Lejos del PJ, Massa ofrece al Frente Renovador como imán para disidentes
El presidente de la Cámara de Diputados rechaza la oferta para volver al partido y prefiere fortalecer su propio espacio. El 17 canta la marcha en la CGT.
Un “aeropuerto” en el que puedan aterrizar referentes de distintas expresiones políticas que no se sientan identificados con el peronismo pero que puedan adherir al gobierno del Frente de Todos (FdT). Con ese concepto trabaja Sergio Massa para ampliar el Frente Renovador y disputarle el centro moderado a Horacio Rodríguez Larreta de cara a las elecciones 2023.
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Aunque el 17 cantará la marcha peronista junto al presidenteAlberto Fernández en el acto que se celebrará en la Confederación General del Trabajo (CGT) por el Día de la Lealtad, Massa seguirá manteniendo distancia de la estructura orgánica del Partido Justicialista (PJ). “Voy a seguir con el Frente Renovador”, dice cuando le consultan si hay posibilidades de que acepte formar parte de la nueva conducción del PJ, que encabezará Fernández.
“Nosotros tenemos nuestro propio partido”, es el mantra que repite el massismo, que se resiste a ser fagocitado por la estructura pejotista. Massa entiende que ese es su principal capital político y se encarga de alimentarlo. En la historia de desencuentros que tuvo con Cristina Fernández de Kirchner, el kirchnerismo aprendió a valorarle la decisión que tomó en 2013 de romper con el gobierno nacional, armar un partido propio, cerrar una lista y ganarle al oficialismo en la provincia de Buenos Aires.
Desde entonces, el Frente Renovador se deslizó por la avenida del medio con el aporte de peronistas, radicales, vecinalistas y dirigentes de partidos provinciales. Aunque reivindica su identidad justicialista, a ese esquema quiere volver. Ya asociado al kirchnerismo dentro del FdT, Massa cree que ese espacio debe salir a disputarle el centro a Rodríguez Larreta de cara a las elecciones 2023 y quién mejor que el Frente Renovador para hacerlo.
Aunque juega en tándem permanente con Máximo Kirchner y La Cámpora, Massa apuesta al juego moderado cada vez que tiene oportunidad. Agita el discurso más duro en materia de seguridad, enfrió el tratamiento de la reforma judicial que Cristina sacó con velocidad del Senado, reúne con frecuencia a la dirigencia propia y busca enfocarse en la agenda económica en lugar de sumergirse en disputas políticas más identificadas con el kirchnerismo.
El objetivo es doble. Al convertir al Frente Renovador en una “pista de aterrizaje” para dirigentes que no tienen afinidad con el kirchnerismo, Massa busca ampliar el FdT y aumentar el volumen de su espacio en la coalición, donde se mide la relación de fuerzas con otros sectores que pisan fuerte, como el cristinismo, encarnado en La Cámpora.
El crecimiento interno servirá a la hora de disputar lugares en las listas legislativas, en 2021, pero también en 2023, cuando el espacio empiece a discutir si apuesta por la reelección de Fernández o busca otro candidato entre sus filas. Siguiendo esa línea, el retorno a la estructura del PJ no es buen negocio.