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Mar del Plata: tácticas y estrategias de una batalla con final abierto

Montenegro, con campaña localista y polarizando con dos. Raverta va por los votos de Pulti, que acentúa su perfil afín a los Fernández. El silencio de Baragiola y la disputa por su electorado.
Por 17/08/2019 14:08

A diferencia de la contundencia de los resultados que se asentaron sobre el territorio nacional y bonaerense, en Mar del Plata, uno de los tres distritos más populosos de la provincia de Buenos Aires, el panorama aparece abierto de cara a octubre, no sin las tensiones que acompañaron el pulso político de este distrito en los últimos años. Hay tres candidatos en una franja de diez puntos de diferencia (entre 17% y 27%) y las estrategias de cara a ampliar el caudal de votos ya se despliegan en los diferentes espacios, calculadora en mano y con atención en los movimientos que se registran en el turbulento escenario nacional.

A un año y medio de regresar a la ciudad que había dejado hace décadas y de comenzar a hacer campaña con un nivel de desconocimiento casi total, uno de los grandes ganadores de las PASO fue Guillermo Montenegro. El ex ministro de Seguridad porteño se impuso por amplio margen en la interna frente a la radical Vilma Baragiola, quien así ve como se escapa un intento más de acceder a la intendencia. En medio de la frustración que representó la elección nacional y bonaerense para el oficialismo, en el armado del ahora candidato amarillo ponderan la construcción de una imagen competitiva en tiempo récord y confían en que, si no “explota” la situación nacional de acá a octubre, el triunfo local no se puede escapar.

Pero, amén de la significativa variable nacional, las matemáticas no son tan simples por estas arenas. En principio, a pesar del triunfo de Juntos por el Cambio en la compulsa de frentes (con 35,03%), lo cierto es que, en la medición por postulantes, la figura más votada fue la candidata del Frente de Todos, Fernanda Raverta, con el 27,63%. En tanto, del total obtenido por los cambiemistas, 21% corresponde a Montenegro y 14% a Baragiola. Una de las primeras preguntas que asoman es hacia dónde se dirigirá el mayor caudal de votos que en agosto confió en la concejal radical.
 

 


Voces del armado de Montenegro consultadas por Letra P, confían en que el grueso permanecerá en Juntos por el Cambio, al marcar que la boleta de Vilma “salía entera” de la urna, con escaso corte, lo cual hubiera dado cuenta de un núcleo duro voluminoso que en la estructura amarilla aseguran que no es tal. Observan los números, tanto Macri como Vidal obtuvieron en Mar del Plata un piso superior incluso al total de la interna local de la alianza. Así, no ven razones para que aquel votante que posicionan del lado amarillo de la grieta opte en octubre por la candidata camporista.

Más allá de esto, no deja de ser una realidad a tener en cuenta la aguda tensión entre el sector de Montenegro y el de Baragiola. Ya promediando la semana, la precandidata derrotada no se había comunicado con su vencedor. Dentro de la estructura cambiemista consignaron a este medio que dentro del abanico del radicalismo marplatense, dirigentes como el jefe de bloque de Cambiemos en Diputados, Maximiliano Abad, como el ex intendente Daniel Katz, se comunicaron enseguida con el candidato ganador. Pero Baragiola mantuvo el silencio.
 


Cerca de Montenegro no esperan de todos modos una foto. Ni la quieren. “Guillermo se paró en la elección como lo nuevo”, marcan para definir que, si se pega a la imagen de Baragiola (de ya largo derrotero en la política doméstica) se transformaría en “parte de lo mismo”. No cierran el espacio, aclaran, pero tampoco están dispuestos a condicionamientos, “menos de cargos”, avisan mirando a la incómoda socia radical.

Bajo ese estado de cosas, la estrategia del esquema de Montenegro apuesta a desembarcos territoriales de la gobernadora María Eugenia Vidal (quien sigue con caudal de votos alto en esa ciudad) -por una lado- y mantener “un fuerte mensaje autonomista y local”, con foco en lo municipal, despegándose así de la turbulencia nacional –por el otro.  
 


Sí tienen en claro que, si en un mes la economía termina por desmadrar, el escenario que imaginan, “podría cambiar”. Así, a la espera de que no se produzcan cataclismos y pidiendo “el Macri del miércoles, no del lunes”, el armado amarillo marplatense empezará a bajar el mensaje de que se puede gobernar el distrito, a pesar de tener un color político diferente a la Nación y la Provincia. La idea aquí será hablar de la experiencia de la Ciudad de Buenos Aires en tiempos de kirchnerismo y mostrar que Mar del Plata cuando tuvo intendentes de otros signos políticos a los de la Gobernación “pudo avanzar, como fue con el Tano Aprile o el mismo Ruso Katz”.

Asimismo, ya empiezan a moldear el perfil de Montenegro como un dirigente que “los conoce a todos” y que “jugó en la cancha donde jugó Alberto Fernández”, por lo que “eso te da una llegada que otro tiene que salir a construir”.

Con el intendente Carlos Arroyo sin posibilidades concretas –será candidato pero obtuvo en agosto solo el 5%-, Juntos por el Cambio buscará atraer el grueso de ese electorado, mientras ya entabla contactos con funcionarios municipales que se van despegando de la figura del ya devaluado hombre del piloto azul. También aseguran que se están entablando charlas con las diversas extracciones del “radicalismo vernáculo”, por fuera de Baragiola. Dentro de los espacios que respaldaron a la dirigente radical, aún no está definido el posicionamiento del alfonsinismo, que en septiembre –señalaron a este medio- mantendrá un encuentro para fijar una postura de cara a la elección local.
 


Pero uno de las principales razones que ilusionan al sector de Montenegro de cara a octubre no fue forjado por su propio esquema, sino en la vereda de enfrente. Y es que el hecho de que no se le permitiera a Gustavo Pulti jugar la interna del Frente de Todos en agosto (por lo que se presentó con boleta corta de Acción Marplatense) atomizó la oferta y lo que podría haber sido en octubre una elección polarizada entre la oferta del macrismo y la del peronismo, hoy es una disputa de tres.

“Atravesamos una polarización enorme”, celebró Pulti tras cosechar el 17% de los votos. De mínima, el ex intendente tiene aseguradas un par de bancas en el Concejo, de repetir. Pero apuesta a más. Y para eso apuesta a captar votos mostrándose cerca de los Fernández: “La gente tendrá que elegir un gobierno afín al Frente de Todos que seguramente ganará en Provincia y Nación", dijo al portal local Vencedores y Vencidos. También el ex intendente saldrá a la pesca del voto duro de Baragiola.
 


Este panorama buscará ser usufructuado por el esquema de Montenegro que observa una “radicalización” de Pulti que explotarán poniendo “a los candidatos del kirchnerismo a Pulti y Raverta enfrente de nuestra propuesta”.

En ese escenario de tercios auto-inflingido al esquivar la interna con Pulti, el armado de Raverta confía en elevar el caudal de votos de agosto, interpelando no sólo al votante de Pulti que apostó por los Fernández a nivel nacional, sino también convocando al votante de Baragiola. Para lo primero, la tarea de posicionar a Raverta como la indiscutida y única candidata del Frente de Todos ya comenzó esta semana con sendas reuniones de la dirigente camporista con el candidato a la gobernación Axel Kicillof y el postulante presidencial Alberto Fernández.
 


Para lo segundo, la intención es mostrar apertura y no un mensaje de confrontación. En esa línea fue el tuit de Raverta solidarizándose con Montenegro por una fake news que apuntó contra el macrista. La actual diputada nacional ya hizo público su convocatoria a votantes que acompañaron otras fuerzas en agosto, fundamentalmente al “radicalismo histórico de Mar del Plata” y gente de Acción Marplatense “que vea que la gestión de la ciudad tiene que estar asociada a la Provincia y a la Nación”, según consignaron a Letra P voces de la mesa chica del Frente de Todos marplatense.

Al definir al votante de Baragiola, consideran que “ideológicamente, por lo menos el 7% de los que votaron por Vilma están más cerca de nosotros que del PRO”. En ese lote ubican al “radical alfonsinista”.
 


En esa línea, insistieron: “Va haber responsabilidad del marplatense que va a sentir que es mucho mejor para la ciudad una intendenta que esté vinculada con la Provincia y la Nación, sino sería un puntito amarillo en medio de un país celeste y blanco. Eso para Mar del Plata no sería bueno”. Aquí, pusieron como ejemplo el caso del actual intendente Arroyo y su pelea con Vidal.

En cuanto a Pulti, marcan que el discurso actual del ex intendente –más cercano al kirchnerismo- “no lo tuvo antes de las PASO”. De cara a octubre, pondrán énfasis en la tarea territorial en los barrios y buscar el voto de otros sectores. Para esto, no buscarán “acuerdo de cúpulas” y aseguran: “El mensaje es al votante, para que se alinee a una misma idea de ciudad”.