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Salió IP, la señal del grupo del jefe del PJ porteño, Víctor Santa María, que nació con Cristina, se expandió con Mauricio y se afirma con Alberto (y Horacio).

Por 19/10/2020 17:45

El sábado se inauguró una nueva señal de noticias en Buenos Aires. IP (Información Periodística) salió al aire por primera vez el día del aniversario del nacimiento de la televisión en el país. También, en el Día de la Lealtad Peronista. Un lanzamiento lleno de simbolismos.

Esta señal es propiedad del Grupo Octubre, pata mediática del Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (SUTERH), liderado por Víctor Santa María y dueño, además, del diario Página 12 y la AM 750 como naves insignias más las FM Club 947 y FM Oktubre (al aire hasta el viernes), la plataforma Octubre TV, la editorial homónima y las revistas Caras y Caretas, Planeta Urbano y Diario Z.

El sindicalista es, también, el presidente del Partido Justicialista porteño. Su sector es uno de los que aportó a la construcción del gabinete de Alberto Fernández: Nicolás Trotta (Educación), Francisco Meritello (Medios) y Matías Lammens (Turismo y Deportes), por mencionar funcionarios de primer nivel.

 

 

La nueva señal de noticias es la materialización de la última jugada mediática de Santa María, que se transformó en accionista y director editorial del Grupo Telearte, dueño de Canal 9, FM Aspen y la FM 89.5. En este último dial se relanzó hace algunas semanas Mucha Radio, la FM resultante de la fallida experiencia de Santa María al frente de Radio Del Plata. Además de los noticieros y de algunos de los programas de la grilla de lunes a viernes, Santa María se hizo cargo de uno de los estudios de Canal 9 y allí construyó la nueva señal.

Este vínculo societario entró en crisis con la turbulencia que sacude la estructura propietaria de Canal 9. Ángel “El Fantasma” González reclama para sí la propiedad del canal comprado en 2007 e integrante de la red Albavisión y acusa de estafa a Carlos Lorefice Lynch, dueño en los papeles. La justicia de Estados Unidos ya falló a favor del mexicano naturalizado estadounidense y su testaferro está dispuesto a continuar el camino de la judicialización. Santa María asoma como una posible salida “por arriba” a este laberinto.

IP llega a un mercado de medios languideciente. La crisis económica del macrismo, el vaciamiento de grupos de medios surgidos durante el kirchnerismo y la pandemia muestran un 2020 con alguna recuperación de audiencias en la televisión, pero una gran retracción del mercado publicitario. La acción estatal vía pauta publicitaria y pago de salarios (a través de ATPs) frenó una crisis laboral como la que sacudió al sistema entre 2016 y 2018.

 

 

El rubro de las señales de noticias está más que concurrido. En Buenos Aires pueden contarse seis de producción local (TN, C5N, Canal 26, Crónica, A24 y LN+) y dos internacionales (CNN y Telesur). A eso deben sumarse los segmentos informativos (hasta cinco por día según el caso) de los canales de aire, franja a la que en 2017 se sumó Net TV, de la Editorial Perfil. Hacerse un lugar en este mar de información televisiva será un verdadero desafío para una señal que apuesta, como marca distintiva, a convocar a periodistas jóvenes y garantizar la paridad de género.

La señal, además de capitalizar la sociedad entre Canal 9 y el Grupo Octubre, cuenta con el aporte de PEGSA, la productora de Agustín Pichot que provee la programación de ESPN en Argentina, para producir sus contenidos deportivos. Sin embargo, no es el único “socio” que se pudo ver en sus primeras horas en pantalla: mientras se esperaba por un gran pautado del gobierno nacional, la señal lució hasta dos spots por tanda del Gobierno de la Ciudad.

Entre esta oferta, IP se instala como una alternativa “progresista”. Con pretensiones de objetividad y profesionalismo, la nueva señal propone distinguirse más por el tipo de agenda propuesta que por su línea editorial. Sin embargo, la trayectoria de otros medios del Grupo Octubre, el vínculo con el PJ capitalino y la aspiración albertista en la gestión pandémica hacen pensar que tendrá una propuesta amigable para el gobierno nacional, pero también para el porteño.