión. “Acá hay dos posiciones en las cuales hay convicciones y dogmas: uno es laico y otro, de origen religioso. Es un dogma tanto el derecho absoluto a la vida como la posición del derecho absoluto de disponer de la vida que alguien lleva dentro”, dijo Rodolfo Urtubey (BJ).

“Empobrece a este Senado que haya senadores que durante este debate nos hayan pedido que dejáramos de lado nuestras convicciones”, deslizó Esteban Bullrich (PRO), sin aclarar que las únicas convicciones que se le pedía que quedaran sin intervención son las religiosas. Al ex ministro de Educación le respondió Ana Almirón (FpV): "Soy una de las tantas que hace tres años estaba en contra de esta iniciativa. Hoy pude dejar de lado mis creencias religiosas".

Para esta victoria parlamentaria, la Iglesia tuvo sus activos actores puertas adentro del Congreso. La más influyente, la vicepresidenta de la Nación y presidenta del Senado, Gabriela Michetti. Según una nota publicada en el portal Anfibia, la compañera de fórmula del presidente Mauricio Macri abrió las puertas de la Cámara alta a los pañuelos celestes, pero le cerró la puerta a los verdes. Se las cerró, literalmente: el mismo miércoles de la sesión, por la mañana, a dos periodistas de la agencia Latfem se les prohibió el ingreso sin otra explicación que haber sido declaradas por el Senado “personas no gratas”.

 

 

“El aborto es muerte del inocente, de un niño, de un argentino… Y nadie tiene derecho a eliminar voluntariamente la vida de un ser humano.” Carlos Sánchez, arzobispo de Tucumán, calificó de homicidio al aborto. Entre los feligreses que seguían el tedeum por el 9 de Julio estaba la propia Michetti. Se había trasladado hasta esa provincia para escucharlo.

La Iglesia no midió mucho sus acciones desde la aprobación de la ley en Diputados. Tal vez por confiarse de más de lo que iba a ocurrir en la Cámara baja, cuando el proyecto pasó esa instancia parlamentaria pisó el acelerador: llamó a movilizarse a la Quinta de Olivos para que el mensaje de la curia llegue a oídos del propio Presidente. Antes de eso, el presidente del Episcopado, Oscar Ojea, desde la Basílica de Luján le alcanzó a Macri un adelanto de sus sensaciones: si la ley se sanciona, dijo, “sería la primera vez que se dictaría en la Argentina, en tiempos de democracia, una ley que legitime la eliminación de un ser humano por otro ser humano”.

 

Selfie celeste. Este miércoles, Vidal dijo que la "aliviaría" el rechazo del Senado al aborto legal.

 

¿QUÉ DICE TU PARED? "Fuimos incluidos en un inmenso afiche en todo Córdoba, junto a los senadores (Carlos) Caserio y (Laura) Rodríguez Machado, acusándonos de asesinos, de genocidas. Éste es el pensamiento de esta facción", contó Ernesto Martínez Carignano al turno de su discurso. "¿Quién paga eso?", se preguntó otro senador. Ellos también fueron víctimas de solicitadas de sectores "pro vida" en las páginas de diarios locales donde les recordaban que el año que viene hay elecciones. Mismo esquema que sufrió Omar Perotti -quien, tras infinidad de idas y vueltas, se abstuvo- en matutinos santafecinos.

Los actos, la organización y la logística de las movidas anti aborto requieren un financiamiento del que hasta ahora nadie se hizo cargo. También las afichadas como las que denunció Martínez Carignano o como la que sufrió el senador tucumano José Alperovich, cuya imagen se incluyó en carteles en los que, haciendo un uso burdo de su judaísmo, denunciaban un "Holocausto prenatal" si se aprobaba la ley como llegó de Diputados. Finalmente, el mismo día en que debía votar, el ex gobernador anunció su voto en contra.

Según la Jefatura de Gabinete, el Estado financiará este año a la Iglesia Católica con un presupuesto de 130.421.300 pesos.

 

Los afiches que pegaron en Tucumán para presionar a Alperovich, cuando aún no había definido su voto.

 

LA GENTE Y LAS ENCUESTAS. "Luego de escuchar al pueblo tucumano, decidí que voy a votar en contra", confirmó por la mañana Alperovich, cuando contaba unos 45 días anotado como "indeciso". ¿Cómo escuchó Alperovich a todo el pueblo tucumano? No lo explicó. Sin embargo, es la misma explicación que utilizaron otros senadores para justificar su voto en contra. La fuerte religiosidad de una mayoría de la población de algunas provincias fue el argumento al que se abrazaron los anti aborto.

-"Este voto no es en contra de nadie sino a favor de la vida. Es mi convicción y la de la mayoría de los santiagueños", sostuvo Ada Iturrez de Cappellini (Frente Cívico por Santiago del Estero).

-"Por los jóvenes formoseños, por las madres que en este momento siguen apostado a una vida justa y libre, mi voto es en contra", la siguió Teresa González (BJ-Formosa).

-"Entendí que era importante preguntarles a los jóvenes, porque esto que estamos discutiendo va a aplicar a esas generaciones. Quiero agradecer porque he podido, a partir de esas conversaciones, ir consolidando una postura previa que tenía", continuó Dalmacio Mera (BJ-Catamarca).

-"Habiendo escuchado a diversos sectores de la sociedad a favor y en contra, advierto que existe la convicción mayoritaria de los salteños de que la ley sobre la legalización del aborto no prospere", afirmó Romero.

 

 

Las especulaciones electorales en un debate que atraviesa varias capas sociales, con impacto distinto en cada una de ellas, son hasta naturales. No es casual que los que no habían confirmado su voto lo hayan hecho en masa: cuando vieron que la ley no salía, fue más fácil abrazarse al voto negativo que, en un marco de paridad, era más complejo de asumir.

Tal vez la que desnudó con mayor fiereza los cálculos detrás de algunos votos fue Cristina del Carmen López Valverde (Frente Todos-San Juan). Luego de la más estruendosa de sus declaraciones, cuando dijo que votaba en contra aunque no había leído el proyecto, admitió el uso de sondeos para resolver su postura. "La sociedad a la que yo represento, de quien yo tengo que ser vocera, la mayoría de esa sociedad está en contra de la despenalización del aborto: lo indican las encuestas". 

"Yo creo en Dios, creo en la existencia de Dios. Creo que nosotros no salimos de un repollo y hay mucha gente que, como nosotros, cree en eso. Pero mucha gente, eh", se plegó José Mayans, casi al cierre de la sesión.

"Nos han votado para transformar este país -le respondió Rodríguez Machado-, no para andar leyendo encuestas y andar viendo para dónde va el viento."

A su turno, el presidente del interbloque Argentina Federal, Miguel Pichetto, dejó un mensaje para la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien minutos antes -y por primera vez públicamente- se había manifestado a favor del aborto. "Debemos hacer una autocrítica. Este tema se nos pasó. Tal ves le tuvimos miedo a posiciones dominantes, como la Iglesia", deslizó. 

"La religión no puede imponerle al resto del país y del Estado el pensamiento sobre normas que son del Estado laico", protestó Pichetto casi al final de su discurso. Sin embargo, la Iglesia sí pudo. Al menos esta vez, pudo.