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#31M El plazo que se impuso Fernández para mostrar que enderezó el barco

Marcó el último día de marzo en el calendario. Para entonces, quiere tener la economía estabilizada y la negociación cerrada con acreedores privados. Alivio por respuesta de CEOs. La puja salarial.
Por 10/01/2020 11:06

Llegar al 31 de marzo con la macroeconomía estabilizada, la negociación con los acreedores privados cerrada y el barco enderezado es el objetivo principal que el presidente Alberto Fernández le puso a su gobierno, que este viernes cumple el primer mes de gestión, con un balance positivo para la Casa Rosada.

El tercer mes del año será el cuello de botella a superar. La Argentina enfrentará en marzo fuertes vencimientos de bonos en manos de acreedores extranjeros. Una parte de ellos, emitidos bajo ley de Nueva York, de países europeos y de Japón. Para entonces, el Gobierno pretende haber dado suficientes señales al mercado de que la macroeconomía está controlada y de que la deuda es sostenible, es decir, que el país tiene capacidad de pago.

En la Casa Rosada se muestran conformes con los resultados del plan de estabilización que viene aplicando el ministro de Economía, Martín Guzmán. "Hay que llegar a la negociación con los acreedores con las variables controladas y perspectiva de estabilidad. Esto incluye el tipo de cambio y la estructura de costos -tarifas de nafta, servicios públicos y transporte, entre otros- y tener precios controlados o en banda, con inflación en descenso. Logramos poner un freno y encaminar. Venimos bien" , dice un funcionario de máxima confianza del Presidente.

 

 

Entre los factores que fueron cimentando el camino, en Balcarce 50 marcan como base fundamental la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva, que el Gobierno envió al Congreso para su tratamiento en las extraordinarias de diciembre. Fue, en palabras de la mesa chica presidencial, el "momento más complicado" del Gobierno, por el trabajo conjunto y a contrarreloj que demandó. Lo que siguió, según la mirada del oficialismo, fueron medidas que acompañaron el rumbo.  

En particular, en la Casa Rosada destacan la velocidad con la que se lanzó la tarjeta alimentaria, prevista inicialmente para febrero pero que comenzó a implementarse en Concordia, Entre Ríos, el 19 de diciembre. En el mismo sentido fue el bono de 5 mil pesos para jubilados que cobran la mínima, que el Gobierno pagó a fines de diciembre. "Eso impactó mucho. ¿Sabés que hicieron muchos jubilados? Fueron a comprar juguetes para los nietos. Nos contó un intendente que las jugueterías de los barrios notaron el movimiento", relatan en un despacho del primer piso de la Casa de Gobierno.

 

 

A las medidas iniciales, se sumó esta semana el relanzamiento del programa de Precios Cuidados, que tuvo a su cargo la secretaria de Comercio Interior, Paula Español. En el Ejecutivo destacan la predisposición de las empresas para sentarse a dialogar y colaborar en la emergencia. "Viene bien. Mostraron muy buena predisposición. Entienden la importancia de que hayamos tomado el control de la macroeconomía. Por ahora, la plata se fue al consumo y no a los precios y eso es lo más importante", destacan en el Gobierno.

A falta de recursos, en el camino hacia marzo, Fernández también se encargó de atender la política. Entre el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, recibieron en más de una oportunidad a los 23 gobernadores y al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

 

 

Los provincias con problemas financieros urgentes recibieron auxilio inmediato. El Gobierno dispuso anticipos para Chubut, Chaco, Río Negro, Santa Cruz y Tucumán. Para los demás también hubo alivio: ni bien asumió, Fernández convocó a los mandatarios y acordó la suspensión del Consenso Fiscal y les dio vía libre para frenar la baja de impuestos que habían acordado con Mauricio Macri. Diálogo mediante, a todos les pidieron "paciencia" hasta marzo para hablar de obras y programas que demandan más dinero. "Por ahora no hay más plata y los gobernadores lo saben, depende todo de las negociaciones por la deuda", resumen en el Ministerio del Interior.

Por lo pronto, el cierre de los acreedores privados depende en gran medida del aval del Fondo Monetario Internacional (FMI), que este jueves le dio una buena noticia a Fernández a través del director para el Hemisferio Occidental, Alejandro Werner, que afirmó que el país "se va moviendo en una dirección positiva". En marzo se verá si el apoyo es total.

 

 

Mientras tanto, el Gobierno mira otro desafío  en el horizonte, relacionado con la discusión por paritarias que los gremios ya empezaron a agitar. En la Casa Rosada esperan que las negociaciones estén en torno a aumentos que vayan "entre el 30 y el 35%, sin cláusula gatillo", como para que no queden dudas de que la inflación ya no volverá a dispararse.