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El magnate deja el Comité Olímpico, sacude capas geológicas y patriarcados vitalicios y activa células dormidas de peronismo deportivo. Objetivo CFK por cash.

Por 06/11/2020 11:54

Gerardo Werthein anunció que el año que viene dejará la presidencia del Comité Olímpico Argentino, aunque seguirá ligado. Quiere reformar el estatuto para incorporar más mujeres, jóvenes y atletas, apuesta a reinstalar el financiamiento a través de un impuesto que conversa con el ministro de Turismo y Deporte, Matías Lammens, y busca llegar con ese tema a la vicepresidenta Cristina Fernandez de Kirchner. Werthein no para y mueve la pata peronista del COA para lograr espacios de poder frente a la vieja guardia.

La decisión sorprendió a los dirigentes que participaban de la reunión virtual donde estaban los miembros de la Mesa Directiva y los consejeros de cada federación, que esperaban que el año que viene se presentara a la reelección. “Fue una decisión meditada, ya que un dirigente no tiene que perpetuarse. Hay que empoderar a las mujeres y a los jóvenes. El COA no puede ser cerrado ni elitista y tenemos que apostar a dirigentes del futuro”, explicó Werthein en contacto con Letra P. El dirigente le dedicará más tiempo en el Comité Olímpico Internacional, a cuyo Comité Ejecutivo entró este año.

El anuncio generó asombro en el Ministerio de Turismo y Deporte, porque no le había adelantado la decisión a Lammens ni a Ines Arrondo, titular de la Secretaría de Deportes de la Nación. Si bien no tenía una obligación formal de hacerlo porque el COA no es una organización estatal, trabaja en el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo y recibe fondos del presupuesto nacional.

 

 

Werthein, miembro de la familia que ostenta la séptima fortuna del país con 1900 millones de dólares, según Forbes, asumió en 2009, cuando derrotó en las elecciones a Alicia Masoni de Morea, quien completó el mandato de Julio Cassanello. Intendente de Quilmes durante la dictadura, Cassanello fue presidente del club de fútbol de la ciudad y llegó al COA desde la Confederación Argentina de Taekwondo. Renunció tras Beijing 2008 por la presión de su pasado procesista.

En su plataforma de campaña, Werthein incluyó la creación del ENARD y la presentación de un proyecto de ley para financiar la entidad a través del cobro del 1% a los abonos de la telefonía celular. Habló con todos los bloques parlamentarios y logró un apoyo casi unánime, salvo de la Coalición Cívica y de algunos bloques menores. Elisa Carrió denunció que no era ético, ya que el Grupo Werthein controlaba en ese momento parte del paquete accionario de Telecom, una de las empresas que cobraría el tributo.

Siempre destacó que uno de los principales apoyos fue Néstor Kirchner, que le garantizó el apoyo del Frente para la Victoria. Cristina promulgó el decreto de aprobación de la ley aprobada en el Congreso y el PRO fue otro de los garantes, aunque en 2017 el entonces ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, eliminó el impuesto y el gobierno de Mauricio Macri comenzó a aportar desde el Tesoro Nacional el dinero para el ENARD, que este año roza los mil millones de pesos. El deporte tiene otra vía de financiamiento, que es lo que recibe la Secretaría de Deportes, que contempla deporte social y alto rendimiento y totaliza 991 millones de pesos, lo mismo que en 2019, ya que se prorrogó el presupuesto anterior.

“Tenemos que trabajar para volver al financiamiento original, porque no ayuda lo que hay. Generalmente manejábamos el equivalente a 45 millones de dólares y ahora son diez millones. Hay muchos gastos en esa moneda: viajes, equipamento, concentraciones en otros países. Fue una decisión equivocada la de Dujovne”, se lamenta ante este medio. En ese momento, los atletas reclamaron públicamente que no se cortara el chorro, mientras Werthein negociaba con Cambiemos.

 

 

Su intención es volver a enviar un proyecto para que el financiamiento no dependa de la voluntad política del gobierno de turno. La actualización prevista en el presupuesto es bastante menor a la inflación y la devaluación del peso, lo que complica la posibilidad de gastar en dólares.

Desde hace un tiempo, Werthein viene hablando con Lammens para reinstalar un tributo que garantice más recursos, aunque no se ha definido el texto ni por qué vía se generarían los ingresos.

En las últimas semanas, también empezó las gestiones para llegar a la vicepresidenta y lograr con ella el apoyo que tuvo en 2009 con su esposo. Si bien dice no tener afinidad política por ningún espacio, en 2015 recibió a Daniel Scioli en el Comité en la semana previa a la primera vuelta electoral de ese año, algo que Macri le hizo sentir tras su victoria. De todos modos, con el expresidente tenía una relación previa que venía del mundo empresarial.

 

 

TRASVASAMIENTO. En la reunión virtual también planteó la necesidad de una reforma del estatuto del COA para limitar los mandatos presidenciales a 12 años, que los miembros de la Mesa Directiva no superen los 75 años y los consejeros, los 80. Además, quiere sumar dos atletas, una mujer y un hombre, a la Mesa Directiva y que la composición, actualmente de 11 miembros, garantice un piso de cuatro mujeres, ya que hay solo una, Alicia Masoni, que por edad debería dejar su puesto si se aprobara la reforma. Werthein sabe quién quiere que lo suceda, pero no lo dice en público y cree que la transición tiene que “fluir naturalmente”.

Si bien no tiene candidato a la presidencia, el Frente de Todos no descuida lo que pasa en el deporte y aspira a tener un interlocutor en la discusión. Entre los consejeros están representadas las distintas ramas de la coalición gobernante.

Algunos consejeros creen que puede buscar un nombre que sorprenda, pero también son conscientes de que la vieja guardia busca la bendición. Uno de ellos puede ser Mario Moccia, presidente de Confederación Argentina de Handball y vicepresidente de Panam Sports, la entidad que nuclea a los comités olímpicos continentales. Durante la gestión de Felipe Solá como gobernador de la provincia de Buenos Aires, fue director coordinador de Programas Deportivos y manejó los Juegos Deportivos Bonaerenses. Su superior directo era Victor Groupierre, prosecretario del COA y entonces subsecretario de Politicas Turisticas y Deportivas. Groupierre, mayor retirado, es presidente de la Federación Argentina de Esgrima y estuvo a cargo del Instituto Bonaerense del Deporte durante el gobierno de Eduardo Duhalde.

Si bien no tiene candidato a la presidencia, el Frente de Todos no descuida lo que pasa en el deporte y aspira a tener un interlocutor en la discusión. Entre los consejeros están representadas las distintas ramas de la coalición gobernante. Mauricio Gómez Bull, delegado del básquet, fue diputado nacional, es presidente de la Dirección General de Vialidad Provincial de Santa Cruz y hombre de La Cámpora. Emiliano Ojea, presidente de la Federación del Deporte Universitario de Argentina, responde al sector de Victor Santa María, presidente del PJ de la ciudad de Buenos Aires. Por último, Marcelo Achile tiene un cargo en la Defensoría del Pueblo porteña, es miembro del Comité Ejecutivo de AFA, hombre del titular de la AFA, Claudio Tapia, y de Julio Vittobelo, secretario general de la Presidencia, la pata albertista. Si bien no están articulando entre sí de manera formal, hay intenciones a futuro de buscar lugares en la nueva Mesa Directiva. Las elecciones en el COA deberían ser en abril, con lo cual hay tiempo todavía para potenciales alianzas.

Werthein cerró el capítulo del traslado del Cenard. Él mismo había anticipado, tras los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2018, que iba a producirse un año después. “Se puede complementar para actividades olímpicas, pero es algo que debe resolver la Nación con la Ciudad”, dijo.

El que viene será un año fuerte para el deporte argentino por las elecciones en el COA y, sobre todo, los Juegos Olímpicos de Tokyo. Lo seguro es que Werthein seguirá jugando.