21|1|2021

Vota Río Cuarto, el primer test para el peronismo modelo Fernández

27 de noviembre de 2020

27 de noviembre de 2020

Este domingo, se juega en las urnas el control de la segunda ciudad más importante de Córdoba. JxC busca superar sus internas feroces.

Este domingo, más de 136.000 cordobeses y cordobesas podrán votar al próximo intendente de Río Cuarto, la segunda ciudad en importancia de la provincia gobernada por el peronista Juan Schiaretti. Serán los primeros comicios argentinos de esa dimensión en medio de la pandemia y tendrán proyección nacional, porque aportarán la primera foto de las urnas nueve meses antes de las legislativas de 2021.

 

En esta íntima latitud de la pampa húmeda, los y las riocuartenses podrán elegir entre seis candidatos y dos candidatas, pero la disputa está polarizada entre los dos principales contendientes: el actual intendente, Juan Manuel Llamosas, que busca un segundo mandato con el total respaldo de Schiaretti, y el radical Gabriel Abrile, exsecretario de Salud de la ultima gestión municipal de su partido, conducida por Juan Jure, cuyo mandato duró hasta 2015. 

 

El encargado de concluir con una hegemonía radical de 12 años en ese distrito fue Llamosas, identificado con el tres veces gobernador provincial José Manuel de la Sota, que eligió al "Imperio del Sur" para los últimos años de su vida. "El Gallego" murió en un accidente automovilístico el 15 de septiembre de 2018, mientras transitaba los 214 kilómetros que separan a Córdoba de esta ciudad. Por entonces, Llamosas llevaba dos años de mandato como intendente. Ahora pelea por una segunda oportunidad luego de ocho meses de pandemia y un escenario epidemiológico complejo que obligó a las autoridades electorales a postergar dos veces los comicios, que originalmente habían sido convocados para el 29 de marzo.

 

 

 

En aquél escenario de la primera mitad del año, Llamosas habría obtenido su continuidad con una diferencia holgada, similar a los 14 puntos de diferencia que lo consagraron intendente el 12 de junio de 2016. Ocho meses después, la situación es diferente y el radical Abrile se muestra confiado ante dos posibilidades: una cosecha de votos que le permita conquistar un segundo puesto por una desventaja muy ajustada, construida al calor del desgaste de Llamosas ante la pandemia, o derrotarlo, con el impacto que eso implicaría, porque se trata del candidato de Hacemos por Córdoba y cuenta con todo el respaldo de Schiaretti. 

 

El mandatario provincial redobló su apoyo y su presencia en el distrito en las últimas dos semanas. No fue el único: referentes nacionales de Juntos por el Cambio como la macrista Patricia Bullrich, el titular de la UCR, Alfredo Cornejo, y el senador radical Martín Lousteau también buscaron apoyar a su candidato. Sin embargo, ninguna de las dos fuerzas intentaron nacionalizar esta elección municipal, donde también se renueva la totalidad del Concejo Deliberante. Tanto en el oficialismo provincial como en la coalición opositora apostaron a una campaña estrictamente local y, en el caso del peronismo, el rol de Schiaretti también fue el resultado del acercamiento que mantiene con la Casa Rosada. Tal como estuvo a un paso de suceder a principios de año, ahora Rio Cuarto es el primer desafío electoral del peronismo local y del Frente de Todos a nivel nacional luego de la reelección de Schiaretti como gobernador y de la victoria de Alberto Fernández en las presidenciales de octubre. 

 

 

 

Las tribus del peronismo cordobés buscarán poner a prueba su coexistencia detrás de la continuidad de Llamosas, mientras que la escudería de Juntos por el Cambio apuesta a reconstruir las heridas de las derrotas electorales sufridas en 2019. Además de la derrota nacional de Mauricio Macri, los tres socios de JxC no pudieron consensuar un candidato a gobernador y quedaron al borde de la ruptura, frente a un fallido intento por realizar internas en una provincia donde no hay PASO. El duelo entre radicales y macristas también impactó en otro giro negro por la pérdida de Córdoba Capital, que hasta el año pasado estuvo en manos del radical Ramón Mestre. En esos comicios, Abrile fue candidato a concejal departamental en las listas de Mestre, que estuvo totalmente enfrentado a su correligionario, el jefe del Interbloque de Cambiemos en Diputados, Mario Negri

 

Además de los dos mayores competidores, también se postulan Eduardo Scoppa, de la fuerza vecinalista Riocuartenses por la Ciudad; Pablo Carrizo, del Frente Política Abierta, que se identifica con el desarrollismo; Lucía de Carlos (Respeto), Guadalupe Fantin (Frente de Izquierda), Mario Lamberghini (Partido Libertario) y Marcelo Ljubich (UCeDé).

 

 

 

Después de la cuna del cordobazo, Río Cuarto es la segunda ciudad provincial que más tiempo fue gobernada por la UCR desde la recuperación democrática de 1983. Así como Mestre perdió la capital el año pasado, el intendente Jure lo precedió en la derrota en 2015, cuando su delfín, Eduardo Yuni, perdió ante Llamosas. Ahora, con las internas del año pasado en el placard, el radicalismo riocuartense busca tomar distancia de esas disputas a través de una coexistencia pacífica con el PRO, conducido en la provincia por la senadora nacional Laura Rodríguez Machado, que reporta directamente a Bullrich y Macri. 

 

En el comité opositor de esa localidad, se muestran entusiasmados. Pronostican un resultado muy ajustado, con una diferencia de tres puntos a favor de alguno de los dos principales contendientes. En Buenos Aires, los cordobeses con voz de mando que siguen el pulso de la previa del domingo apuestan a una victoria por escasa diferencia. 

 

 

 

En el cordobesismo peronista se muestran cautelosos y herméticos. Schiaretti tiene la atención puesta en esa ciudad y conduce la campaña desde la capital. En el terreno, cuenta con delfines propios: la diputada Claudia Márquez y su par Carlos Gutiérrez, dos de los cuatro integrantes del bloque Córdoba Federal. Toda la escudería de Hacemos por Córdoba está empeñada en la disputa voto a voto en un distrito que no supera los 190 mil habitantes y que este domingo estrenará la primera elección a nivel nacional que se realizará con protocolo sanitario en un distrito de esa escala y con boleta única de papel. 

 

Las autoridades electorales consideran que no habrá una disminución en la cantidad de votantes, pero la crisis sanitaria viene de zamarrear sus cronogramas en dos oportunidades por el incremento de contagios. También, por duras acusaciones contra Llamosas por el manejo poco transparente de los datos para evitar otra postergación.