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Kicillof prendió la mecha de la coparticipación y pide entrar al negocio de Vaca Muerta

El gobernador expuso la “inequidad” del régimen de reparto pero no hizo un planteo concreto a la Nación. Sin detalles, manifestó su intención de sumarse a las provincias petroleras.

Por 02/03/2020 21:01

En un discurso de apertura de sesiones enfocado en la herencia recibida, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, dedicó los últimos minutos de su exposición ante la asamblea legislativa a abordar dos temas que asoman como claves en su pretensión de resolver los problemas estructurales de Buenos Aires.

Uno tiene que ver con la necesidad de recibir una mayor porción de la coparticipación nacional y otra, con el objetivo de ingresar al club de provincias que obtienen beneficios económicos de la explotación de Vaca Muerta. Pero en ambos aspectos optó por un abordaje superficial, sin demasiadas precisiones y carentes de planteos concretos, sobre todo en lo que refiere al régimen de reparto, el cual entraña discusiones futuras con la Casa Rosada.

"Somos la provincia más rica, la de mayor volumen productivo, pero tenemos problemas estructurales acumulados desde hace mucho tiempo”, esbozó el mandatario en un párrafo que bien puede adecuarse a fragmentos discursivos de sus antecesores en el cargo. En el caso del gobierno de María Eugenia Vidal, se ponderó la recuperación del Fondo del Conurbano. En la actual gestión, refutan que esos recursos fueron absorbidos con el traspaso de los subsidios a la energía y el transporte de la Nación a las provincias.
 


En ese contexto, Kicillof resaltó que la provincia de Buenos Aires aporta el 39% de los impuestos coparticipables pero que recibe un 23% a la hora del reparto. Aquí, apuntó contra la porción de la torta que recibe la Ciudad de Buenos Aires, comandada por Horacio Rodríguez Larreta: “Si se suman los presupuestos de los 135 municipios de la provincia de Buenos Aires, el total da 380 mil millones de pesos. La Ciudad de Buenos Aires cuenta con un presupuesto de 350 mil millones de pesos. Son 3 millones de habitantes porteños y nosotros tenemos más de 17 millones”.

Ante eso, se preguntó: “¿Qué podemos hacer desde la provincia de Buenos Aires para que termine esta inequidad que hace que nosotros no podamos atender las necesidades mínimas e indispensables?” Si una respuesta que se traduzca en un planteo concreto, solo deslizó: “Hay que ser solidarios, hay que ser equitativos".

“En la provincia de Buenos Aires se concentra el 60% del desempleo, el 55% de la gente bajo la línea de pobreza, hay que atenderlo con urgencia”, enfatizó Kicillof, para marcar: “Deberíamos tener presupuesto para abordar estos problemas”.
 


VACA MUERTA. Tras hacer foco en la insuficiencia presupuestaria alimentada por los escasos recursos coparticipables, Kicillof exhibió una de las cartas que tiene en mente para alimentar las arcas provinciales: “En estos días hemos solicitado a varias provincias que consideren la posibilidad de convertir a Buenos Aires también en una provincia petrolera”.

Sin adentrarse en detalles de la planificación que su gobierno tiene para con este sector, el mandatario recalcó: “Nuestro entramado industrial petrolero tiene que ser partícipe de Vaca Muerta”, al fundamentar que “el 80% del petróleo se destila en la provincia de Buenos Aires”.
 


Así, el objetivo inmediato del Ejecutivo bonaerense pasa por formar parte de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (Ofephi), ente que actualmente agrupa a diez provincias miembro. Este tema fue abordado semanas atrás en la reunión que mantuvieron en La Plata Kicillof con su par neuquino, Omar Gutiérrez.

En la necesidad de políticas de generación de riqueza genuina, la industria del petróleo juega para la actual gestión bonaerense un rol fundamental. Según deslizaron a Letra P en el entorno de Gutiérrez, está la voluntad de la gestión del Movimiento Popular Neuquino de acompañar la petición bonaerense de sumarse a este club de provincias petroleras.
 


PUERTOS. En lo que representa otra boca de ingreso de recursos para las arcas bonaerenses, Kicillof planteó, también al pasar: “No hay una política de puertos y de integración productiva en la provincia”, abriendo la puerta así a cambios en el esquema portuario, motorizados desde el Ejecutivo.

Al comienzo de este año, los gravámenes fijados en la Ley Impositiva para las actividades portuarias dispararon voces de malestar de las cámaras que engloban a las multinacionales que operan en estos puertos.