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El peor opositor

La trama político familiar de la guerra entre el gobernador radical y el senador peronista, hermano de la primera dama y falso K. Albertismo por conveniencia y Justicia adicta.
Por 22/02/2020 11:58

Guillermo Snopek logró con un proyecto de ley entrarle a Gerardo Morales donde más le duele al gobernador norteño. El senador peronista por Jujuy pidió la intervención federal de la Justicia de su provincia durante un año y repuso en escena datos ultrarrepetidos en la provincia, pero minimizados en Buenos Aires: la falta de independencia del Poder Judicial en uno de los principales distritos que gobierna la oposición que se precia de republicana. En las 22 páginas de fundamentos, Snopek cuestiona la ampliación de cinco a nueve miembros del Tribunal Superior de Justicia, los casos de cesantía de jueces y fiscales, la falta de garantías al debido proceso para el ciudadano común, la constante intervención de la Corte Suprema de la Nación en causas provinciales de gravedad institucional, las causas judiciales en las cuales se vulneran las garantías constitucionales básicas y la no investigación del Ministerio de la Acusación ante una denuncia contra la ex presidenta del Superior Tribunal Clara Langhe de Falcone.

Como si tuviera un solo libreto para contraatacar, el gobernador radical salió a emparentar a Snopek con el kirchnerismo y con Milagro Sala, una consigna taquillera a nivel nacional pero difícil de comprar en territorio jujeño. “Si hay una cosa de la que no me pueden sindicar es de que haya sido K. Siempre he marcado mis diferencias y el punto de desencuentro con el kirchnerismo siempre fue Milagro Sala. Mi planteo es absolutamente distinto al de ella, pero el tema no es ella, sino el manejo autoritario de Morales”, le dijo Snopek a Letra P.

 

¡Mi cuñado! Guillermo Snopek, el enemigo íntimo de Morales.

 

Miembro de una familia tradicional del PJ, a los 45 años, el senador se convirtió en el peor opositor para Morales. Con Sala detenida desde 2016, 11 dirigentes más de la Tupac Amarú presos y el peronismo provincial aliado al gobernador, es el más crítico de los dirigentes del PJ que sobrevive en la vereda de enfrente. Pero, además, tiene un enfrentamiento personal con el radical, que se casó con su hermana en 2018 y se convirtió en su cuñado.

En su proyecto de ley, Snopek denuncia la falta de independencia de una Justicia que el radical se propuso -con éxito- resetear a su antojo desde el primer día de su gestión. Primero de los mandatarios de Cambiemos en tender puentes con Alberto Fernández, obligado al dialoguismo y pendiente de la ayuda de Nación por la deuda millonaria de la que dio cuenta Letra P, Morales acusó a Snopek de perseguir la “impunidad” para Sala y se preocupó por despegar al Presidente de la iniciativa. “No creo que el gobierno nacional esté en esto, más alla de que tenemos opiniones diferentes sobre este tema y lo hemos hablado”, aseguró en Radio Mitre. En el primer oficialista, hay una coherencia: así como se había vestido de amarillo durante los años de Mauricio Macri en el poder -lo que generaba tensiones dentro del radicalismo-, ahora busca congraciarse con Fernández.

 

 

NINGÚN KIRCHNERISTA. Contra lo que se dice, el senador no tuvo el apoyo del cristinismo ni de la Casa Rosada. De trato habitual con Fernández en el tiempo en que era el principal operador nacional de CFK, Snopek tuvo incluso un encuentro con la actual vicepresidenta cuando era su par en el Senado, pero después perdió la interlocución, que, como a muchos, le resultaba más fácil en la oposición que en el oficialismo.

En los días que siguieron a las PASO de 2019, el jujeño le presentó su proyecto al ahora ministro del Interior, Eduardo de Pedro: nunca tuvo respuesta. Desde que Fernández asumió, priorizó el vínculo con Morales y nadie en el oficialismo se preocupó por consultar al senador. De mala relación con Sergio Massa, histórico aliado de Morales en Jujuy, hoy Snopek tiene como principal interlocutor al jefe del bloque del PJ, José Mayans.

Dos veces electo diputado provincial, fue vicepresidente de la Legislatura de Jujuy y en 2013 llegó al Congreso. Lejos de ser un “senador K”, como tituló Clarín, estuvo entre los primeros desertores que rompieron con el cristinismo en 2015 y armaron el Bloque Justicialista en Diputados junto con Oscar Romero, Sergio Ziliotto, Pablo Kosiner y Diego Bossio. Como el peronismo colaboracionista, votó varias de las leyes que precisaba el gobierno de Macri y hasta el desafuero de Julio De Vido, la única decisión de la que se arrepiente. En 2017, se integró al espacio que conducía Miguel Ángel Pichetto en el Senado.

 

 

EL SOCIO PERONISTA. Snopek denuncia desde hace tiempo que Morales no tiene oposición. Está enfrentado al presidente del PJ, el diputado provincial peronista y empresario Guillermo Rivarola, a quien acusa de ser “socio” del gobernador en negocios relacionados con la limpieza, el transporte y la salud. Alineado con la jefatura formal de José Luis Gioja a nivel nacional, Rivarola es desconocido a nivel nacional, pero es la cara amable del PJ en la provincia. Fue decisivo para votar en la Legislatura el endeudamiento que ahora condiciona al gobernador y hasta recibió una reprimenda de Gioja, en noviembre pasado: en su paso por la provincia, el sanjuanino dijo “si el peronismo es oposición, que sea oposición real”.

Rivarola tiene participación accionaria en la empresa de Transporte y Logística Trame, en el diario El Tribuno de Jujuy y en la clínica Maternoa, que acaba de ser beneficiada con un contrato por la gobernación. Además, al lado de Snopek, afirman que el diputado y empresario comparte acciones en la compañía de limpieza urbana Limsa con el intendente de San Salvador de Jujuy, Raúl “Chuli” Jorge, y con el hermano del gobernador, Héctor “Freddy” Morales, en Trame.

 

Asuntos de familia. Diciembre de 2018: Morales se casa con Tulia Snopek, la hermana de su peor opositor.

 

ENEMIGO ÍNTIMO. El senador del PJ no forma parte de la familia del cristinismo, sino que es el hermano de Tulia Snopek, la escribana que en 2018 se casó con Morales en una ceremonia indígena debido a que todavía no había terminado su divorcio con su anterior marido. La última vez que hablaron, según denuncia Snopek, Morales lo llamó para amenazarlo. Los hermanos están enfrentados desde hace años y no tienen relación.

El núcleo de su denuncia se refiere al forum shopping y a las “persecuciones judiciales” a opositores -que pasaron al oficialismo o fueron apartados de sus cargos- y miembros de la Justicia denunciados en forma penal. Menciona los casos de Alberto Ortiz, Marcelo Llanos, Carlos Lops, Emilio Cayo, el fiscal Darío Osinaga, la diputada Mabel Balconte y el juicio político al fiscal general ante el Tribunal Superior Alejandro Ficoseco.

Snopek alude a la reforma del Tribunal Superior que Morales impuso en la Legislatura apenas asumió con la incorporación de tres jueces de militancia radical: Pablo Baca y Beatriz Altamirano, diputados provinciales que en un mismo día votaron la ampliación del número de miembros del Superior Tribunal para, 48 horas más tarde, asumir como jueces del mismo. El tercero en asumir, Federico Otaola, fue diputado por el radicalismo en 1983 y la -ahora ex- presidenta del Superior Tribunal, Langhe de Falcone, es también ex diputada de la UCR”.

En los últimos dos meses, Langhe de Falcone y Baca quedaron cuestionados por haber admitido que Sala estaba presa por decisión política de Morales. Falcone dijo públicamente que no iban a “permitir” que fuera liberada a la espera de la sentencia y Baca, que la había reemplazado en la presidencia de la Corte provincial, admitió en una conversación privada que la jefa de la Tupac no está presa “por sus delitos”, sino porque es “un problema para el gobierno” de Morales. Baca fue grabado y el audio fue publicado en enero en el sitio El cohete a la Luna, de Horacio Verbitsky. Después de la difusión de sus dichos, denunció una “emboscada” de la diputada provincial Debora Juarez de Bracamonte y habló de una “grabación clandestina e ilegal”. Snopek se refiere a la necesidad de cumplir con los tratados internacionales pero no menciona directamente, en ningún momento, el caso de Sala.