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El día después encontró CEOs blanqueando que “no todos votaron a Macri” y que hubo castigo al modelo especulativo. El voto económico mutó a una desconfianza que va más allá del bolsillo.
Por 12/08/2019 19:09

En Añelo, el pueblito que alberga Vaca Muerta, fueron a las urnas 9.063 personas. El yacimiento no convencional es la mina de oro moderna, una joya que Cambiemos usufructuó como éxito central de su gestión. En Neuquén no hay pleno empleo, pero la crisis no llegó a impactar, los niveles de trabajo privado -motivados por la fiebre petrolera- son récord en relación al resto de las provincias. Más de 5,000 personas (casi el 58%) votaron al Frente de Todos; unas 1500 (17,8%) a Cambiemos. El gobernador provincial, Omar Gutiérrez, de vínculo fluido con el oficialismo nacional, se excusó de jugar con el peronismo.

Alfredo Cornejo fue uno de los primeros radicales M que pusieron el grito en el cielo por los coletazos de la crisis económica. En Mendoza, cerraron en 2018 más de 500 kioscos, una planta de La Campagnola y más de 400 pymes. Las bodegas pequeñas tienen inconvenientes de demanda y acceso al crédito y hay malos números en la principal economía regional.

 

Macri en Vaca Muerta. Allí perdió Cambiemos. 

 

Como en la región andina, en Santa Fe también golpeó la recesión. Omar Perotti venció al socialismo en la gobernación, mostrando necesidades insatisfechas. Luego, el resultado se calcó en la presidencial con una derrota importante en Rosario y un poco menor a nivel provincial. En la tierra media crujen la industria mueblera, la de lácteos y la de autos.

En la provincia de Buenos Aires, el emblema del voto bronca económico, la diferencia fue mayor a la habitual a favor del peronismo no sólo por la crisis. María Eugenia Vidal obtuvo casi el mismo porcentaje que consiguió en las PASO de 2015, cuando enfrentó al peor candidato posible, Aníbal Fernández.

Otro de los factores políticos que pesaron es que los empresarios en su conjunto -además de los que quebraron por la caída en la actividad o que tienen problemas de pago- consideran que, si bien la política la dicta la Nación, la Provincia no tiene un modelo productivo. No se conoce qué enfoque tiene en relación a cómo generar empleo. Ven más sensibilidad, pero la gestualidad positiva ha demostrado tener límites. Esa situación la pagaron, incluso, los municipios que gobierna el oficialismo: perdieron en las PASO todos los distritos menos Vicente López y San Isidro.

 

Otros tiempos. La relación de Macri y Cornejo no es buena y la crisis pega fuerte en Mendoza. 

 

En el silencio del chat de Whatsapp Nuestra Voz, el de los 256 CEOs cercanos al Gobierno, el día después fue de catarsis. Hubo bronca y aliento para pelear los números en octubre. Por fuera, los chats paralelos blanquearon algunos indicadores que confirman que, más que un voto castigo por la crisis del bolsillo, hubo una sofisticación en la consideración del votante sobre lo que representa el modelo de Mauricio Macri. Y algo de bronca contra una gestión que dialogó pero quedó corta en apuestas.

Un ejemplo: desde el escándalo de corrupción de los Cuadernos K, los constructores de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) aseguran que el Gobierno los raleó, les cortó los pagos, todo, mientras cayó la obra pública por el ajuste fiscal. Además, prometió un esquema virtuoso con las PPP que quedó nublado por los niveles de inflación y dólar. Los industriales de la UIA, según uno de los vices, “fuimos los que dijimos que lo íbamos a votar por afinidad ideológica y muchos no lo hicimos”.

Hay un malestar entre los empresarios que es superior a la pérdida económica. Un voto vergüenza que salió a la luz en las urnas, justo cuando el Gobierno estaba pensando que esa exteriorización sería a su favor.

 

Migoya, Englebienne y Galperín. Los unicornios tecnológicos bancan, pero hubo CEOs que no votaron a Macri. 

 

Algo similar ocurrió en el campo. Salvo en localidades como Mercedes y Carlos Casares, en todo el corredor agrario ganó el candidato a presidente por el Frente de Todos.

Allí pesaron otros factores a la hora de elegir. Los chacareros son de los más enfrentados con el modelo especulativo, que abrió una grieta que allí no parece cerrarse. Hay enojo de los que producen, directamente con el Presidente, que se cerró el último año en un círculo pequeño de CEOs que le hablan al oído: unicornios de la tecnología y banqueros afines a Cambiemos. Casi en coincidencia con la recesión, Macri aglutinó voluntades del establishment en una mesa chica casi ratona, que dejó afuera al resto y sus reclamos. Eso también pesó en la última elección.