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Se reunieron por primera vez con la resaca de la tensión por el respaldo uruguayo a la designación del candidato de Trump en el BID. La nueva agenda regional.

Por 19/11/2020 20:18

En una decisión que sorprendió hasta a la Cancillería argentina, el presidente Alberto Fernández y su par Luis Lacalle Pou dieron vuelta la página en la relación bilateral, que había quedado dañada por la decisión del uruguayo de darle su respaldo al candidato de Donald Trump a la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y acordaron un encuentro exprés que se concretó este jueves al mediodía en Colonia. 

"Fue una muy buena reunión. Pudimos hablar distendidos sobre los problemas de la región en general y de Argentina y Uruguay en particular”, dijo Fernández, tras el almuerzo que se celebró en la residencia presidencial de Parque Anchorena. 

El encuentro, pendiente desde hace meses, se resolvió a último momento directamente entre los presidentes. Tal fue la sorpresa, que ni siquiera el canciller argentino, Felipe Solá, intervino en la comunicación para cerrar la agenda. Fernández voló a Uruguay apenas supo, este jueves por la mañana, que su último hisopado había dado negativo y se terminaba su período de aislamiento.   

 

 

La agenda de temas que comparten ambos países es frondosa e incluye temas relacionados con el Mercosur y la hidrovía del Río Uruguay, entre otros temas, pero, según pudo saber Letra P, la aceleración del encuentro tuvo que ver con el resultado de las elecciones norteamericanas y el impacto en la región el triunfo del demócrata Joe Biden.

Lacalle Pou, un líder de centroderecha, se había jugado por Trump. En septiembre, cuando se celebró la elección del nuevo presidente del BID, el uruguayo le dio su apoyo al candidato del republicano, Mauricio Claver Carone, en detrimento de la estrategia de Argentina y México de impulsar un candidato latinoamericano. Fernández había propuesto para ese lugar al secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, pero Trump consiguió la mayoría de los votos y así terminó la histórica tradición de que el organismo estuviera presidido por un representante de Latinoamérica. La relación con Uruguay quedó herida.

Con los vientos de cambio que llegaron en noviembre, con el triunfo del demócrata Biden en Estados Unidos y tras la asunción de Luis Arce en Bolivia, el presidente Fernández vio la necesidad de asumir un rol protagónico en el reordenamiento de la región, con una mirada más progresista.   

 

 

El 8 de noviembre, cuando viajó a La Paz para asistir a la asunción de Arce, mantuvo allí una bilateral con el presidente de Colombia, Iván Duque. La reunión fue pedida por el colombiano, también un líder de centroderecha. Once días después, llegó el encuentro con Lacalle Pou. 

"Los dos sentimos que debemos hacer mucho más profundo el vínculo y la relación de nuestros pueblos. También creemos que hay que trabajar juntos para que la región vuelva a unirse, respetando la diversidad ideológica y haciéndonos fuertes en un mundo que se globaliza. Estamos convencidos de que juntos podemos aportar mucho a este objetivo", dijo Fernández en Uruguay.

Del encuentro participaron el embajador argentino en Uruguay, Alberto Iribarne, y el canciller uruguayo, Francisco Bustillo