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Superávit fiscal, desinflación y rebote: las metas de Guzmán para 2020

Un guiño a los acreedores: el Estado recaudará más de lo que gaste. El tamaño del ajuste. Precios en baja, entre el diálogo social y la incógnita de las tarifas. ¿Llegará por fin el segundo semestre?

Por 23/12/2019 12:46

El ministro de Economía, Martín Guzmán, avanza en dos frentes paralelos, la renegociación de la deuda pública y la elaboración de un plan detallado, cuyos supuestos se influyen mutuamente. Sin embargo, esa dinámica no está librada al día a día y responde a metas para el año próximo que, aunque las eluda en sus conferencias de prensa, ya tiene en la cabeza y que se resumen en tres conceptos: superávit fiscal, comienzo de un sendero de reducción de la inflación y paulatina recuperación de la economía real.

Este año cerrará con un déficit fiscal de entre 0,5 y 0,7% del Producto Bruto Interno (PBI) que dejó la gestión de Mauricio Macri, proyectan en el Palacio de Hacienda, aunque cuando mencionan esos números los rostros proyectan sombras de duda. Creen que en ellos hay anabólicos en forma de ingresos extraordinarios, creatividad contable y niveles de subejecución presupuestaria del orden del 10% promedio en toda la administración pública, algo que consideran insostenible en un país en el que han faltado hasta vacunas.

Sin embargo, el diálogo con los tenedores privados de bonos nacionales y con el Fondo Monetario Internacional (FMI) debe incluir objetivos de ahorro presupuestario que brinden garantías de repago futuro; sin eso, no habría renegociación posible. Para eso se decidieron los aumentos de retenciones e impuestos y la suspensión de la fórmula de movilidad jubilatoria, combo del que surgirá, cuando se resten los incrementos de esas prestaciones por decreto y las correspondientes a los trabajadores del Estado, un superávit fiscal primario (antes del pago de deuda) del 1% del PBI. El ajuste continuará, solo que se lo reorientará en un sentido que el presidente, Alberto Fernández, califica de solidario. Los acreedores comienzan a confiar.

 

 

La política, claro, puede meter la cola en esa proyección, que no está blindada. Las presiones sectoriales podrían diluir, en teoría, el alcance de las retenciones o abultar los mencionados ítems del gasto, pero Guzmán confía para eso en la protección que le asegura el Presidente, quien lo ha puesto bajo su ala y lo convoca con una frecuencia casi diaria. Fuera de ese dato personal, el diálogo social debería ser la herramienta institucional para mantener bajo control la puja distributiva.

La suspensión de 180 días de la movilidad jubilatoria es un elemento clave del ahorro proyectado, más allá de que desde marzo habrá nuevos aumentos para la clase pasiva, tal como prometió Fernández al rechazar el mote de “congelamiento” que se le dio desde algunos sectores a la medida. Tanto el jefe de Estado como el ministro entienden que la fórmula dejada por el macrismo, que ataba las prestaciones en un 70% a la inflación pasada y en un 30% a la evolución promedio de los salarios, era el preludio de una implosión del sistema previsional y de un estallido para toda la economía. En efecto, la indexación de las jubilaciones, asignaciones por hijo y pensiones varias habría resultado fiscalmente insostenible ni bien el índice de precios comenzara a descender. “Era una bomba de tiempo”, describe el ministro.

¿En qué fórmula se trabaja para anunciar antes de que venza el plazo fetiche de 180 días fijado en la ley de emergencias? Sin hablar de números finos por el momento, anticipan que será una que combine la evolución de la recaudación impositiva, de los salarios y del crecimiento económico.

 

 

El problema de la inflación, que terminará 2019 en la orilla del 55%, hace a la segunda meta de Guzmán. El objetivo de mínima del ministro es que en 2020 sea bastante inferior a aquel número y, de hecho, trabaja con la idea de que se ubique por debajo del 40%, lo que le permitiría al Gobierno mostrar un logro de gestión concreto.

Tal número mejoraría, de concretarse, las previsiones de los principales economistas y consultoras de la City, recolectadas todos los meses por el Banco Central en su Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que en diciembre arrojó un pronóstico del 43% para el año que está por comenzar.

La política vuelve al primer plano en este punto porque dependerá del modo en que se logre contener la puja distributiva para que el mantra del ministro, tranquilizar la economía, efectivamente se cumpla. Además, hay todavía decisiones clave que no se han tomado y que impactarán de lleno en el índice de precios: ¿cuál será la política tarifaria que surgirá tras el congelamiento de 180 días?; ¿qué pasará con las naftas?; ¿cuál será la evolución efectiva del tipo de cambio oficial, de los salarios y de otras variables determinantes?

 

Dependerá del modo en que se logre contener la puja distributiva para que el mantra del ministro Guzmán, tranquilizar la economía, efectivamente se cumpla.

 

El nivel de actividad económica es el tercer gran elemento del plan Guzmán. La decisión de Fernández de “poner dinero en el bolsillo de los argentinos” a través de los dos bonos de $5.000 para jubilados, de los $2.000 para receptores de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y del aumento que se viene para trabajadores de los sectores público y privado a cuenta de paritarias deberían mover en lo inmediato el consumo, variable que da cuenta de más de dos tercios de la economía nacional.

Con todo, el arrastre de la recesión de tres años que deja Macri seguirá pesando y la fuerte suba de impuestos que acaba de determinarse tampoco es precisamente reactivadora. La caída de la economía se proyecta en el 2,8% en 2019, y el promedio del REM da cuenta de una del 1,7% en 2020. Eso supondría una recuperación en la segunda mitad del año suficiente para revertir parcialmente el efecto arrastre.

Guzmán, sin embargo, espera algo mejor y mantiene la idea de “ponerle un piso a la caída”. Un 2020 casi neutro sería para él otra confirmación de que la gestión va por el buen camino y el indicio de que la Argentina podría volver a crecer en el 2021 electoral.