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En el nombre del padre

El vice de Vidal puso a su hijo en las puertas del Congreso. Influencia en la JR, lapicera distrital y esbozo de un armado que apunta a blindar al jefe de la UCR bonaerense ante la tormenta que viene.
El vice de Vidal puso a su hijo en las puertas del Congreso. Influencia en la JR, lapicera distrital y esbozo de un armado que apunta a blindar al jefe de la UCR bonaerense ante la tormenta que viene.
Por 07/07/2019 9:32

Cada vez que es consultado sobre sus comienzos en la militancia política, Sebastián Salvador recuerda su primera infancia en el marco del retorno de la democracia, doblando boletas en el comité, mientras acompañaba a su padre. A más de 35 años de aquellos inicios, su tarea sigue siendo acompañar el paso político de su padre, pero, ahora, no doblando boletas sino integrándolas y teniendo injerencia en la inscripción de algunos de los nombres que el radicalismo anotó en listas distritales y seccionales de Juntos por el Cambio.

Ocupando el octavo lugar de la nómina de precandidatos a diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires –lo cual lo deja en los umbrales del Congreso-, Sebastián no sólo es la cara visible de la mano de su padre, el vicegobernador Daniel Salvador, al momento de digitar los lugares para la UCR, sino uno de sus principales alfiles a la hora de esbozar el armado 2020 para blindar la figura del vice ante un creciente malestar radical que tiene como uno de sus recientes caldos de cultivo –precisamente- la forma en que representó al partido centenario en la negociación del cierre de listas.

 

 

Con trazo grueso, la lapicera del jefe radical ultra cambiemista dejó su huella indeleble en los nombres anotados en los casilleros de privilegio destinados al radicalismo bonaerense en las listas legislativas. Logró la posibilidad de retener las bancas que ya tiene y poblar las nóminas de soldados leales a su férreo cometido de no quebrar la sociedad con el PRO. Es aquí donde su hijo Sebastián también entra en juego.

Con pasado en Vialidad Nacional y electo concejal de San Fernando en 2015, Sebastián Salvador intentó acceder infructuosamente al Concejo Deliberante en dos ocasiones: en 2011, cuando bajo el sello de UDESO la lista que integraba obtuvo el 4,82% de los votos y en 2013, cuando la nómina sanfernandina del Frente Progresista Cívico y Social se ubicó en el cuarto lugar, con el 5,92% de los sufragios, muy por debajo del PRO, que en esos comicios se ubicó tercero con el 13%.

Por aquellos días, las críticas del postulante radical no sólo enfocaban al gobierno municipal, sino también al contrincante macrista Alex Campbell, a quien acusaba de “hacer campaña con los recursos del Gobierno de la Ciudad”. Dos años más tarde, ambos fueron las caras visibles de la campaña de Cambiemos en San Fernando, a partir de la cual Sebastián accedió a la banca que ocupará hasta el 10 de diciembre.

 


Con el mismo perfil discursivo del vicegobernador, el concejal Salvador es un férreo defensor del gobierno de Cambiemos. En los debates donde la administración vidalista ha sido puesta en el ojo de la tormenta, el edil oficialista no tardó en salir al cruce. Así ocurrió durante la discusión por el intento de cierre de escuelas provinciales en islas del distrito: “Representamos orgullosamente a la Provincia de Buenos Aires, que vino a discutir cosas que no se discutieron hace 30 años, como las mafias, las drogas”, exclamó en medio de un recinto deliberativo convulsionado. Y, aunque mucho no tenía que ver con el tema de debate, completó de inmediato: “Por supuesto que estamos orgullosos de tener un vicegobernador que vive hace 40 años en la misma casa, que todos saben dónde vive”.

Pero por fuera de su rol como concejal, Sebastián fue construyendo políticamente fronteras afuera de su distrito de pertenencia. Con ascendencia en la Juventud Radical, participó de encuentros de dirigentes boina blanca “sub 40” del ámbito bonaerense, entre los que figuraban futuros legisladores como Emiliano Reparaz (Primera sección) y actuales funcionarios de confianza del vicegobernador, como el presidente de la JR bonaerense, Martín Borrazas.  

Sobre ese plafón, la Juventud Radical obtuvo un creciente posicionamiento al momento de discutir lugares de poder. En el salvadorismo duro no dejan de ponderar este aspecto y, consultados por Letra P, lo manifiestan en números: 40 concejales, más de 30 consejeros escolares, dos legisladores provinciales y una diputada nacional provienen de la JR provincial. Y, de cara a las próximas elecciones, referentes de ese espacio como Valentín Miranda (por la Cuarta sección) y la actual concejal tandilense Melisa Greco (por la Quinta) tienen certeras posibilidades de ingresar a la Legislatura bonaerense.

 

 

Pero hay sectores de la vida interna del radicalismo que no se quedan sólo con la foto de un avance positivo de la juventud sobre los lugares de toma de decisión, compromiso –por cierto- que el propio jefe de la UCR bonaerense firmó por escrito este año. Al ampliar esa imagen, críticos a la conducción del Comité Provincia observan una creciente exclusividad salvadorista no sólo en la lista de postulantes a la Cámara baja nacional y las nóminas seccionales sino, también, en varias distritales, donde se alude críticamente a las intervenciones de Sebastián.

El caso paradigmático es La Matanza. Tal como adelantó Letra P esta semana, el plenario del Comité local votó por mayoría la destitución de su presidenta, la referente de la JR y diputada nacional Josefina Mendoza, a quien acusaron de “cortarse sola” en la negociación por casilleros en la lista de Juntos por el Cambio en terreno matancero que encabeza el actual ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro.

El malestar aquí pasa por el hecho de que la UCR cuenta con un solo lugar de posible ingreso y que se ocupó por un dirigente que no contaba con el aval unánime de sus correligionarios: Guido Goluscio, quien es titular de la JR en la Tercera sección y que se referencia con el hijo del vicegobernador, al cual agradeció abiertamente por su precandidatura.

 

 

Dirigentes del radicalismo matancero dieron cuenta del interés de Sebastián Salvador en la interna partidaria de ese distrito, incluso en la designación de Goluscio como líder de la juventud boina blanca en el conurbano sur, donde –afirman- se puso un especial énfasis a la hora de la votación.

Y los gestos de la conducción provincial no lo desmienten. Apenas surgida la polémica, Salvador posó para la foto con Goluscio. Lo mismo hizo con la diputada Mendoza horas después de que se votase su destitución en un duro documento que dio a conocer en exclusiva este medio.  

Pero la influencia de Sebastián no se acota al terreno matancero. También se advirtió que el hijo del vice incidió en la presencia radical dentro de la lista de Juntos por el Cambio en Lomas de Zamora, sin el consenso total del Comité lomense. Según confió a este medio un dirigente del radicalismo de la Tercera, también se intentó colocar una lista radical “por la ventana” en Berazategui, sin el consentimiento del Comité local.

 

 

Finalmente, ante el fastidio de dirigentes también con intenciones de competir se decidió integrar la lista única encabezada por el funcionario de Economía Julián Amendolaggine. Allí, irá en segundo lugar para el Concejo Nancy Vivas, quien figura como vocal titular de la actual conducción del Comité Provincia. Aunque Vivas sí representa a todo el partido en el orden local, el malestar persiste allí con los Salvador –“No cumplió con su palabra”, afirman- por no habilitar que se presente en la interna una lista propia del Comité local.

Bajo este cuadro, ya hay dirigentes de relevancia en la escena radical bonaerense que piensan en esquemas distintos para el partido en un futuro próximo, no sólo en lo que refiere a los cuadros que encabecen el Comité local, sino también al momento de pensar la política frentista.

Como es de suponer, los díscolos ya se mueven sin considerar la figura del vice de Vidal. Pero también hay dirigentes, actualmente dentro del plato salvadorista, que expresan en voz baja su fastidio tanto por los nombres que anotó Salvador en las listas legislativas como por lo que definen como un perfil que no apunta a construir cuadros que disputen por los premios mayores.

 

 

Así dadas las cosas, solo la disciplina orgánica propia de la militancia de la Unión Cívica Radical hizo que el resultado del cierre de listas no haya desatado quejas en coro. Pero para el año que viene, con las elecciones superadas, se avizora una discusión fuerte por el rumbo del partido, diametralmente distinta a la que, a comienzos de 2016, erigía a Salvador como líder ordenador de la tropa de intendentes UCR. Por supuesto, el resultado de los comicios será el que acelere o amortigüe los gritos de cambio de timón.

Ante eso, Salvador, con su hijo como uno de sus espadas armadoras dentro de una rama de la juventud, apunta a generar su propia tropa de legisladores para defender un liderazgo que el año que viene podría ponerse en riesgo o, por qué no, incrementar su poder de influencia dentro de la escena partidaria nacional (también esto, según lo que suceda en octubre). De ser así, la designación de Sebastián como uno de los tres radicales con chances ciertas de acceder a la Cámara baja nacional sería mucho más que una señal a contramano del clamor anti nepotismo que, como bocanada humeante, supo exhalar el año pasado el Gobierno.