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La tormenta económica post PASO empoderó al sector que pedía desde 2018 la cabeza del ministro de Hacienda. Macri pierde un interlocutor clave con el FMI y lo reemplaza por un hombre de Vidal.
Por 17/08/2019 22:48

Con 14 meses de diferencia, la Casa Rosada repitió el protocolo de crisis para comunicar un cambio en su Gabinete. El sábado 16 de junio de 2018, en medio de la segunda corrida bancaria del año, confirmó los primeros cambios de Gabinete de la era Macri, con el reemplazo de Juan José Aranguren por Javier Iguacel al frente de la cartera de Energía, y de Dante Sica por Francisco Cabrera en el entonces ministerio de Producción. 

El anuncio en medio de un fin de semana caliente fue para calmar a los mercados y aportar a un arranque menos tormentoso para el lunes. Esta vez la apuesta está concentrada en el enroque de emergencia que aceptó el jefe del Estado este sábado, para sacar al saliente ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y designar a su par bonaerense, Hernán Lacunza, de estrecha relación con la gobernadora María Eugenia Vidal. De ahora en adelante deberá ser el principal negociador con el FMI, en medio de una crisis inesperada por el resultado de las elecciones y ante la inminente llegada de una misión de auditoría para revisar el cumplimiento del acuerdo. El examen, de anunciado resultado negativo, podría ser postergado para darle aire al recién llegado, a cambio de un viaje del flamante ministro a Washington. 

 

 

Los cambios ministeriales de 2018 y de este año fueron motivados por la voracidad de la crisis económica. La respuesta parece el mismo antídoto para un padecimiento que ahora se agigantó por la estrepitosa derrota del Gobierno en las PASO del domingo pasado y la conferencia de prensa que ofrecieron este lunes el presidente Mauricio Macri y su compañero de fórmula, Miguel Angel Pichetto, en la Casa Rosada, que habló como un vice en funciones y este viernes descartó "totalmente" cualquier cambio en el Gabinete. 

 

 

La diferencia difícil de remontar en las generales del 27 de octubre hizo estallar las tensiones internas en el Gobierno, ante los costos políticos de una política de ajuste acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que tuvo a Dujovne como su principal ejecutor dentro del Ejecutivo. Un ministro que incrementó su patrimonio en un 80% durante el último año, según reveló el portal Infobae hace dos semanas. Cuando juró como ministro el dólar estaba a 16 pesos y este lunes llegó a los 63, una maxidevaluación del 359% que lo hizo más rico, con una fortuna que ahora llega a los 217 de pesos.

 

 

A pesar de los reclamos de buena parte de sus colegas en el Gabinete, de los gobernadores y de parte de la mesa chica del PRO, Dujovne aplicó con rigurosidad la búsqueda del défict en el presupuesto nacional y se jactó de sobrecumplir algunas metas. Siempre con el respaldo inalterable de Macri y su superior inmediato, el jefe de Gabinete Marcos Peña. Sólo una derrota electoral, de tintes dramáticos para ambos, los obligó a cederlo.

 

 

Si la devaluación del lunes sacó del eje a Macri, también lo hizo con Dujovne. Desde el martes deslizó que se quería ir y no participó de ninguno de los anuncios paliativos que hicieron dos históricos antagonistas: el ministro de Interior Rogelio Frigerio y Sica. Sin la principal autoridad económica del Gobierno, ambos pusieron la cara para contener el malestar, cuyo impacto recién se conocerá dentro de un mes, cuando el INDEC publique la inflación de agosto. Será una semana antes del 22 de septiembre, la fecha legal para el inicio de la campaña de las generales de octubre. Dicen que "Nico" ya estaba ido. En su entorno aseguran que presentó la renuncia el martes y Macri decidió postergar su reemplazo hasta el fin de semana para evitar una tormenta aún peor a la que vivió hace 14 meses, cuando cedió por primera vez desde su llegada a Balcarce 50. 

 

 

Su reemplazo por un hombre del riñón de Vidal y del jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, también de estrecha relación con Frigerio, implica otra concesión de Macri ante una parte del sector que reclama que las partidas se extiendan a Peña, como otro giro de emergencia de un alto valor simbólico: sólo después de un resultado critico el Presidente cede ante los planteos de sectores internos de su partido y su alianza que postergó durante tres años y medio. Así de corto será el tiempo que Lacunza estará junto a Macri y a partir del martes tendrá la oportunidad de demostrar que no llegó demasiado tarde, ante un resultado electoral que así parece indicarlo.