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Referentes de Lifschitz en puestos clave ensucian la relación del alcalde con Perotti. Tensión permanente debajo de las cúpulas.

Por 03/10/2020 16:13

Se tornó áspera la relación entre el gobierno provincial y el municipio de Santa Fe. Por efecto de goteo, de acciones varias que molestaron a funcionarios provinciales se tensó la cuerda entre ambas gestiones. Si bien la crisis no llegó a un punto de ruptura total, las chispas poco a poco aumentan su voltaje. Lo particular de este vínculo entre ambas administraciones es que el gobernador peronista, Omar Perotti, y el intendente del Frente Progresista, Emilio Jatón, tienen una relación “de aceptable a buena”, pero las rispideces que se encuentran por debajo de la cúpula son notorias.

Prima la desconfianza entre los gabinetes. Por lo bajo y sin mirarse a las caras, se plantean quejas y reclamos, algunos por el manejo de la pandemia y otros que exceden el tema. Más allá de que Perotti y Jatón se han mostrado en varias oportunidades juntos, en el gabinete del gobernador sienten una incomodidad con la presencia y la forma de actuar de algunas “personas fuertes” del gobierno municipal que pertenecen al socialismo, algo que el intendente no desconoce.

En la presentación de su gabinete, en noviembre de 2019, Jatón colocó a sus costados a Miguel González, actual secretario general, y a Nicolás Aimar, secretario de Gobierno. La ubicación del dúo de funcionarios lo dice todo: hoy, son personas de su mayor confianza en términos políticos.

González fue ministro de Salud provincial durante la gestión Lifschitz hasta que juró como senador provincial en 2017 reemplazando al actual intendente.

Aimar es un viejo conocido de ambos, ya que formó parte de las gestiones anteriores del Frente Progresista a nivel provincial y en 2015, cuando González asumió en Salud, fue designado secretario de Administración. En el Concejo, la socialista María Laura Mondino es una de las personas de mayor llegada al mandatario local. Incluso, fue elegida para participar de los equipos técnicos que trabajaron en el proceso de transición de mando y en los años que compartieron banca mostraron un trabajo en conjunto legislativo y político.

Una de las características que tuvo y tiene el actual intendente de la capital provincial es esquivarle a la confrontación y al choque. En este sentido, como contó Letra P hace un tiempo, Jatón evita la rosca interna y extrapartidaria y se apoya en el exgobernador Miguel Lifschitz, quien es reconocido por el oficialismo provincial como el referente de la oposición. 

 

 

El tránsito de la pandemia unió en algún punto a ambas gestiones, pero también generó agrietamientos en la relación. La toma de decisiones sobre aperturas o cierres de actividades fue motivo de fuertes desencuentros. “Parece que nosotros siempre tenemos que llevarnos las malas y ellos se quedan con las buenas”, describió una fuente calificada de la Casa Gris sobre este tipo de situaciones. Otra fue más tajante aún y aseguró a Letra P: “Si no estás encima, te operan por abajo”.

 

 

La obra pública fue otro de los temas que echó leña al fuego. “Jatón se atribuye públicamente obras que se financian con fondos provinciales, sin haber puesto plata”, describió una fuente gubernamental haciendo referencia a trabajos que se realizan en los barrios Pompeya y Centenario de la capital santafesina y que el intendente publicó en sus redes sociales.

Otro hecho que anteriormente causó zozobra en algún sector del gobierno fue cuando el socialista anunció públicamente, sin llamar a ninguna autoridad provincial, el reinicio de los trabajos en el desagüe Espora, una obra que durante 2019 estuvo envuelta en un escándalo con rescisiones de contratos y despidos por falta de financiamiento del gobierno de Macri. Desde el seno de la administración peronista afirman que fue una de las primeras obras que Perotti le pidió al ministro de Obras Públicas de la Nación, Gabriel Katopodis, y que, de no haber sido por estas gestiones, difícilmente se hubiesen destrabado. Admiten, a la par, que la Municipalidad jugó un rol importante administrativamente, pero “deberían haber sido más agradecidos”.


 

 

Si bien el gobierno municipal busca diferenciarse de la administración provincial, Jatón es consciente de que necesita el apoyo económico y financiero de la provincia, algo que viene ocurriendo durante la pandemia con el envío de 44 millones de pesos en el marco de la “emergencia por Covid-19” y con el giro de un anticipo transitorio de más de 60 millones de pesos que se concretaría próximamente.

“Rosario siempre estuvo cerca”, dice la canción de Fito Páez y en la Casa Gris podrían apropiársela tranquilamente, ya que sienten que el vínculo que tienen con la ciudad del sur de la provincia es distinto al de la capital. “(Pablo) Javkin tiene un proyecto político”, describió alguien que conoce el mapa político santafesino e hizo silencio cuando se lo consultó sobre la gestión socialista de la ciudad de Santa Fe. Los caminos de los intendentes comenzaron a diferenciarse y un punto bisagra fue el tratamiento de la Ley de Necesidad Pública: Javkin fue un defensor a viva voz del proyecto del oficialismo, mientras que Jatón, si bien nunca se mostró en contra, fue mucho más medido y evitó tirar presión a la Cámara de Diputados, de mayoría progresista.