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Larreta, Morales, Valdés y Suárez (y sus necesidades financieras) protagonizan las negociaciones por la ley de la deuda. El bloque de Cambiemos se abroquela en respaldo de sus caciques territoriales.
Por 28/01/2020 17:51

Las negociaciones que llevaron adelante este martes los representantes de Juntos por el Cambio con el oficialismo contaron con un componente ordenador: la presencia de los cuatro gobernadores de la alianza opositora, que, embanderados en sus enormes deudas provinciales, protagonizaron la previa de la sesión que este miércoles tratará el proyecto para renegociar la deuda externa que envió el Poder Ejecutivo. Durante toda la jornada, los diputados macristas, radicales y lilitos articularon su agenda en torno a la presencia del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y los tres gobernadores radicales: el mendocino Rodolfo Suárez, el jujeño Gerardo Morales y el correntino Gustavo Valdés

La demostración de esa influencia se confirmó desde la mañana, cuando los cuatro mandatarios encabezaron la primera reunión de la alianza opositora con los miembros del Interbloque de Cambiemos. Fue la previa del primer plato fuerte de la jornada: el encuentro que mantuvieron al mediodía con el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, para destrabar la negociación con dos interlocutores privilegiados del otro lado del mostrador: Larreta y el titular del interbloque, el radical Mario Negri. Ambos le dieron otra orientación al intercambio con el peronismo e introdujeron sus deudas  y preocupaciones fiscales en la hoja de ruta. "Decime en qué te podemos ayudar", le preguntó el diputado. El alcalde, que ha sido visto muy pocas veces en el Congreso, fue tajante: "Quiero saber cuál es la relación que tenemos con el Gobierno", contestó Larreta, que viene de una compleja negociación con la Casa Rosada por la quita de un punto de coparticipación federal. 

Massa, según les dijo a sus colaboradores más cercanos, trabaja para sacar la ley, pero tomó el guante que dejó su amigo alcalde y aprovechó el encuentro del mediodía para abrir un puente. "Queremos que el Gobierno vaya más allá de los gestos y acepte una negociación vinculada con sus deudas", explicaron a Letra P cerca del titular de la Cámara, para que el principal bloque opositor acompañe "de algún modo" y le permita al oficialismo llegar a los 200 votos que le pidió la Casa Rosada. El objetivo: darle la legitimidad parlamentaria necesaria al Ejecutivo para impulsar la renegociación de la deuda. 

 

 

Los gobernadores opositores le pusieron precio a ese objetivo desde el martes, cuando plantearon cuatro puntos vinculados a sus enormes pasivos locales: prorrogar los vencimientos con el Estado Nacional hasta 2024, conseguir la autorización para incorporar sus deudas a la renegociación, obtener el permiso para tomar créditos y que el Gobierno incluya los requerimientos de las provincias cuando salga a colocar letras para conseguir tasas más bajas. Esos puntos no tenían nada que ver con el planteo inicial de la semana pasada, cuando la mitad del interbloque estaba de vacaciones, y los tres titulares de los bloques del PRO, la UCR y la Coalición Cívica presentaron una nota para invitar al ministro de Economía, Martín Guzman, para que respondiese las inquietudes opositoras como un gesto para suavizar la paritaria. El funcionario está en Nueva York en plena negociación con los bonistas, un tema que nunca pasó inadvertido para los diputados opositores. 

Hasta el lunes no había intenciones en el oficialismo de exponer a las segundas líneas de Guzmán ante la artillería de Cambiemos, aunque sus principales interlocutores ya habían deslizado sus cuestionamientos sin que eso implicara una votación en contra. El Ejecutivo aceptó enviar a los coroneles de Economía, que finalmente comparecieron este martes en el plenario conjunto de las comisiones de Finanzas y de Presupuesto y Hacienda. 

El resultado del debate confirmó que la negociación iba por otro lado. El texto enviado por el Ejecutivo obtuvo 27 avales del oficialismo y se transformó en un dictamen de mayoría que Cambiemos prefirió no acompañar, para presentar un dictamen de minoría propio. Con ese resultado, el Frente de Todos ya está en condiciones de obtener la aprobación del proyecto con el apoyo de los minibloques de Consenso Federal, Córdoba Federal y Unidad Federal para el Desarrollo, los conglomerados que permitirían la aprobación sin sobresaltos, pero sin un número de votos que le permita al Ejecutivo reflejar un amplio acuerdo en Congreso para negociar con los bonistas en el extranjero. 

 

 

Sin embargo, la apuesta del oficialismo por llegar a los 200 votos no ha concluído: al cierre de esta nota, los gobernadores Larreta y Morales, junto al ex mandatario y diputado nacional Alfredo Cornejo, estaban por reunirse con el ministro del Interior, Eduardo "Wado" De Pedro, la secretaria de Relaciones con las Provincias, Silvina Batakis, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, Massa y el presidente del bloque de diputados del Frente de Todos, Máximo Kirchner. De la partida también participan Negri, el titular del bloque de la Coalición Cívica, Máximiliano Ferraro y el macrista Álvaro González, que es vice tercero de la Cámara. La cita, según confiaron a Letra P en el oficialismo, surgió luego del encuentro con Massa, aunque el titular del Interbloque opositor había reclamado un gesto del Gobierno y no de Massa.

El punto contó con el respaldo de los cuatro gobernadores, encabezados por Larreta, que protagoniza desde hace dos semanas una negociación inestable con el Ejecutivo por la quita de un punto de la coparticipación federal que el expresidente Mauricio Macri le aumentó desde 2016. El alcalde porteño se prepara para resignar 36.000 millones de su presupuesto y viene de liderar un trabajo de pinzas desde su propio partido, para mantener la negociación, mientras promueve que un sector, liderado por la exministra de Seguridad Patricia Bullrich le exija que recurra a la Corte y haga volar todos los puentes de intercambio. Luego de la ronda de negociaciones de este martes, Cafiero, De Pedro y Batakis llegaron al Congreso con la orden presidencial de emprolijar el tironeo con Larreta por la coparticipación. Si bien todos esos puntos no formarán parte del proyecto de ley, servirán para destrabar el acompañamiento opositor. 

 

 

En ese contexto, la reunión de la Mesa Nacional de Cambiemos que se iba a realizar en la sede que el PRO tiene a cuatro cuadras de la Casa Rosada se trasladó al Congreso. Durante la tarde, la alianza opositora tuvo su liturgia con todos sus socios, pero el encuentro tuvo un caracter informativo, en boca de los gobernadores que luego recibirán a los enviados del Ejecutivo. Le mesa está servida: en el interbloque opositor admiten que aguardan una respuesta concreta del Ejecutivo a los planteos de los gobernadores. Ese compromiso, "aunque sea en una servilleta", sería la pieza que justificará el posible apoyo opositor al proyecto insignia del presidente Fernández para renegociar la deuda soberana. 

Este miércoles, la oposición puede ir con su propio dictamen de minoría, pero también puede levantar la mano a favor del proyecto oficialista durante la votación en el recinto, sin dejar de ventilar sus críticas, porque el núcleo de la negociación no pasó por las comisiones de Finanzas y Presupuesto, sino por los intercambios que comenzó Massa e intentarán cerrar, los funcionarios que el Presidente mandó al Congreso.