10|8|2022

El plan de los intendentes PRO para manejar el tablero de control de Cambiemos

08 de octubre de 2020

08 de octubre de 2020

Quieren marcar el pulso del armado territorial y blindarse ante Vidal. Apuestan a la interna, buscan nuevos candidatos y encabezan un plan de afiliación masiva.

La mesa de barones PRO afina números y diagrama una estrategia para digitar el tablero de control de la principal alianza opositora en Buenos Aires. Suman los distritos, legisladores y legisladoras que dirigen y hacen una cuenta regresiva sobre las elecciones de 2021, partido preliminar de la gran apuesta en 2023. Quieren ser protagonistas y para eso se agrupan para enfrentar a María Eugenia Vidal y posibles futuros nuevos competidores. La pelea es interna y aseguran que no le temen a las elecciones primarias. Para eso ya lanzaron una campaña de afiliaciones en las ocho secciones electorales del territorio bonaerense.

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A fines de agosto, los cuatro principales jefes comunales del PRO Jorge Macri (Vicente López), Néstor Grindetti (Lanús), Julio Garro (La Plata) y Diego Valenzuela (Tres de Febrero) plantaron bandera en la pelea por la gobernación. En una foto que se sacaron en las escalinatas del primer municipio que se tiñó de amarillo en 2011 expresaron sus intenciones de fortalecerse de cara a las peleas internas a partir de una construcción de un “proyecto con identidad” provincial conducido por ellos mismos. Debajo, otros 25 intendentes que son parte del mismo armado, y buena parte de las bancas que Juntos por el Cambio tiene en la Cámara de Diputados y en el Senado.

 

Con esa idea fue parido en las últimas horas el Grupo Dorrego y una campaña silenciosa de afiliación en toda la provincia, que contempla la designación de un encargado de la logística por sección electoral. Quieren pasar de los cerca de 45 mil afiliados y afiliadas a 100 mil en los próximos meses. Comenzar con tanta anticipación ese proceso de ensanchamiento de la base electoral también responde a la decisión de evitar nuevos escándalos políticos y mediáticos como los que giraron en torno a las denuncias de aportantes truchos que en épocas de Vidal en el poder terminaron llevándose puesta a María Fernanda Inza, la tesorera del PRO bonaerense.

 

Quienes tienen mayor peso representativo y territorial estarán al frente de la movida: Macri y Valenzuela (Primera sección electoral); Javier Martínez (Segunda); Grindetti (Tercera); Pablo Petrecca (Cuarta); Guillermo Montenegro (Quinta); Héctor Gay (Sexta) y Ezequiel Galli (Séptima). Acompañan tres exmandatarios que fueron derrotados en las urnas: Martiniano Molina (Quilmes), Ramiro Tagliaferro (Morón) y Nicolás Ducoté (Pilar), alfiles caídos en desgracia de un armado que hasta el año pasado lideraba la exgobernadora bonaerense. 

 

 

 

 

“Si es necesario, tendremos PASO”. La frase es repetida en ambas orillas del frente opositor. Tanto los dueños de la territorialidad como quienes responden a Vidal toman esta herramienta como un modelo que se extenderá no sólo a buena parte de los distritos sino también en la pelea por el sillón Dardo Rocha en 2023. “La principal diferencia entre este esquema y el anterior es la posibilidad de competencias abiertas”, confió a Letra P un legislador ubicado la primera línea del vidalismo. Eso también significa que un sector está en la búsqueda de nuevos candidatos, más competitivos, que puedan hacer frente, por ejemplo, a Pablo Alaniz en Florencio Varela o Evert Van Tooren en Esteban Echeverría. “Aquellos que vienen perdiendo, si tienen una interna fuerte y la ganan obtienen mayor legitimidad”, resumen. 

 

Por supuesto que hay salvedades o lógicas de la vieja estructura partidaria. Las puertas están abiertas para todos y todas, pero los autoexiliados políticos como el expresidente de la Cámara de Diputados de la Nación durante el macrismo, Emilio Monzó, o algunos de sus hombres y mujeres en la Legislatura, no tendrán prioridad si deciden regresar: “A la cola”, graficó un intendente del conurbano a este medio. Evitarán, además, las “estrellas mediáticas” que busquen más protagonismo del que merecen.

 

 

 

Lo cierto es que los intendentes quieren estar en todas: en la búsqueda de nuevos militantes, en la postulación de nuevos candidatos y, fundamentalmente, en la confección de las listas. En el entorno de Vidal lo saben y ceden de manera anticipada parte de la lapicera. “Está claro que tienen que mantener sus diputados y senadores y, por qué no, ganar otros”, dicen, mostrando una concesión que, en rigor, nace del desbalance que dejó en Cambiemos la derrota en Buenos Aires y el triunfo amarillo en los pagos chicos.

 

La idea es mantener la armonía y evitar fricciones como las que se dieron en diciembre de 2019, instancia en la que el intendente de Vicente López y la exmandataria bonaerense se midieron para ver quién representaba de manera más clara los intereses de Juntos por el Cambio en la Legislatura durante el debate de la ley fiscal e impositiva; el primero, apostado en los pasillos del Senado; la segunda, a control remoto desde París. 

 

Vidal todavía prefiere el hermetismo público y tímidos encuentros vía Zoom con dirigentes y exfuncionarios, pese a que delega en el diputado Alex Campbell y el senador Walter Lanaro parte de su voz política. Un silencio que no cae tan bien al interior del frente opositor y que empujó a un grupo de amarillos que responden a intendentes a medirla en intención de voto. Los datos precisos no trascendieron pero hay quienes aseguran que no mide lo bien que pregonan en su entorno.