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Modelo nacional en 2019, el PJ santafesino navega entre el covid y la defensa de la gestión Perotti. En sus distintas expresiones, busca horizonte de unidad.

Por 17/10/2020 13:29

“Unidad en la diversidad”. El latiguillo suena lindo al oído, tiene punch y cuerpo como un vino tinto de alta gama. Fue verbalizado una y mil veces por los y las peronistas de Santa Fe que en 2019 tumbaron al socialismo luego de doce años de llanura. Hoy, un 17 de octubre, en la previa electoral, el justicialismo vuelve a repetirlo para esforzarse y esquivar una interna dolorosa y sumarle volumen político al gobierno de Omar Perotti.
 

 

Fue un modelo nacional el armado del PJ santafesino en 2019. Antes de la construcción del Frente de Todos, antes de que Cristina Fernández se revisite con Sergio Massa, los y las justicialistas de Santa Fe crearon el Frente Juntos, esquema que integró a 15 partidos, entre ellos el Frente Renovador, que por esos tiempos, tan cercanos y lejanos a la vez, jugaba en la vereda de enfrente.

Todo ordenado, sin fisuras de fondo, le permitió al PJ recuperar la provincia que gobernó 24 años ininterrumpidos hasta 2007. El latiguillo, fundado por la vicegobernadora Alejandra Rodenas fue acuñado en 2017, en la PASO que le tocó perder con el ministro de Defensa Agustín Rossi. La semana pasada, un dirigente no santafesino lo mencionó en una reunión del Consejo Nacional del PJ. Rompió las fronteras.

 

 

El armado del gabinete dejó heridos. Algunos sectores se quedaron con gusto a poco, masticaron bronca, pero respetaron al jefe político Perotti. Volver a la Casa Gris, el objetivo central a no perder de vista. A tres meses de la asunción, apareció una pandemia que trastocó todos los planes. El gobernador se vio obligado a torcer el rumbo de la agenda y la política pasó a segundo plano.

Cuando la pandemia se tornó normalidad, aparecieron las primeras quejas. Diverso, pero intenso, el peronismo empezó a demandar desde su base. Orden, estrategia y conducción. Con las patas dentro de la fuente. El formato de la campaña aplicado a la gestión.

 

 

Y en eso anda, buscándose, hallándose. Entendiendo que tiene una nueva identidad, que siempre es más sencillo ser oposición, pero ahora es oficialismo. Perotti ya avisó que no quiere hacer la Gran Alberto Fernández, prefiere que otro compañero o compañera quede al frente del partido.

Ricardo Olivera, diputado provincial y actual líder, fue el orfebre que contuvo a todas las tribus. Se cargó al hombro una tarea encomiable, harto difícil. Por estas horas, se concentra en renovar la unidad. Tiene voluntad de continuar, pero es capaz de dar un paso al costado si su conducción es motivo de impedimento de acuerdo.

 

 

Una gestión que atravesó dificultades precisa de un partido activo. De actores y actrices políticas que defiendan la política del gobierno. Con un jefe político no institucional como Perotti, pero sin líberos, jugadores que hacen la suya. Por ese sendero se mueve el unido pero diverso peronismo santafesino.