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Con un encuentro en la sede radical, Lifschitz, Bonfatti, Javkin y Jatón exhibieron musculatura y se abroquelan frente a Perotti. Contención a caciques propios que hacen equilibrio.

Por 07/02/2020 18:29

Un asado en la sede del Comité Provincial de la UCR, con achuras y vino tinto incluido, selló una reunión de más de dos horas entre representantes de todos los sectores que integran el Frente Progresista en la provincia de Santa Fe, con la cual los popes de la oposición mostraron musculatura y mandaron un mensaje de unión y abroquelamiento ante el peronismo gobernante. Las fotos de la primera parte del encuentro los muestran sentados en círculo, en el primer piso de la casona ubicada en el macrocentro de la capital provincial.

El tridente compuesto por los dos ex gobernadores socialistas Miguel Lifschitz y Antonio Bonfatti y el exvicegobernador radical Carlos Fascendini estuvo flanqueado por los intendentes de Rosario y Santa Fe, Pablo Javkin y Emilio Jatón, respectivamente, y más de una docena de legisladores y referentes.

 

 

Los participantes afirman que la cena de mitad de semana dejó, hacia afuera, el mensaje de que todavía son un espacio político consolidado. Y cuentan que allí se planteó un objetivo inmediato: lograr que todos los legisladores frentitas, tanto diputados como senadores, voten en el mismo sentido el proyecto de ley de Necesidad Pública que envíe el gobernador Omar Perotti.

El último encuentro de estas características había sido en diciembre, cuando el Lifschitz todavía era gobernador. Desde entonces, debían ponerse al día. Una de las primeras interpretaciones fue leer en clave victoriosa el envío por parte del Ejecutivo de un nuevo proyecto de Necesidad Pública: “Ya desde el nombre este proyecto tiene otro tenor. Dejaron de hablar de emergencia”, dijo uno de los diputados presentes a Letra P y señaló que el aspecto más conflictivo de las negociaciones con Perotti es el punto de partida: “Hacen un diagnóstico catastrófico de la realidad provincial que no existe”.

 

 

 

 

Los frentistas creen que esa prescripción que hace el gobierno tiene una doble finalidad, lograr herramientas de endeudamiento sin un detalle del uso que van a tener esos fondos, pero también socavar las figuras de los ex gobernadores socialistas y debilitar el Frente.

Para contrarrestar esto, los popes de la rosa utilizaron el convite para iniciar maniobras de contención. Primero les tocó a los intendentes, a quienes les reconocieron la ardua posición de tener que hacer equilibrio entre la disputa política y las negociaciones de recursos con el peronismo y les prometieron no dejarlos solos. En el fondo, saben que para que el Frente Progresista tenga capacidades políticas reales les tiene que ir bien a los administradores de la propia tropa.  

 

 

Y, por otro lado, a la UCR, que hoy tiene una fuerte representación territorial en la provincia y eso le valió algún juego de seducción de parte de Perotti, que contrastó con los dardos envenenados que recibió el ex ministro de seguridad Maximiliano Pullaro en las últimas semanas: “Te respaldamos cuatro años, cómo no lo vamos a hacer ahora, Maxi”, lo mimaron.

Cerca de las 21, la mesa estaba servida en la planta baja. Más distendidos, radicales, socialistas y figuras del PDP, CREO, Partidos Pares, Libres del Sur y Partido SI se comprometieron a sostener una periodicidad quincenal de los encuentros. En medio de la charla hasta se sugirió ir hacia un esquema de trabajo similar a la del Frente Amplio.

Más allá de las formas que adopten, en el Frente se vienen cambios en los dos sectores de mayor peso. Los radicales tienen un mayor ejercicio de contención de sus distintas líneas y cuando se hacen este tipo de tertulias, siempre participan todas sus cabezas internas. Pero, a la vez, están en pleno proceso de reacomodamiento interno bajo el nuevo liderazgo de Fascendini. Mientras que para el socialismo, la diversificación interna es un camino que recién empiezan a transitar. Esta vez, en representación de la nueva línea interna formal estuvo Claudia Balagué.