11|4|2021

Guzmán, con "los titulares": acuerdos y cruces con los tanques de AEA

03 de noviembre de 2020

03 de noviembre de 2020

El ministro recibió a Paolo Rocca, Héctor Magnetto y otras figuras de la entidad más representativa del establishment. El FMI, la baja del gasto y el dólar.

Fueron 90 minutos de reunión cara a cara. De un lado, el ministro de Economía, Martín Guzmán. Del otro, “los titulares (y una titular)” con los que, alguna vez, la vicepresidenta Cristina Fernández se imaginó encabezando un gran acuerdo económico y social: los integrantes de la Asociación Empresaria Argentina (AEA). Paolo Rocca (Techint), Héctor Magnetto (Clarín), Carlos Miguens (Grupo Miguens), Enrique Cristofani (Santander), María Luisa Macchiavello (Droguería del Sud), Alfredo Coto, Federico Braun (La Anónima) y Alberto Grimoldi, además del presidente de la entidad, Jaime Campos (goleada masculina 8 a 1), llevaron al Palacio de Hacienda diagnósticos sobre la realidad y los habituales pedidos vinculados a las reglas de juego y la seguridad jurídica. El diálogo fue cordial y sincero, con contrapuntos y coincidencias.

 

Según reconstruyó Letra P de fuentes oficiales y privadas, Guzmán invitó a AEA a una reunión que la entidad empresaria venía pidiendo hace tiempo. A fines de septiembre, AEA se había reunido con el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, a 15 días de la profundización del cepo cambiario que complicó el acceso al mercado de divisas a las empresas que debían saldar deudas en dólares. Luego, el presidente Alberto Fernández encaró una serie de reuniones mano a mano con Rocca, Eduardo Eurnekian, Marcos Bulgheroni (PAE) y Coto, entre otros, con Guzmán a su lado, y la vicepresidenta escribió, hace una semana, la carta en la que pidió “un acuerdo que abarque al conjunto de los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales de la República Argentina”.

 

 

 

Guzmán recibió a AEA acompañado por el padre Rodrigo Zarazaga, que toca el nervio sensible del empresariado desde que, en 2017, fue invitado al Coloquio de IDEA. El ministro inició el encuentro con un recorrido sobre las últimas medidas económicas. Se detuvo en las herramientas con las que busca domar la brecha cambiaria y reforzó el mensaje de que buscará reducir el déficit con más ajuste del gasto, pero sin terapia de shock.

 

BAJAR EL GASTO.  Guzmán buscó alinear a sus huéspedes con los esfuerzos para salir de la crisis del coronavirus y con el objetivo de reducir el déficit fiscal de manera gradual. Aunque hubo más gestos concretos pro mercado por parte del ministro, en línea con el comunicado de Economía de este lunes, en el que avisó que recortaría el financiamiento del gasto con emisión monetaria. Gastará lo menos posible. Transmitió que el objetivo primero es que el déficit de este año sea menor al 10% del PBI que se estimó en la ampliación del Presupuesto 2020 y del 8,5% previsto en la última presentación oficial, que acompañó al proyecto del Presupuesto 2021. El segundo, que el rojo fiscal del año entrante sea inferior al 4,5% del PBI estimado, aunque en ese caso apuesta a una mejora en la recaudación (por más actividad) antes que a un recorte adicional de gastos. “La consolidación fiscal ya empezó”, dijo Guzmán a las figuras de AEA. Los gastos de la pandemia se van recortando: la ayuda del ATP se dosifica, mientras que la cuarta ronda del Ingreso Familiar de Emergencia es una incógnita.

 

Magnetto se detuvo en la política. Trazó un diagnóstico social puntilloso y habló de la necesidad de acuerdos amplios. Guzmán le dijo que no coincidía con su visión de la coyuntura.

La entidads empresaria hizo los reclamos habituales, con el genérico pedido de reglas claras y el más concreto de bajar la presión tributaria a la cabeza. También, deseó un acuerdo amplio, político y económico, para tranquilizar la economía, pero el ministro también hizo una réplica al establishment que uno de los asistentes a la reunión definió así: si todos quieren una baja de gastos y de costos, ¿quién pone?

 

Los empresarios dieron sus definiciones. Rocca, que espera la reglamentación del Plan Gas para desarrollar Vaca Muerta con Tecpetrol mientras define cómo sigue el reclamo que le hizo al Estado, se refirió a la definición de las reglas de juego.

 

Hubo consenso en marcar que las restricciones para acceder a dólares oficiales para refinanciar deudas obligó a las empresas a ir al “contado con liqui” y a poner a ese tipo de cambio, y no al blue, como una referencia para la formación de expectativas y la toma de decisiones. Un hombre de negocios mencionó el rechazo al impuesto a la riqueza, a lo que Guzmán respondió que eso se define en el Congreso y no en el Palacio de Hacienda.

 

Magnetto se detuvo en la política. Trazó un diagnóstico social puntilloso y habló de la necesidad de acuerdos amplios, algo que el columnista Carlos Pagni tradujo como “poner en orden a Cristina”. Guzmán cerró el encuentro con una devolución genérica, pero se detuvo en los dichos del accionista de Clarín y le hizo saber que no coincidía con su visión.

 

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) también cruzó el encuentro. AEA dejó trascender que espera un entendimiento cuanto antes porque apuesta a que ayude a estabilizar a la economía. Guzmán replicó que los tiempos pueden acelerarse, pero que la decisión de llevarlo al Congreso estirará los plazos. A mediados de mes comienzan las negociaciones finas con la comitiva del organismo para renegociar el pago de los U$S45.000 millones y, quizás, pedir algún monto adicional.

 

El encuentro fue bien ponderado desde ambos lados. Los empresarios destacaron el diálogo abierto y franco. En el Ministerio de Economía, resaltaron que siempre es útil decir las cosas cara a cara y que Guzmán se erige como el interlocutor con el empresariado.