13|6|2022

El Gobierno espera por Biden

03 de noviembre de 2020

03 de noviembre de 2020

Atención y cautela. La información fluye en tiempo real. Datos relevantes y de color. La agenda nacional mientras la moneda baila en el aire. 

Es mucho lo que está en juego para el mundo en general y para la Argentina en particular en la elección presidencial de este martes en Estados Unidos, un juego al que el gobierno de Alberto Fernández no es ajeno, pero que lo observa con la cautela del actor de reparto al que no le conviene la pretensión de darle impronta propia a la escena.

 

La consigna es no repetir la gaffe que cometió hace cuatro años la entonces canciller Susana Malcorra, quien, pocos días antes de los comicios, dijo, usando palabras pesadas, que “la visión de Donald Trump es muy de cerrarse, muy hacia adentro, distinta a la de nuestro gobierno, Nosotros creemos que es muy riesgoso ir a un proceso de cierre, de xenofobia… los indicadores señalan que la visión de Hillary Clinton es más cercana”. Es más, apenas tres semanas antes de aquel “día D”, el propio Mauricio Macri reforzó el punto, sin garantías basadas en encuestas, al señalar: “Digamos que yo estoy más para construir redes y un mayor intercambio, no para construir muros que nos dividan”.

 

 

En ese contexto, el seguimiento será intenso durante la jornada, tanto a través de lo que vayan diciendo los medios norteamericanos como de las consultas con el personal diplomático destacado en ese país.

 

Aunque en el Gobierno aceptan que “no nos ha ido mal con Trump” y se recuerda su intervención moderadamente positiva durante el proceso de negociación con los acreedores privados del país, así como su decisión –por el momento– de no entorpecer la que se lleva adelante con el Fondo Monetario Internacional (FMI), se registra que sus modos de relacionamiento son “un poco brutales”.

 

“Con él, todo es un toma y daca permanente: ¿querés algo? Bueno, ¿pero qué me vas a dar a cambio?”, es siempre la idea, ítem por ítem. Así se lo describe.

 

“Es un hombre complejo; no es fácil de llevar y siempre se puede esperar de él algo fuera de contexto”, señaló una fuente oficial en diálogo con Letra P. “Ya tenemos suficientes problemas propios como para sumarnos uno con Estados Unidos”, completó, en momentos en que cerrar la refinanciación de una deuda de 44.000 millones de dólares con el Fondo y acceder a fondos nuevos para pasar el verano de la acechante corrida cambiaria son las prioridades.

 

En la Casa Rosada y en Olivos, se admite que la agenda de los Estados Unidos, en tanto gran potencia, es una permanente, que no registra mayores modificaciones según gobiernen republicanos o demócratas. Sin embargo, creen que la diferencia podría estar en los estilos: por un lado, el descripto del actual jefe de la Casa Blanca; del otro, el de un Joseph Biden que promete, avalado por sus antecedentes, más diálogo a todos sus interlocutores, menos decisiones unilaterales y más multilateralismo. Más previsibilidad y razonabilidad, en definitiva, aunque funcionarios atentos a los asuntos internacionales admiten que una eventual administración demócrata es, en muchos sentidos, una incógnita para el país.

 

 

 

Con criterio regional, el Financial Times le dedicó un artículo a la cuestión, según el cual, en tanto “pragmático de izquierda”, el argentino podría ser uno de los mandatarios latinoamericanos más beneficiados por el eventual ascenso de los demócratas. En Buenos Aires, sin embargo, tampoco dan eso por hecho.

 

“Puede ser que con Trump todo se haga difícil, pero la verdad es que vamos a tener que sentarnos con cualquiera y seguir buscando una relación constructiva. La agenda (bilateral) no va a cambiar”, añadió la fuente.

 

Mientras, en la jornada, gran parte de la atención oficial está puesta en lo que ocurra en Estados Unidos.

 

En las horas tempranas de la jornada electoral, el peso del seguimiento recae en el área de la Jefatura de Gabinete que se vincula a los medios internacionales, a la pesca de datos y enfoques útiles.

 

Los contactos más formales, vinculados a la información electoral dura, pasan, desde ya, por el embajador Jorge Argüello. Este, un hombre cercano al Presidente, incluso amenizó la espera para el público en general con un poco de historia estadounidense a través de las redes sociales.

 

 

 

Por fuera de ese canal, hay espacio, asimismo, para datos de color provistos por otras fuentes.

 

En ese plano, el Gobierno sigue la afluencia de votantes, que se espera sea fuerte a pesar del rigor que retoma la pandemia del nuevo coronavirus. Por ejemplo, tomó nota del dato de las colas que se formaron en varios colegios de la ciudad de Nueva York, con una particularidad: el gobierno municipal habilitó a una ONG para repartir comida a los ciudadanos que aguardan para votar. “La democracia es deliciosa”, reza el eslogan escrito en los food truck que se apostaron frente a numerosos colegios. ¿El menú? Empanadas provistas por la empresa de un argentino bajo la marcha Nuchas. Su consigna alude al carácter exótico del mismo: “Lo diferente es delicioso”.

 

 

 

Menos liviano y también seguido es el dato ambiental, que hace temer manifestaciones y hasta hechos de violencia en caso de denuncias de fraude como ya que ya ha anticipado Trump, de un resultado rechazado por alguna de las partes o de un escrutinio que se demore y les ponga a todos los pelos de punta. 

 

 

 

El hecho que el Gobierno sigue, como indicación de eso, el modo masivo en que comercios grandes y pequeños de Nueva York y otras grandes ciudades amanecieron este martes tapiadas para evitar la posible rotura de vidrios y hasta saqueos.